OBSERVADOR SAHARAUI | Breve: Piden a Francia que intervenga ante Marruecos por el preso político saharaui Naâma Asfari

El MRAP ha solicitado al presidente francés Macron que intervenga ante Marruecos por la liberación del activista saharaui Naâma Asfari, condenado a 30 años y en huelga de hambre desde junio. La organización recuerda las resoluciones de la ONU sobre su detención arbitraria y destaca la situación de descolonización del Sáhara Occidental.

La organización francesa reclama la liberación del activista saharaui y recuerda las resoluciones de la ONU que denunciaron su detención arbitraria y las torturas sufridas.

El Movimiento contra el Racismo y por la Amistad entre los Pueblos (MRAP) ha solicitado al presidente francés, Emmanuel Macron, y al Gobierno de Francia que intervengan ante Marruecos para reclamar la liberación del activista saharaui Naâma Asfari y exigir el respeto del derecho internacional.

Según informa Sahara Press Service (SPS), Asfari, condenado a 30 años de prisión tras los acontecimientos de Gdeim Izik en 2010, mantiene desde el pasado 8 de junio una huelga de hambre indefinida bajo el lema «Batalla por la Dignidad». Entre sus reivindicaciones figura la aplicación de las resoluciones de Naciones Unidas que reconocieron que fue víctima de tortura y de detención arbitraria.

El MRAP recuerda además que el Comité de la ONU contra la Tortura pidió en 2016 a Marruecos reparar a Asfari y protegerlo frente a represalias. La organización denuncia que continúa encarcelado en la prisión de Kenitra, lejos de su entorno familiar, y que su esposa, la ciudadana francesa Claude Mangin, sigue enfrentando dificultades para visitarlo.

En su comunicado, el movimiento francés subraya igualmente que el Sáhara Occidental continúa siendo un territorio pendiente de descolonización según Naciones Unidas y reitera la necesidad de respetar las normas del derecho internacional humanitario aplicables al territorio.

Fuente: Sahara Press Service (SPS).

LA LECTURA DEL DÍA — El Observador Saharaui (14 de mayo de 2026)

Civiles, presos y minas vuelven a recordar que el conflicto del Sáhara Occidental sigue muy lejos de haber desaparecido.

El conflicto que algunos querían reducir a la diplomacia vuelve a llenarse de nombres y rostros

Durante mucho tiempo, muchos actores internacionales intentaron presentar el conflicto del Sáhara Occidental como un problema diplomático congelado, limitado a negociaciones, comunicados oficiales y equilibrios regionales. Pero la realidad vuelve constantemente a desmontar esa imagen cómoda.

Las últimas jornadas han devuelto al centro del debate algo que nunca desapareció sobre el terreno: los civiles saharauis. Las minas alrededor del muro marroquí siguen matando. Los presos políticos continúan denunciando aislamiento y malos tratos. Los activistas son perseguidos. Y generaciones enteras nacidas después del alto el fuego siguen creciendo entre el exilio, la ocupación y la espera.

Incluso las propias palabras que van apareciendo estos días —tortura psicológica, desapariciones, drones, minas, autodeterminación, derecho internacional humanitario— muestran hasta qué punto el conflicto sigue vivo mucho más allá de los despachos diplomáticos.

Mientras algunos gobiernos occidentales intentan reducir la cuestión saharaui a estabilidad regional, inversiones o alianzas estratégicas, la realidad reaparece una y otra vez recordando algo mucho más incómodo: detrás del conflicto siguen existiendo personas concretas, vidas suspendidas y una descolonización pendiente que el tiempo no ha conseguido borrar.

Y quizá esa sea precisamente la cuestión más importante de este momento. Que cada vez resulta más difícil hablar del Sáhara Occidental ignorando a los propios saharauis.

— Carlos C. García

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