LECTURA RECOMENDADA | Ali Lmrabet: «Con el apoyo de Trump y de Israel, el régimen marroquí cree que nadie puede con él»

El periodista marroquí Ali Lmrabet, en entrevista con El Salto, analiza el clima político represivo en Marruecos y los problemas socioeconómicos, vinculando su trayectoria con la situación del Sáhara Occidental.

El periodista marroquí Ali Lmrabet ofrece en El Salto una entrevista especialmente útil para comprender el clima político que vive Marruecos. Recién salido de una nueva detención, describe un régimen cada vez más represivo y convencido, según su análisis, de que sus alianzas con Estados Unidos e Israel reducen el coste internacional de sus actuaciones.

Para quienes seguimos el Sáhara Occidental, la entrevista contiene además elementos difíciles de pasar por alto. Lmrabet recuerda que entre los presos políticos de Marruecos están, «comenzando por los saharauis», y su propia trayectoria está ligada a esta cuestión: fue inhabilitado durante diez años para ejercer el periodismo después de referirse como refugiados a los refugiados saharauis.

La conversación aborda también el Mundial 2030 y el malestar de una parte de la sociedad marroquí ante las enormes prioridades otorgadas al fútbol mientras persisten problemas graves en sanidad, educación y servicios básicos. Es una entrevista que merece ser leída completa, especialmente en estos días en los que Marruecos vuelve a ocupar el centro de numerosos debates políticos en España y en Europa.

→ Leer la entrevista completa en EL SALTO

Fuente: El Salto, entrevista de Sarah Babiker a Ali Lmrabet, 5 de agosto de 2026.

Marruecos confirma el nombre de Donald Trump para la vía que atraviesa el Sáhara Occidental

Marruecos ha nombrado oficialmente la carretera Tiznit-Dajla como «Presidente Donald J. Trump Highway» en reconocimiento a su apoyo a la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, generando controversia política internacional.

Marruecos ha confirmado oficialmente que la vía Tiznit-Dajla, de 1.055 kilómetros y que alcanza el Sáhara Occidental ocupado, llevará el nombre de «President Donald J. Trump Highway», como homenaje al presidente estadounidense por su reconocimiento en 2020 de la pretendida soberanía marroquí sobre el territorio saharaui.

La confirmación despeja la peculiar secuencia conocida estos días. Donald Trump fue quien anunció públicamente el pasado 26 de julio, a través de Truth Social, que la carretera llevaría su nombre, difundiendo además un vídeo sobre la infraestructura y agradeciendo a Mohamed VI lo que calificó como un «gran honor». En aquel momento Rabat todavía no había comunicado oficialmente la decisión.

Como ya informó L’Humanité, la denominación figuraba en una carta de Mohamed VI fechada el 2 de julio. En ella, el monarca marroquí vinculaba expresamente el homenaje al «reconocimiento histórico» realizado por Trump en 2020 y afirmaba que permanecería «grabado para siempre en la memoria de los marroquíes». El propio rey presenta la vía como un eje estratégico que conecta el «norte y el sur de Marruecos».

La denominación tiene así un evidente contenido político: una infraestructura que atraviesa el Sáhara Occidental ocupado pasa a llevar el nombre del presidente que reconoció las pretensiones territoriales de Rabat sobre un territorio que Naciones Unidas continúa considerando Territorio No Autónomo pendiente de descolonización.

Fuente: L’Humanité, 2 de agosto de 2026


Más información en: Diario de Noticias de Navarra publica una carta de Carlos Cristóbal sobre la «autopista Trump»

El artículo de Carlos Cristóbal en Diario de Noticias de Navarra critica a Mohamed VI por utilizar una carretera en el Sáhara Occidental para agradecer a Donald Trump su apoyo político. La carta enfatiza que estas infraestructuras no alteran el estatus jurídico del territorio, el cual no pertenece a Marruecos según el Derecho Internacional.

Diario de Noticias de Navarra publica una carta de Carlos Cristóbal sobre la «autopista Trump»

El artículo de Carlos Cristóbal en Diario de Noticias de Navarra critica a Mohamed VI por utilizar una carretera en el Sáhara Occidental para agradecer a Donald Trump su apoyo político. La carta enfatiza que estas infraestructuras no alteran el estatus jurídico del territorio, el cual no pertenece a Marruecos según el Derecho Internacional.

