OBSERVADOR SAHARAUI | Breve: Décadas después de la guerra, las minas antipersona y los restos explosivos continúan causando muertes, mutilaciones y graves consecuencias sociales entre la población saharaui.
Las minas terrestres y los restos explosivos de guerra colocados durante el conflicto de 1975 a 1991 continúan amenazando a la población civil del Sáhara Occidental. Pastores, familias nómadas y menores permanecen expuestos a explosiones que pueden provocar la muerte, heridas graves o discapacidades permanentes.
El medio portugués especializado Sahara Livre ha vuelto a denunciar el peligro de los millones de minas sembradas por Marruecos en torno al muro militar que divide el territorio saharaui. El artículo destaca también el trabajo de los equipos saharauis de lucha contra las minas, incluida la unidad femenina dedicada a localizar y neutralizar estos artefactos pese a la escasez de medios.
Organizaciones saharauis reclaman una actuación internacional urgente para descontaminar las zonas afectadas, proteger a la población civil y garantizar asistencia médica, psicológica y social a las víctimas. Exigen además que Marruecos entregue los mapas de los campos minados y asuma sus responsabilidades jurídicas y humanitarias.
Las minas no solo siguen cobrando vidas décadas después de haber sido colocadas. También restringen los desplazamientos, impiden el pastoreo y mantienen amplias zonas del Sáhara Occidental bajo una amenaza permanente e invisible.
Fuente: Le courrier d’Álgerie
