La cuarta entrega de la crónica de Luali Lebser en Jot Down lleva al lector hasta Dajla, donde la promoción internacional del kitesurf y los complejos turísticos convive con una realidad muy distinta para la población saharaui: vigilancia, miedo, restricciones y testimonios de activistas independentistas que describen una ciudad sometida a un fuerte control policial.
La autora contrapone deliberadamente dos imágenes. Por un lado, playas privatizadas, hoteles de lujo, turistas europeos y una Dajla presentada como destino deportivo internacional. Por otro, saharauis que ocultan sus rostros, reuniones clandestinas, denuncias de detenciones, agresiones y desapariciones, y una población que describe la vigilancia como parte de la vida cotidiana. Mohamed Mayara, presidente de Equipe Media, resume esa contradicción con una expresión especialmente gráfica: «turismo macabro».
La crónica resulta especialmente interesante porque no se limita a discutir el turismo en el territorio ocupado: muestra cómo esa actividad puede contribuir a normalizar una imagen de Dajla desvinculada del conflicto del Sáhara Occidental, mientras la realidad política y los derechos humanos quedan fuera de la experiencia del visitante. Lebser recoge además testimonios de activistas saharauis que explican la clandestinidad con la que continúan defendiendo la independencia y exhibiendo símbolos de la República Saharaui.
Una lectura especialmente recomendable para entender qué puede quedar oculto detrás de la imagen internacional de Dajla como paraíso del viento, el mar y el kitesurf.
