La proposición de ley sobre nacionalidad española para los saharauis ha decaído con el adelanto electoral. Esa es, por desgracia, la realidad. Había superado el Congreso, estaba ya en el Senado y debía llegar al Pleno este miércoles 7 de octubre. La disolución de las Cortes pone fin ahora a su tramitación.
Frente a esa realidad, Tesh Sidi ha ido ofreciendo este lunes distintas posibilidades para mantener abierta la esperanza. Primero sostuvo que todavía podía salvarse si el Partido Popular retiraba sus enmiendas antes de la publicación del decreto de convocatoria electoral. Horas más tarde puso sobre la mesa otra fórmula: que el Gobierno conceda la nacionalidad mediante carta de naturaleza por Real Decreto.
El problema no es intentar encontrar una salida. El problema es presentar sucesivamente como posibles salvavidas mecanismos que no equivalen a mantener viva la ley que acaba de caer. La carta de naturaleza, por ejemplo, no recupera aquella regulación ni reconoce con carácter general el acceso a la nacionalidad previsto en la proposición. Obliga a solicitarla ante el Ministerio de Justicia y deja en manos del Gobierno la resolución de cada caso.
En una cuestión que afecta directamente a decenas de miles de saharauis, esa diferencia no es menor. Tampoco lo es trasladar durante unas horas la impresión de que una actuación del PP podía todavía rescatar la iniciativa y, posteriormente, sustituir esa expectativa por otra vía completamente distinta. No estamos ante un debate parlamentario cualquiera. Estamos hablando de personas que han seguido durante años una ley que por segunda vez ve frustrado su recorrido con el final anticipado de una legislatura.
Por eso resulta difícil entender la ligereza con la que hoy se han ido anunciando posibles soluciones. Una representante pública que ha hecho de esta ley una de sus principales iniciativas tiene también la responsabilidad de explicar con absoluta precisión cuándo existe una salida efectiva y cuándo solamente se está planteando una posibilidad política o jurídica todavía inexistente. Crear nuevas expectativas el mismo día en que la ley decae no ayuda a los saharauis afectados; añade frustración a una situación que ya es suficientemente grave. EL OBSERVADOR SAHARAUI
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La diputada Tesh Sidi ha reaccionado al adelanto electoral anunciado por Pedro Sánchez y ha advertido de que, con la publicación de la convocatoria y la disolución de las Cortes, la proposición de ley sobre nacionalidad saharaui quedaría fuera de esta legislatura.
Sidi plantea dos posibles salidas. La primera sería que el Senado, donde el Partido Popular tiene mayoría, retirara o revirtiera las enmiendas introducidas durante la tramitación. La segunda pasaría por una actuación del Gobierno mediante decreto.
La primera opción dependería de una decisión política del PP y, además, tendría un margen temporal muy reducido si la disolución de las Cámaras entra en vigor al publicar la disolución de las Cortes en el BOE de mañana, 6 de octubre, antes del Pleno del Senado previsto para esta semana.
La segunda tampoco permitiría sustituir automáticamente la proposición de ley que decae. Un decreto no puede convertirse sin más en la continuación de una reforma legislativa pendiente. La proposición de ley que estaba tramitando el Parlamento pretendía cambiar de forma general las reglas de acceso a la nacionalidad para un colectivo de saharauis. Eso exige una norma con rango de ley. No puede sustituirse sin más por un decreto del Gobierno porque la propia Constitución establece que la nacionalidad española se adquiere, conserva y pierde conforme a la ley, y además los decretos-leyes tienen límites cuando afectan a materias del Título I, donde está regulada la nacionalidad.
Otra cosa distinta es la carta de naturaleza. El Código Civil permite que el Gobierno conceda la nacionalidad mediante Real Decreto cuando concurren circunstancias excepcionales en una persona concreta. Eso puede servir para expedientes individuales o grupos muy determinados si se articula así, pero no equivale a cambiar la ley para establecer un derecho general o una vía permanente para todos los saharauis afectados. Por eso, si la proposición decae con la disolución de las Cortes, un Real Decreto no la “rescata”: como mucho abriría una vía distinta, excepcional y discrecional.
Por ello, si ninguna de esas vías prospera antes de la disolución, la fórmula ordinaria para recuperar la iniciativa sería volver a presentarla en las nuevas Cortes tras las elecciones generales.

ACTUALIZACIÓN a NUEVA PROPUESTA DE TESH SIDI (17:3oh)
Tesh Sidi ha concretado posteriormente a nuestra publicación que la vía que propone al Gobierno no consistiría en sustituir la proposición de ley mediante un decreto con el mismo contenido, sino en recurrir a la carta de naturaleza, prevista en el Código Civil y concedida mediante Real Decreto cuando concurren circunstancias excepcionales. Según Europa Press, quienes pudieran acogerse a esta fórmula tendrían que presentar su solicitud ante el Ministerio de Justicia y el Gobierno resolvería posteriormente cada expediente.
Se trataría, por tanto, de una vía distinta a la reforma legislativa que ahora decae: no modificaría de forma general el Código Civil ni recuperaría automáticamente la proposición de ley, pero permitiría al Gobierno estudiar concesiones de nacionalidad mediante un mecanismo excepcional ya previsto en el ordenamiento.
