La MINURSO se revisa… pero nadie quiere resolver el Sáhara Occidental

La ONU vuelve a evaluar su misión mientras el bloqueo político sigue intacto tras más de tres décadas.

La MINURSO vuelve al centro del debate internacional. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha iniciado la revisión de su mandato a seis meses de su renovación, en un proceso que, sobre el papel, debería servir para adaptar la misión a la realidad actual del conflicto. Sin embargo, la experiencia acumulada invita a una lectura distinta: la MINURSO lleva más de tres décadas siendo revisada sin que su objetivo principal —la celebración de un referéndum de autodeterminación— se haya cumplido.

El problema no está en el diseño técnico de la misión, sino en el contexto político en el que opera. Desde su creación en 1991, la MINURSO ha sobrevivido a base de prórrogas, ajustes formales y equilibrios diplomáticos que han permitido mantener su presencia sin alterar el fondo del conflicto. La revisión actual se inscribe en esa misma lógica. Se evalúa el funcionamiento, se recogen recomendaciones y se abren debates sobre posibles modificaciones, pero el núcleo del problema permanece intacto: no existe un consenso internacional que permita avanzar hacia una solución.

En este escenario, las dinámicas dentro del Consejo de Seguridad siguen siendo determinantes. Estados Unidos impulsa una reactivación del proceso político, mientras que Rusia y China conservan capacidad de bloqueo sobre cualquier cambio sustancial. Al mismo tiempo, las posiciones de las partes implicadas —Marruecos, el Frente Polisario, Argelia y Mauritania— continúan alejadas, lo que reduce aún más el margen de maniobra de Naciones Unidas. La MINURSO se convierte así en un reflejo de ese equilibrio inestable: una misión que gestiona el conflicto, pero no lo resuelve.

Por eso, más allá de los titulares que presentan la revisión como un posible punto de inflexión, la realidad es más sobria. El Sáhara Occidental sigue inscrito en la lista de territorios no autónomos de Naciones Unidas y el principio de autodeterminación continúa siendo la base del proceso. Nada de eso está en revisión. Lo que se revisa es una misión cuya existencia depende, en última instancia, de la misma voluntad política que lleva décadas bloqueando cualquier avance.

La cuestión, por tanto, no es qué cambiará en el mandato de la MINURSO, sino si existe realmente una voluntad de cambiar el curso del conflicto. Y, a la vista de los equilibrios actuales, la respuesta sigue siendo la misma.

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