La relación entre España y Marruecos llega a las elecciones generales del 29 de noviembre con varios asuntos todavía abiertos. La crisis de Ceuta del pasado verano, la entrada de buques militares marroquíes en aguas españolas y la política sobre el Sáhara Occidental han vuelto a situar a Rabat en el centro del debate político español. El propio Consejo de Ministros mantenía este 20 de octubre medidas extraordinarias relacionadas con la situación en Ceuta, mientras continuaban los retornos, expulsiones y traslados derivados de la crisis migratoria de julio.
El episodio naval ha añadido una dimensión nueva. Pedro Sánchez confirmó que buques de guerra marroquíes entraron en aguas españolas durante aquellos días y defendió la necesidad de mantener una relación estratégica con Marruecos. Alberto Núñez Feijóo, por su parte, ha reclamado una respuesta más firme, el despliegue de la Armada y explicaciones públicas sobre lo sucedido.
A ese escenario se suma una cuestión que sigue pendiente desde 2022: qué hará el próximo Gobierno con el apoyo español al plan marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental. El PP ha cuestionado durante la legislatura el giro de Sánchez, pero Feijóo todavía no ha concretado si lo mantendrá, lo revisará o lo dejará sin efecto en caso de llegar a La Moncloa.
La campaña del 29-N abre así un debate más amplio sobre la política española hacia Marruecos. Ceuta, la cooperación migratoria, la seguridad marítima y el Sáhara Occidental forman parte de una relación bilateral que seguirá condicionando al próximo Ejecutivo, cualquiera que sea su composición.
Fuente: Agencias
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