
Mientras en los últimos días se ha consolidado la noticia del respaldo de la junta militar de Mali a la posición marroquí sobre el Sáhara Occidental, ha comenzado a circular un comunicado firmado por una estructura que se presenta como “Gobierno de transición civil de Mali”, en el que se rechaza de forma explícita esa decisión.
El texto, fechado en Ginebra, califica de “ilegal e ilegítima” la postura adoptada por la junta y denuncia que no representa al pueblo maliense. En su contenido, se critica además que el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental responde a intereses ajenos y se sitúa en contradicción con el derecho internacional y el proceso de descolonización.
El comunicado sostiene que las decisiones adoptadas por las autoridades militares no comprometen al conjunto del país y advierte de las implicaciones políticas de este posicionamiento, tanto en el plano regional como en el internacional. También subraya la necesidad de respetar el principio de autodeterminación de los pueblos, en línea con las resoluciones de Naciones Unidas.
En cualquier caso, conviene señalar que esta estructura no corresponde al gobierno reconocido de Mali, actualmente en manos de una junta militar que ejerce el poder de facto. Más que un cambio de posición oficial, este tipo de pronunciamientos refleja la existencia de tensiones internas y narrativas en disputa en torno a la política exterior del país.
