Marruecos llega a las próximas legislativas con indicadores económicos favorables y grandes inversiones en infraestructuras, industria y logística, pero ese crecimiento convive con importantes problemas sociales, especialmente entre los jóvenes. Según un análisis de EFE publicado por Infobae, el PIB creció un 4,9 % en 2025 y el Banco Mundial prevé un avance del 4,2 % este año, mientras el desempleo juvenil se situó en el 37,2 % entre los menores de 25 años.
El contraste entre los grandes proyectos económicos y las dificultades de acceso al empleo, la vivienda y unos servicios públicos suficientes estuvo detrás de las protestas protagonizadas en 2025 por el movimiento GenZ212, que reclamó mejoras en sanidad, educación y oportunidades laborales. EFE señala que las movilizaciones perdieron fuerza tras la respuesta de las autoridades, pero que muchas de las reivindicaciones continúan presentes entre una generación más formada y conectada con el exterior.
Un estudio citado por la agencia señala además que el 42,6 % de los jóvenes consultados querría abandonar el país, principalmente por el desempleo y la precariedad. El crecimiento económico y la creciente proyección diplomática de Marruecos conviven así con un reto interno que seguirá presente después de las elecciones: transformar las inversiones y los grandes proyectos en empleo, reducción de las desigualdades y mejores expectativas para su población joven.