El texto denuncia que Mohamed VI utiliza una carretera construida parcialmente en el Sáhara Occidental ocupado para agradecer a Donald Trump su respaldo político a las pretensiones marroquíes sobre el territorio.

Diario de Noticias de Navarra publica este viernes, en su sección La carta del día, un artículo de Carlos Cristóbal titulado «La ‘autopista Trump’ en el Sáhara Occidental».

El texto recuerda que la carretera entre Tiznit y Dajla no es una obra nueva: fue proyectada en 2015 y forma parte de la estrategia marroquí para integrar económica y administrativamente el territorio ocupado. Lo novedoso es su utilización propagandística para presentar a Trump como padrino internacional de una infraestructura que atraviesa El Aaiún, Bojador y Dajla.

La carta subraya que ninguna carretera, puerto o inversión modifica el estatuto jurídico del Sáhara Occidental. Marruecos no puede disponer de sus tierras y recursos como si le pertenecieran ni convertir el apoyo de Trump y Pedro Sánchez en una soberanía que el Derecho Internacional no reconoce.

🔗 Leer la carta completa en Diario de Noticias de Navarra

Fuente: Diario de Noticias de Navarra, 31 de julio de 2026.

OPINIÓN | Trump no puede mediar en el Sáhara Occidental si ya ha elegido el resultado

Brahim Ghali advierte que los esfuerzos estadounidenses por mediar en el conflicto del Sáhara Occidental fracasarán si continúan apoyando la autonomía marroquí y eligiendo interlocutores alternativos al Frente Polisario.

Brahim Ghali advierte de que los esfuerzos estadounidenses difícilmente prosperarán mientras Washington respalde la autonomía marroquí y busque interlocutores alternativos al Frente Polisario. Su mensaje señala la principal contradicción de la supuesta mediación de Trump.

Por EL OBSERVADOR SAHARAUI

Brahim Ghali no ha rechazado una intervención de Estados Unidos en la búsqueda de una solución para el Sáhara Occidental. Al contrario, ha dejado abierta la posibilidad de que Washington rectifique y vuelva al marco del Derecho Internacional. Pero también ha advertido de lo evidente: los esfuerzos de Donald Trump difícilmente llegarán a buen puerto mientras su Administración permanezca alineada con Marruecos.

La contradicción es difícil de ocultar. Estados Unidos impulsa conversaciones entre las partes, pero respalda al mismo tiempo el plan marroquí de autonomía y trata de presentarlo como el desenlace deseable. No se puede ejercer de mediador cuando ya se ha elegido el resultado y solo queda convencer al pueblo saharaui de que lo acepte.

Ghali recuerda que el Sáhara Occidental no es una provincia marroquí pendiente de recibir más competencias. Es un territorio no autónomo cuyo proceso de descolonización continúa inconcluso. Por eso, la autodeterminación no puede reducirse a discutir las condiciones de una autonomía dentro de Marruecos: debe permitir que los saharauis decidan libremente su futuro.

El presidente saharaui también ha reaccionado ante los contactos estadounidenses con el denominado Movimiento Saharauis por la Paz. Escuchar distintas opiniones puede presentarse como pluralismo, pero dar espacio político a interlocutores alternativos dentro de una negociación puede convertirse en una forma de debilitar al Frente Polisario, reconocido por Naciones Unidas como representante del pueblo del Sáhara Occidental.

Trump todavía puede desempeñar un papel útil, pero tendría que abandonar la pretensión de cerrar la descolonización mediante una solución escrita previamente en Rabat. Mediar no consiste en presionar a la parte ocupada para que acepte las condiciones de quien ocupa el territorio.

La advertencia de Ghali es, por tanto, sencilla: habrá negociación cuando el resultado permanezca abierto, la autodeterminación sea respetada y ninguna potencia intente sustituir al representante saharaui por interlocutores más cómodos. Mientras eso no ocurra, Washington no estará mediando. Estará intentando imponer.

Isabel Lourenço conecta la carretera Trump, el puerto de Dajla y la ocupación del Sáhara Occidental

Isabel Lourenço, investigadora portuguesa, argumenta que la carretera Tiznit-Dajla, el puerto y concesiones energéticas son parte de una estrategia para consolidar la ocupación marroquí del Sáhara Occidental, ignorando el consentimiento del pueblo.

