La presidenta del Parlamento de Cantabria subraya la responsabilidad de España hacia el pueblo saharaui durante la recepción de 65 niños en el programa Vacaciones en Paz. Destaca la importancia de las familias de acogida y el apoyo sostenido de asociaciones. Se enfatiza la necesidad de resolver la prolongada situación de exilio saharaui.
La presidenta del Parlamento cántabro recuerda la “obligación ética y moral” de España como antigua potencia colonizadora, en un acto con familias de acogida, asociaciones solidarias y representantes saharauis.
El Parlamento de Cantabria ha reafirmado este martes su apoyo al pueblo saharaui durante la recepción oficial a los 65 niños y niñas saharauis que participan este verano en el programa Vacaciones en Paz en la comunidad autónoma. El acto reunió en el patio de la Cámara a los menores, a sus familias de acogida, a asociaciones solidarias y a representantes institucionales y saharauis.
La presidenta del Parlamento de Cantabria dio la bienvenida a los menores saharauis, que permanecerán unas semanas en Cantabria dentro del programa humanitario promovido por Cantabria por el Sáhara y Alouda Cantabria. La presidenta destacó el papel de las familias de acogida, a las que definió como expresión de “los mejores valores y sentimientos de la sociedad cántabra”, por hacer posible que estos niños y niñas puedan vivir unos días llenos de cariño, solidaridad y nuevas experiencias lejos de las duras condiciones de los campamentos de población refugiada.
Durante el acto, la presidenta del Intergrupo Paz y Libertad para el Pueblo Saharaui del Parlamento de Cantabria, Teresa Noceda, afirmó que Vacaciones en Paz es “mucho más que una iniciativa solidaria” y lo definió como “un símbolo de fraternidad entre los pueblos”. Noceda recordó que, durante décadas, miles de familias cántabras han abierto las puertas de sus hogares a menores saharauis, junto al trabajo sostenido de asociaciones, voluntariado, ayuntamientos e instituciones.
El delegado y representante del Frente Polisario en Cantabria, Alisalem Babeit, agradeció a las familias que cada verano acogen “con mucho amor” a los menores saharauis, a quienes describió como “la mayor riqueza y esperanza” del pueblo saharaui. También señaló que el programa permite a los niños y niñas desarrollarse culturalmente y conocer que es posible vivir en un país independiente y soberano.
Babeit situó además la recepción en un momento político que calificó de “crucial”. Afirmó que el Frente Polisario mantiene la voluntad de alcanzar acuerdos que garanticen una vida digna para la población saharaui, pero también la determinación de defender “con la máxima energía y resolución” los principios que han sostenido su legitimidad durante los últimos cincuenta años.
El presidente de Cantabria por el Sáhara, Gabriel Herrería, introdujo una reflexión de fondo sobre el futuro de estos menores y sobre la prolongación del exilio saharaui. Recordó que otros niños saharauis ya se sentaron en ese mismo patio hace treinta años y planteó la obligación de preguntarse qué se está haciendo para que la historia de esta nueva generación no sea la misma que la de quienes les precedieron.
Herrería advirtió que ninguna situación excepcional debería prolongarse durante medio siglo, ninguna infancia debería transcurrir entre campamentos de población refugiada, ninguna generación debería heredar el exilio de la anterior y ningún pueblo debería esperar cincuenta años para ejercer un derecho reconocido por Naciones Unidas.
En la misma línea, el presidente de Alouda Cantabria, Ángel Oria, reconoció que la acogida institucional en el Parlamento es un ritual que cada año le resulta “más difícil de cumplir”. Explicó que la alegría por ver llegar cada verano a los niños saharauis convive con la impotencia y la rabia de comprobar que, cincuenta años después, la situación del pueblo saharaui continúa sin resolverse.
El programa Vacaciones en Paz se desarrolla en Cantabria desde hace 32 años y permite que cada verano menores saharauis procedentes de los campamentos de población refugiada de Tinduf pasen varias semanas con familias de acogida en un entorno seguro y saludable, lejos de las altas temperaturas y de las difíciles condiciones de vida en el exilio.
Fuente: Agencias / Parlamento de Cantabria.