Brahim Ghali advierte de que los esfuerzos estadounidenses difícilmente prosperarán mientras Washington respalde la autonomía marroquí y busque interlocutores alternativos al Frente Polisario. Su mensaje señala la principal contradicción de la supuesta mediación de Trump.
Por EL OBSERVADOR SAHARAUI
Brahim Ghali no ha rechazado una intervención de Estados Unidos en la búsqueda de una solución para el Sáhara Occidental. Al contrario, ha dejado abierta la posibilidad de que Washington rectifique y vuelva al marco del Derecho Internacional. Pero también ha advertido de lo evidente: los esfuerzos de Donald Trump difícilmente llegarán a buen puerto mientras su Administración permanezca alineada con Marruecos.
La contradicción es difícil de ocultar. Estados Unidos impulsa conversaciones entre las partes, pero respalda al mismo tiempo el plan marroquí de autonomía y trata de presentarlo como el desenlace deseable. No se puede ejercer de mediador cuando ya se ha elegido el resultado y solo queda convencer al pueblo saharaui de que lo acepte.
Ghali recuerda que el Sáhara Occidental no es una provincia marroquí pendiente de recibir más competencias. Es un territorio no autónomo cuyo proceso de descolonización continúa inconcluso. Por eso, la autodeterminación no puede reducirse a discutir las condiciones de una autonomía dentro de Marruecos: debe permitir que los saharauis decidan libremente su futuro.
El presidente saharaui también ha reaccionado ante los contactos estadounidenses con el denominado Movimiento Saharauis por la Paz. Escuchar distintas opiniones puede presentarse como pluralismo, pero dar espacio político a interlocutores alternativos dentro de una negociación puede convertirse en una forma de debilitar al Frente Polisario, reconocido por Naciones Unidas como representante del pueblo del Sáhara Occidental.
Trump todavía puede desempeñar un papel útil, pero tendría que abandonar la pretensión de cerrar la descolonización mediante una solución escrita previamente en Rabat. Mediar no consiste en presionar a la parte ocupada para que acepte las condiciones de quien ocupa el territorio.
La advertencia de Ghali es, por tanto, sencilla: habrá negociación cuando el resultado permanezca abierto, la autodeterminación sea respetada y ninguna potencia intente sustituir al representante saharaui por interlocutores más cómodos. Mientras eso no ocurra, Washington no estará mediando. Estará intentando imponer.
