El preso político saharaui Naâma Asfari continúa recuperándose después de la huelga de hambre que suspendió el pasado 24 de julio, según ha informado su familia tras poder conversar con él por teléfono la semana pasada.
Asfari señaló que su estado de salud mejora progresivamente después del difícil periodo posterior a los 48 días de huelga de hambre, según la información familiar, y comunicó además que, por primera vez en diez años, ha podido ser atendido por un oftalmólogo. El preso saharaui interpreta esta medida como uno de los primeros resultados del diálogo iniciado con la administración penitenciaria marroquí.
La suspensión de la protesta, explica la familia, fue concebida como un gesto de buena voluntad para permitir que la Delegación General para la Administración Penitenciaria y la Reinserción cumpla los compromisos asumidos durante la reunión mantenida con Asfari el 24 de julio en la prisión de Kenitra. Entre sus reivindicaciones continúa figurando su traslado a una cárcel del Sáhara Occidental.
La familia advierte, sin embargo, de que si esos compromisos vuelven a incumplirse o continúan los retrasos, Naâma Asfari está decidido a retomar en septiembre una huelga de hambre indefinida. También reclama que continúe la movilización internacional en favor de Asfari y de los presos de Gdeim Izik, recordando las decisiones del Comité contra la Tortura y del Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre la Detención Arbitraria.
