Jorge Dezcallar atribuye el asalto a Ceuta a la debilidad de España ante Marruecos

Jorge Dezcallar critica la pasividad de Marruecos ante la entrada de migrantes en Ceuta, señalando que las concesiones españolas aumentan la presión marroquí y generan nuevas crisis.

El exembajador español en Rabat sostiene que la pasividad marroquí ante la entrada masiva en Ceuta demuestra que la cooperación migratoria está lejos de ser «ejemplar» y considera que las sucesivas cesiones españolas han reforzado la capacidad de presión de Marruecos.

Jorge Dezcallar, exembajador de España en Marruecos y exdirector del CNI, sostiene en un artículo publicado en EL PAÍS que la entrada masiva de ciudadanos marroquíes en Ceuta no puede separarse de la actitud de las autoridades de Rabat. A su juicio, la pasividad mostrada por las fuerzas de seguridad marroquíes evidencia al menos «complicidad o indiferencia» ante unos hechos que Pedro Sánchez ha calificado como una «violación y un ataque» contra la integridad territorial española.

Dezcallar examina distintas explicaciones posibles, entre ellas la reciente aproximación de España a Argelia, determinadas decisiones españolas en materia migratoria y la proposición de ley destinada a facilitar la nacionalidad española a los saharauis. Sobre esta última señala que podría haber provocado malestar en Rabat por la especial sensibilidad marroquí ante cualquier decisión relacionada con el Sáhara Occidental.

Sin embargo, su conclusión va más allá de estos factores concretos. Para el diplomático, el origen último de la crisis está en la debilidad mostrada por los sucesivos gobiernos españoles frente a Marruecos, y recuerda episodios como el cierre unilateral de la aduana de Melilla, el espionaje con Pegasus, las restricciones económicas sobre Ceuta y Melilla o la crisis provocada por la acogida hospitalaria de Brahim Ghali. Según Dezcallar, Rabat interpreta esas cesiones no como gestos de amistad, sino como señales de debilidad.

El exembajador concluye defendiendo una relación respetuosa con Marruecos, pero acompañada de una mayor firmeza en la defensa de los intereses españoles. Su diagnóstico es rotundo: ceder reiteradamente ante Rabat termina generando nuevos problemas en lugar de garantizar estabilidad.

Fuente: EL PAÍS, Jorge Dezcallar, 31 de julio de 2026.
Leer «El asalto a Ceuta: la debilidad de España ante Marruecos» en EL PAÍS

Dos voces saharauis analizan la «Marcha Verde» acuática de Ceuta como presión de Marruecos

Tesh Sidi y Taleb Alisalem advierten sobre un chantaje político de Marruecos hacia España, cuestionando la narrativa de un movimiento migratorio espontáneo en Ceuta.

Tesh Sidi denuncia un chantaje político contra España, mientras Taleb Alisalem sostiene que la llegada masiva responde a una operación organizada por el régimen marroquí.

La crisis fronteriza de Ceuta ha llevado a dos voces saharauis a los medios españoles para cuestionar la explicación que reduce lo sucedido a un movimiento migratorio espontáneo. La diputada Tesh Sidi y el activista Taleb Alisalem coinciden en situar la actuación de Marruecos dentro de una estrategia de presión política sobre España.

En declaraciones recogidas por Europa Press, Tesh Sidi sostuvo que «no se puede negociar con quien tiene una pistola encima de la mesa» y definió lo ocurrido como una decisión política dirigida a recordar la capacidad de presión de Rabat. La diputada reclamó que el Gobierno convoque a la embajadora marroquí y advirtió de que, después de la cesión española sobre el Sáhara Occidental, la monarquía alauí continuará presionando sobre Ceuta y Melilla.

Taleb Alisalem afirmó en Espejo Público, de Antena 3, que no se trata únicamente de inmigración, sino de una «operación perfectamente preparada y organizada» con objetivos estratégicos. El activista señaló que desde semanas antes circulaban en las redes sociales rutas, consejos y posibles momentos de menor vigilancia para aproximarse a la frontera. La propia información advierte de que las acusaciones sobre personas que habrían animado y orientado a los jóvenes no han sido verificadas de manera independiente.

Ambas intervenciones representan análisis políticos y no demuestran por sí solas que Marruecos organizara cada salida. Su importancia está en introducir en medios españoles una lectura saharaui basada en la experiencia acumulada frente al Majzén: la frontera no funcionaría como un espacio estable de cooperación, sino como una palanca que Rabat puede aflojar cuando busca nuevas concesiones.

NOTEOLVIDES ha incorporado estas declaraciones a su recorrido por los análisis publicados sobre la «Marcha Verde» acuática de Ceuta en la prensa española.

