Naciones Unidas intenta mantener activo el expediente del Sáhara Occidental antes de los próximos debates del Consejo de Seguridad previstos para octubre. El enviado personal del secretario general de la ONU, Staffan de Mistura, prepara una nueva ronda de contactos con las partes implicadas y con distintos actores internacionales, en el marco de las consultas que viene desarrollando para tratar de reactivar el proceso político.
La iniciativa llega en un momento en el que no existen señales claras de avance real entre las partes. Marruecos continúa defendiendo su propuesta de autonomía bajo soberanía marroquí, mientras el Frente Polisario mantiene el marco jurídico reconocido por Naciones Unidas: el Sáhara Occidental sigue siendo un territorio pendiente de descolonización y el pueblo saharaui conserva su derecho inalienable a la autodeterminación.
La ronda adquiere especial relevancia por el contexto diplomático actual, marcado también por una mayor implicación de Estados Unidos en el expediente saharaui. Washington vuelve a aparecer como actor interesado en acompañar los esfuerzos de la ONU, aunque la cuestión de fondo permanece intacta: ninguna solución será justa ni duradera si ignora el consentimiento del pueblo saharaui.
De Mistura deberá presentar en los próximos meses un balance de sus contactos ante el Consejo de Seguridad, antes de las discusiones sobre la evolución del proceso político y la renovación del mandato de la MINURSO. Por ahora, la nueva ronda no apunta a avances inmediatos, pero sí confirma que el Sáhara Occidental no es un expediente cerrado, sino una cuestión de descolonización pendiente que la ONU no puede dar por resuelta.
