El programa Vacaciones en Paz vuelve a situar a Galicia como una de las comunidades donde la acogida de menores saharauis mantiene un arraigo social profundo. Según recoge Galicia Universal / El Periódico Digital de Galicia, la iniciativa no es solo un paréntesis estival para niños y niñas procedentes de los campamentos de refugiados de Tinduf, sino una relación sostenida durante décadas entre familias gallegas y el pueblo saharaui.
La información recuerda también la recepción realizada esta semana en el Congreso de los Diputados por la presidenta de la Cámara, Francina Armengol, a un grupo de menores saharauis participantes en el programa. Un gesto institucional que vuelve a dar visibilidad a una realidad que muchas familias gallegas conocen desde hace años: acoger es también acompañar, cuidar y mantener vivo un vínculo humano con la infancia saharaui.
Vacaciones en Paz permite a los menores salir durante unas semanas de las duras condiciones del verano en el desierto, acceder a revisiones médicas, convivir con familias de acogida y conocer otra realidad. Pero en Galicia, además, el programa ha generado una red estable de afectos, reencuentros y compromiso que convierte la solidaridad en una experiencia compartida.
La continuidad del programa depende cada año del esfuerzo de asociaciones, familias, ayuntamientos e instituciones. Por eso, cada acogida cuenta. Vacaciones en Paz sigue siendo una forma concreta y positiva de apoyar al pueblo saharaui, especialmente a su infancia, y de recordar que la solidaridad también se construye abriendo la puerta de casa.
Fuente: Galicia Universal / El Periódico Digital de Galicia.
