Más de 50 peticionarios y representantes de organizaciones de distintos países participan estos días en Nueva York en las audiencias de la Cuarta Comisión de la Asamblea General de Naciones Unidas, encargada de las cuestiones de descolonización. Sus intervenciones han vuelto a situar el Sáhara Occidental como un proceso pendiente, con referencias a la autodeterminación, los derechos humanos, la situación de los presos políticos y la reducción de la ayuda humanitaria a los campamentos de refugiados.
Entre los participantes se encuentra Akihisa Matsuno, de Friends of Western Sahara Japan, quien relató ante la Comisión su expulsión del Sáhara Occidental durante una visita realizada en 2017. Matsuno defendió que sea el propio pueblo saharaui quien decida su futuro y vinculó esa reivindicación con su experiencia anterior en la misión de Naciones Unidas que organizó el referéndum de Timor-Leste. También recordó Gdeim Izik y la situación de los presos saharauis.
El Comité Suizo de Apoyo al Pueblo Saharaui centró parte de su intervención en la reducción de la financiación internacional para los campamentos de refugiados, alertando de sus consecuencias sobre alimentación, nutrición, agua y atención sanitaria. La organización reclamó además un mecanismo internacional independiente de vigilancia de los derechos humanos en el Sáhara Occidental y denunció restricciones al acceso de observadores, periodistas y mecanismos de Naciones Unidas.
La presencia internacional incluye también representantes sindicales e institucionales. Mercedes Cabezas, secretaria general adjunta de la Asociación Trabajadores del Estado de Argentina (ATE), tiene prevista una intervención este 9 de octubre en defensa del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y del reconocimiento de la República Árabe Saharaui Democrática. Desde España, representantes del Consell de Mallorca han mantenido igualmente contactos en la Misión Permanente española ante Naciones Unidas para defender el derecho de autodeterminación saharaui.
Las distintas intervenciones coinciden en una idea central: la ayuda humanitaria no puede sustituir una solución política y el mantenimiento del statu quo no resuelve una cuestión que Naciones Unidas sigue tratando dentro de su agenda de descolonización.
Fuentes: Informaciones institucionales sobre la Cuarta Comisión de la ONU.
