La suspensión de la huelga de hambre de Naâma Asfari después de 47 días ha provocado las primeras reacciones entre familiares y organizaciones internacionales de solidaridad. El preso político saharaui puso fin a la protesta tras la apertura de un canal de diálogo con la administración penitenciaria marroquí sobre sus demandas.
Claude Mangin, esposa de Asfari, había reclamado horas antes que Marruecos cumpliera las decisiones adoptadas por los mecanismos de Naciones Unidas sobre su marido y los demás presos políticos del grupo de Gdeim Izik. Mangin recordó que el Grupo de Trabajo de la ONU sobre la Detención Arbitraria consideró arbitraria su reclusión y pidió la liberación de los integrantes del grupo.
Desde Argentina, la Coordinadora de Organizaciones Solidarias con la Causa Saharaui calificó la apertura del diálogo como una «importante victoria de la resistencia». La entidad destacó la firmeza de Asfari y atribuyó el avance a la movilización internacional desarrollada durante las últimas semanas.
La organización argentina anunció que mantendrá la vigilancia sobre el estado de salud del preso saharaui y sobre el cumplimiento de los compromisos adquiridos. También reiteró su exigencia de liberación para Naâma Asfari y para el conjunto de los presos políticos saharauis.
Fuente: Sahara Press Service