Fuentes: Europa Press y Antena 3, 31 de julio de 2026.

OPINIÓN | Ceuta: ¿una «Marcha Verde» acuática?

La llegada masiva desde Marruecos y la retirada de agentes fronterizos revive comparaciones con la Marcha Verde de 1975, reflejando cómo Rabat puede ejercer presión política sobre España.

La llegada masiva desde Marruecos, la retirada de agentes en algunos puntos de la frontera y el precedente de 2021 alimentan una comparación inquietante. No demuestra una operación planificada, pero vuelve a mostrar cómo Rabat puede convertir la presión humana en poder político sobre España.

Por EL OBSERVADOR SAHARAUI

Hablar de una «Marcha Verde acuática» resulta arriesgado, pero no completamente gratuito. La Marcha Verde de 1975 utilizó una movilización masiva de civiles para imponer una realidad política sobre el Sáhara Occidental y presionar a una España debilitada. Lo ocurrido ahora en Ceuta es diferente, pero la imagen de miles de personas avanzando desde Marruecos vuelve a colocar cuerpos humanos al servicio de una situación de presión fronteriza.

La comparación tiene límites evidentes. No existe una prueba pública de que Rabat haya organizado las salidas ni de que haya ordenado una operación contra España. Las autoridades marroquíes han realizado también interceptaciones y utilizado medios antidisturbios para contener algunos cruces. Madrid y Rabat atribuyen la oleada a las redes de tráfico y al efecto provocado por una sentencia española sobre las devoluciones en el mar.

Pero tampoco puede ignorarse lo observado durante la jornada más crítica: concentraciones de miles de jóvenes en territorio marroquí, zonas fronterizas sin vigilancia suficiente y agentes auxiliares que se retiraron mientras cientos de personas avanzaban. El antecedente de mayo de 2021 demostró que Marruecos puede relajar el control migratorio y convertir la frontera en una herramienta de presión diplomática.

El momento político añade preguntas. Pedro Sánchez acaba de recomponer la relación con Argelia tras la crisis provocada por su giro sobre el Sáhara Occidental, mientras el Congreso ha enviado al Pleno una proposición de ley para conceder la nacionalidad española a personas saharauis nacidas durante la administración colonial. Son decisiones que pueden incomodar a Rabat, pero no existe evidencia pública que permita presentarlas como causa directa de la crisis de Ceuta.

La expresión «Marcha Verde acuática» puede ser útil, por tanto, si sirve para señalar una forma de presión y no para deshumanizar a quienes arriesgan la vida. Esos jóvenes no son soldados de Mohamed VI: huyen de la falta de futuro en Marruecos. Pero un Estado que controla estrechamente su frontera puede aprovechar esa desesperación, contenerla o dejarla avanzar según sus intereses.

Quizá no estemos ante una nueva Marcha Verde en sentido estricto. Sí estamos ante el mismo problema de fondo: una España que vuelve a descubrir que su estabilidad depende demasiado de las decisiones adoptadas en Rabat.

Ceuta se desborda tras la retirada de los agentes marroquíes de la frontera

España y Marruecos atribuyen la llegada de jóvenes a redes de tráfico, mientras ambos gobiernos destacan su cooperación. Sin embargo, las fuerzas marroquíes se retiraron cuando cientos de jóvenes marroquíes intentaron cruzar la frontera, evidenciando carencias en el control.

El Gobierno moviliza al Ejército y Sánchez anuncia su viaje a la ciudad, mientras Madrid continúa elogiando la cooperación de Marruecos pese a la retirada de sus agentes durante el avance masivo.

ACTUALIZACIÓN · 21:30

El Gobierno ha decidido movilizar al Ejército de Tierra desplegado en Ceuta para reforzar a las fuerzas de seguridad después de que la entrada masiva desde Marruecos desbordara la frontera y los recursos de acogida. Pedro Sánchez y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, tienen previsto desplazarse a la ciudad autónoma para seguir la crisis sobre el terreno.

La gravedad de la situación se refleja también en el balance humano. Las últimas informaciones elevan a nueve el número de cuerpos recuperados durante los intentos de entrada de los últimos días, mientras continúan las operaciones de rescate y atención a las personas que han alcanzado Ceuta.

La intervención del Ejército y el viaje del presidente confirman que no estamos ante una incidencia migratoria ordinaria. La crisis ha alcanzado una dimensión nacional precisamente mientras el Gobierno sigue calificando de «ejemplar» la cooperación con Marruecos y evita exigir explicaciones públicas por la retirada de los agentes marroquíes ante el avance de cientos de personas.