La investigadora y activista portuguesa sostiene que la carretera, el futuro puerto y las concesiones energéticas no son proyectos aislados, sino piezas de una estrategia destinada a integrar el territorio ocupado en intereses marroquíes, estadounidenses e israelíes. – LECTURA COMENTADA

El supuesto bautizo de la carretera Tiznit-Dajla con el nombre de Donald Trump puede parecer una nueva extravagancia diplomática de Mohamed VI. Isabel Lourenço propone, sin embargo, mirar más allá del homenaje y situar la infraestructura dentro de una operación económica y geopolítica mucho más amplia.

En una extensa contribución publicada el 28 de julio, la investigadora del Centro de Estudios Africanos de la Universidad de Oporto analiza la conexión entre la carretera, el futuro Puerto Atlántico de Dajla y las actividades energéticas promovidas en las aguas del Sáhara Occidental ocupado. Su conclusión es clara: no estamos ante proyectos independientes, sino ante una arquitectura destinada a producir hechos consumados y presentar la ocupación como irreversible.

Lourenço presta especial atención al significado de colocar el nombre de Trump sobre una vía que atraviesa El Aaiún, Bojador y Dajla. La toponimia, recuerda, nunca es neutral en un territorio colonial. Nombrar carreteras, puertos o ciudades sirve también para reclamar el espacio, imponer un relato de soberanía y borrar la condición anterior del territorio.

El nombre de Trump convertiría así el reconocimiento estadounidense de diciembre de 2020 en una presencia material sobre el terreno. La proclamación no modificó el estatuto jurídico del Sáhara Occidental, pero ofreció a Rabat una cobertura política que Marruecos utiliza para atraer inversiones, construir infraestructuras y normalizar internacionalmente la ocupación.

El eje central del análisis es el Puerto Atlántico de Dajla. La carretera proporciona el corredor terrestre necesario para enlazarlo con las redes marroquíes, las zonas industriales y los proyectos agrícolas, pesqueros y energéticos previstos alrededor del complejo. Marruecos quiere presentarlo además como salida al océano para los países del Sahel, convirtiendo la dependencia logística en una forma indirecta de aceptación de sus pretensiones territoriales.

Lourenço examina también el interés estratégico que un puerto de gran calado en la fachada atlántica africana puede tener para Estados Unidos. La autora no afirma que exista un acuerdo para instalar una base militar en Dajla: reconoce expresamente que no hay pruebas públicas. Sí considera legítimo preguntarse por el posible uso futuro de infraestructuras comerciales con funciones logísticas, de seguridad o de apoyo militar.

El tercer elemento es la participación israelí en la exploración de hidrocarburos frente a las costas ocupadas. El texto recuerda los permisos atribuidos a NewMed Energy y Adarco Energy en el bloque denominado Boujdour Atlantique. Habla correctamente de exploración, no de extracción comercial ya confirmada, pero advierte de que estas concesiones incorporan intereses israelíes a la explotación proyectada de recursos saharauis sin el consentimiento de su pueblo.

La fuerza del análisis reside en unir las piezas: la carretera asegura la continuidad terrestre; el puerto ofrece la plataforma marítima y logística; las concesiones abren el frente energético; y el respaldo estadounidense protege políticamente el conjunto.

Marruecos intenta sustituir el Derecho Internacional por la acumulación de obras, contratos e intereses extranjeros. Primero convierte la ocupación en un inmenso proyecto de construcción. Después presenta ese «desarrollo» como prueba de soberanía.

Pero, como recuerda Isabel Lourenço, una infraestructura no crea un título territorial. Una carretera no sustituye al referéndum, un puerto no reemplaza el consentimiento del pueblo saharaui y una concesión marroquí no entrega derechos sobre unas aguas que no pertenecen a Marruecos.

Lectura completa: Isabel Lourenço, investigadora del Centro de Estudios Africanos de la Universidad de Oporto y especialista en el Sáhara Occidental, 28 de julio de 2026.

