Marruecos habría intensificado su ofensiva diplomática y deportiva para lograr que la final del Mundial de Fútbol 2030 se dispute en Casablanca, según una información publicada por The Objective, firmada por Pelayo Barro y Adrián Ortega.
La información sostiene que Rabat presume de tener ya una mayoría de apoyos dentro del Consejo de la FIFA, con hasta 22 de los 37 votos, gracias a una operación de influencia en la que aparecen como piezas clave la Administración Trump, Catar, Arabia Saudí y el entorno del presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
El movimiento marroquí se apoyaría en la Confederación Africana de Fútbol, sectores de la Confederación Asiática, la Concacaf y Oceanía, mientras España empieza a ver más difícil que el Santiago Bernabéu o el Camp Nou puedan acoger la final prevista para julio de 2030.
Más allá del pulso deportivo, la noticia vuelve a mostrar la capacidad de Marruecos para convertir grandes eventos internacionales en operaciones de legitimación política y proyección exterior, un contexto especialmente sensible por la ocupación del Sáhara Occidental y por la utilización del deporte, la cultura y la diplomacia como espacios de influencia.
Fuente: The Objective
"Los medios de comunicación españoles vuelven a practicar su deporte favorito: la prostitución intelectual y la deformación sistemática de cualquier información relacionada con #Marruecos", escribe Samir Bennis, un periodista afín a las autoridades marroquíes. ¿A qué se refiere?…
— Ignacio Cembrero (@icembrero) July 8, 2026