Miles de jóvenes marroquíes se concentraron este jueves en Castillejos para intentar alcanzar Ceuta. Cientos cruzaron por tierra o bordearon a nado el espigón del Tarajal, desbordando a la Guardia Civil, a la Policía y a los servicios de acogida de la ciudad.

España y Marruecos han respondido con una versión común. Ambos gobiernos atribuyen las llegadas a redes criminales que estarían aprovechando una reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en el mar. También han acordado agilizar la entrega a Marruecos de quienes hayan entrado irregularmente y han calificado su colaboración de «ejemplar».

Pero esa explicación no resuelve lo ocurrido en la frontera. Según la información difundida por EFE y recogida por distintos medios, cientos de jóvenes saltaron unas protecciones que no estaban custodiadas y los agentes de las fuerzas auxiliares marroquíes se retiraron al aproximarse la multitud. La Marina Real participó en rescates e interceptaciones en el mar, pero la cooperación posterior no borra la inhibición observada en tierra cuando se produjo el avance masivo.

No hace falta acreditar una orden secreta de Rabat para señalar la responsabilidad política marroquí. Las personas partieron desde costas y localidades sometidas a un intenso control policial, se concentraron durante horas junto a la frontera y avanzaron ante la retirada de quienes debían contenerlas. Presentar todo eso como una consecuencia casi automática de una sentencia española significa aceptar sin demasiadas preguntas el relato construido por Marruecos.

El precedente de mayo de 2021 impide considerar ingenuamente estos acontecimientos. Entonces, Rabat relajó los controles después de que España acogiera a Brahim Ghali y miles de personas entraron en Ceuta. La frontera quedó convertida en una herramienta de presión diplomática cuya eficacia dependía precisamente de que Marruecos pudiera abrirla y volver a cerrarla.

La reacción del Gobierno español vuelve a mostrar esa dependencia. Mientras Ceuta reclama ayuda y sus servicios se encuentran saturados, Interior agradece a Marruecos sus esfuerzos y evita cuestionar públicamente la retirada de sus agentes. Madrid necesita que Rabat vuelva a controlar la salida de sus ciudadanos y, por esa razón, llama «cooperación ejemplar» a una relación en la que Marruecos conserva el poder de provocar —o detener— la crisis.

Fuentes: Agencias

Sáhara Occidental, Ceuta y Melilla: un estudio alerta del coste estratégico del giro español hacia Marruecos – EL OBSERVADOR SAHARAUI | BREVE

Un catedrático de Derecho Internacional vincula la crisis de Ceuta de 2021 y la fragilidad estratégica española con la ruptura del equilibrio histórico sobre el Sáhara Occidental.

Un nuevo estudio académico del catedrático de Derecho Internacional Alejandro del Valle Gálvez vuelve a situar el Sáhara Occidental en el centro de la geopolítica del Estrecho de Gibraltar. El trabajo, publicado en la revista especializada Peace & Security – Paix et Sécurité Internationales, sostiene que España sigue careciendo de una política exterior coherente y estable en una región clave para su seguridad y para el equilibrio del Mediterráneo occidental.

El estudio analiza especialmente las consecuencias del giro diplomático de marzo de 2022, cuando el Gobierno español respaldó públicamente el plan marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental. Según el autor, aquella decisión rompió los “difíciles equilibrios” que España mantenía entre Marruecos y Argelia y evidenció una actuación “reactiva, improvisada y sin consenso interno”.

Uno de los aspectos más relevantes del análisis es la relación directa que establece entre la cuestión saharaui y el futuro estratégico de Ceuta y Melilla. El trabajo recuerda que Marruecos mantiene reivindicaciones sobre ambas ciudades y considera que Rabat utiliza el conflicto del Sáhara Occidental dentro de una estrategia regional más amplia.

El investigador también interpreta la crisis migratoria de Ceuta de mayo de 2021 como un episodio de presión política ligado al conflicto saharaui. Según el estudio, Marruecos utilizó la inmigración irregular para forzar un cambio de posición española respecto al Sáhara Occidental, en lo que define como una “injerencia” consciente en la política exterior española.

Del Valle defiende finalmente la necesidad urgente de una auténtica geoestrategia española para el Estrecho de Gibraltar, basada en el consenso político, la coherencia internacional y una visión a largo plazo que incluya el Sáhara Occidental como elemento central de estabilidad regional.

Fuente: El Faro de Ceuta
Estudio académico citado: Geopolítica y geoestrategia en la región del Estrecho de Gibraltar: Carencias de la política exterior de España, Alejandro del Valle Gálvez, Peace & Security – Paix et Sécurité Internationales (2026).