OPINIÓN | Mohamed VI regala a Trump lo que no es suyo

El supuesto bautizo de la carretera Tiznit-Dajla resume una política habitual de Rabat: utilizar el territorio y los recursos del pueblo saharaui para comprar apoyos internacionales

Mohamed VI ha decidido homenajear a Donald Trump con una carretera que atraviesa el Sáhara Occidental ocupado. Al menos así lo ha presentado el propio presidente estadounidense en un vídeo difundido en Truth Social, aunque por ahora no conste una decisión oficial marroquí que confirme el cambio de nombre.

Pero el problema no es administrativo. Tampoco consiste únicamente en la conocida afición de Trump por los homenajes, los edificios y las infraestructuras que llevan su nombre.

La cuestión es mucho más sencilla: Mohamed VI vuelve a regalar lo que no es suyo.

La carretera pasa por El Aaiún, Bojador y Dajla, ciudades de un territorio sobre el que Marruecos no posee soberanía reconocida internacionalmente. El Sáhara Occidental sigue inscrito por Naciones Unidas como territorio no autónomo pendiente de descolonización, y su pueblo conserva el derecho a decidir su futuro.

Rabat actúa, sin embargo, como propietario. Construye puertos, carreteras y proyectos energéticos; concede licencias pesqueras; comercializa fosfatos, productos agrícolas y otros recursos; y emplea todo ese patrimonio para fortalecer alianzas diplomáticas y presentar la ocupación como un hecho irreversible.

El homenaje a Trump responde a la misma lógica. Marruecos intenta recompensar al presidente que reconoció en 2020 sus pretensiones sobre el Sáhara Occidental y asegurar que Washington mantenga una posición favorable a la anexión.

Mohammed VI entrega a Trump aquello que Rabat no tiene. Puede poner el nombre del presidente estadounidense en un vídeo, en un cartel o incluso en una carretera. Lo que no puede entregar legalmente es una tierra que pertenece al pueblo saharaui.

El asfalto no concede soberanía. La propaganda tampoco.

Fuente de referencia e imagen utilizada: Tunisie Numérique, «Sahara occidental: Mohammed VI donne à Trump ce que Rabat n’a pas», 28 de julio de 2026.

EL OBSERVADOR SAHARAUI

SÁHARA OCCIDENTAL | Trump pone su nombre a una carretera que ni es nueva ni consta que haya sido rebautizada

El presidente Trump anunció en un vídeo que la carretera Tiznit-Dajla sería nombrada en su honor. Rabat no ha confirmado el cambio oficial de nombre, y la carretera en cuestión es parte de un proyecto antiguo. Este episodio parece más una maniobra propagandística que un avance en infraestructuras.

El presidente estadounidense difundió un vídeo que presenta la vía Tiznit-Dajla como «President Donald J. Trump Highway». Rabat no ha confirmado oficialmente la denominación, pero el supuesto homenaje ya circula como un hecho consumado.

Donald Trump compartió en Truth Social un vídeo de casi cuatro minutos en el que la carretera Tiznit-Dajla aparece bajo su nombre. El presidente agradeció a Mohamed VI el «gran honor» y expresó su deseo de recorrer algún día la vía.

Sin embargo, no hay una carretera nueva ni consta todavía que Marruecos haya aprobado oficialmente el cambio de denominación. La infraestructura es el desdoblamiento y ampliación de la carretera nacional RN1, un proyecto iniciado hace años y anunciado por Mohamed VI en 2015. El propio mensaje escrito por Trump tampoco menciona el supuesto nombre: este aparece únicamente en el vídeo.

El episodio se parece más a una operación de propaganda que a un gran anuncio de infraestructuras. Trump obtiene un nuevo homenaje personal, mientras Marruecos consigue que numerosos medios presenten como una vía marroquí continua una carretera que atraviesa El Aaiún y llega hasta Dajla, dentro del Sáhara Occidental ocupado.

Mucho ruido, mucho Trump y pocas novedades comprobadas. Pero el relato vuelve a cumplir su función: borrar la frontera jurídica entre Marruecos y un territorio que continúa pendiente de descolonización.

🔗 Análisis completo en NOTEOLVIDES:
Marruecos se sube al espectáculo de Trump con una carretera que ni es nueva ni consta que lleve su nombre

Fuente: publicación de Donald Trump en Truth Social 26 de julio de 2026.