El abogado y analista Lluís Rodríguez Capdevila valora en su blog El Sáhara Occidental la aprobación en el Congreso de la ley de nacionalidad española para las personas saharauis como un «avance fundamental», aunque recuerda que el recorrido parlamentario todavía no ha concluido. El texto pasa ahora al Senado, que dispone de un plazo reducido al tramitarse por el procedimiento de urgencia y puede aprobarlo sin cambios, introducir enmiendas o plantear un veto.
Rodríguez Capdevila destaca especialmente la dimensión de reparación histórica y memoria restaurativa de la norma. A su juicio, la vía específica de acceso a la nacionalidad reconoce jurídicamente el vínculo particular que mantuvieron con España quienes nacieron en el Sáhara Occidental durante el periodo de administración española, además de abrir determinadas posibilidades para sus descendientes. También recuerda que la adquisición no será automática y que cada solicitante deberá acreditar el cumplimiento de los requisitos establecidos.
Pero el autor subraya una idea política que considera esencial: la nacionalidad española no puede sustituir el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación ni resolver el proceso de descolonización del Sáhara Occidental. La aprobación de esta ley, sostiene, tampoco puede entenderse como una alternativa al referéndum ni como una forma de cerrar las responsabilidades históricas, jurídicas y políticas de España respecto al territorio.
Su conclusión combina por ello reconocimiento del paso dado y prudencia sobre lo que todavía falta. La votación del Congreso abre para miles de saharauis una posibilidad que durante décadas parecía difícil de alcanzar, pero antes de que pueda convertirse en una realidad administrativa quedan todavía la tramitación en el Senado, la aprobación definitiva, la publicación de la norma y su entrada en vigor. Rodríguez Capdevila advierte además del riesgo que supondría un eventual adelanto electoral antes de que finalizara el procedimiento.
