OBSERVADOR SAHARAUI | Breve: Benda Lehbib recuerda que la guerra del Sáhara también tiene nombres y familias

Benda Lehbib Loucha, escritora saharaui, publicó un artículo en El Salto titulado «Mi hermano también está en la guerra», donde relata la experiencia de su familia en un conflicto olvidado. Denuncia la invisibilidad de la lucha saharaui y resalta el sufrimiento de millones de refugiados en su larga espera por la paz.

La escritora saharaui Benda Lehbib Loucha ha publicado en El Salto el artículo «Mi hermano también está en la guerra», un texto en primera persona que pone rostro humano a un conflicto que, pese a seguir activo, apenas ocupa espacio en la agenda informativa internacional.

A partir de la experiencia de su propia familia, la autora reflexiona sobre la incertidumbre que viven quienes tienen seres queridos en el frente y denuncia la invisibilidad de una guerra que continúa afectando al pueblo saharaui más de cinco décadas después del inicio del conflicto. El texto reivindica también el papel de las madres saharauis y de las familias que sostienen la resistencia en condiciones de exilio y separación.

La colaboración subraya que el sufrimiento de la población saharaui rara vez alcanza la atención mediática que reciben otros conflictos y recuerda que miles de refugiados siguen viviendo lejos de su tierra mientras permanece sin resolverse el proceso de descolonización del Sáhara Occidental.

Con un enfoque marcadamente personal, Benda Lehbib invita al lector a mirar más allá de las cifras y de la diplomacia para comprender que detrás de la guerra existen historias individuales, familias y vidas marcadas por una espera que dura ya varias generaciones.

Fuente: El Salto

OBSERVADOR SAHARAUI | Breve: Elena Etxegoyen reflexiona sobre los «conflictos silenciados» en un artículo publicado en euskera

La periodista Elena Etxegoyen publica en euskera un artículo de opinión en Diario de Noticias sobre el silencio mediático que rodea la guerra del Sáhara Occidental.

La periodista y colaboradora Elena Etxegoyen publica en Diario de Noticias un artículo de opinión titulado «Isilarazitako gatazkak» («Conflictos silenciados»), en el que llama la atención sobre la escasa visibilidad que recibe la guerra del Sáhara Occidental y el silencio que, a su juicio, rodea un conflicto que continúa activo desde la ruptura del alto el fuego en 2020.

En su reflexión, escrita en euskera, sostiene que el problema no es únicamente el olvido mediático, sino el silencio deliberado que pesa sobre determinadas guerras. Entre ellas cita la del Sáhara Occidental, recordando la reciente muerte de Lahbib Mohamed Abdelaziz en un ataque atribuido a Marruecos y la creciente utilización de drones en el conflicto.

El artículo también relaciona estos hechos con el contexto diplomático de los últimos días y plantea interrogantes sobre las consecuencias internacionales de una guerra que, pese a seguir desarrollándose, apenas ocupa espacio en la agenda informativa.

Una reflexión que contribuye a mantener vivo el debate sobre una realidad que, para muchos observadores, continúa siendo uno de los conflictos menos visibilizados del panorama internacional.


Texto del artículo en Diario de Noticias (artículo de opinión de Elena Etxegoyen)

_ Isilarazitako gatazkak Munduan zehar sakabanatuta dauden tentsio-egoera ezberdinei heltzen diegunean, nolanahi ere, deituriko ahaztutako gatazkez hitz egiten amaitzen ohi dugu. NBEk berak sortu zuen aproposako zerrenda, gutxitu beharrean, kide berriak gehitzen jarraitzen ari da. Oso zaila egiten da horietako edozeinetan zuzeneko arreta mantentzea, Ukraina, Gaza, Libano eta Irango bezalako egungo gerren magnitudearen aurrean. Dena den, ahaztura baino okerragoa den zerbait badagoela esango nuke nik, isiltasuna, beti nahita baita. Isiltasun doilor bat, Putin, Trump edo Netanyahuren makineria mediatiko gorgarriaren maila berean dagoena. Isilarazitako gatazka horietako bat -ez ahaztua, Espainian behintzat, Sánchezek eta bere gobernuak kitatutzat eman arren- Mendebaldeko Saharako gatazka da, konkretuki Fronte Polisarioaren eta Marokoren arteko 2020an lehertu zen gerra, alaui armadak Guerguerateko muga-pasabidea, lurralde liberatuetan, eraso zuenean, 1991an sinatutako su-etenerako akordioaren hautsiz. Nahita probokazio bat, izan ere, hortik aurrera, Marokok teknologia aurreratuko borroka-droneen erabilera aktibatu zuen NBEren babespean derrigorrezko desmilitarizaturik den eremu batean, intentsitate baxuko gerra isil baten jokaleku bihurtuz. Joan den ekainak 7an egindako azken erasoan, Maroko ez zen soilik Fronte Polisarioaren etorkizuna burugabetzen saiatu Lahbib Abdelaziz hilez -FPren Idazkaritza Nazionaleko kide eta SEADko presidente historiko Mohamed Abdelazizen semea- aitzitik, kontzienteki egin zuen, hurrengo egunean egungo presidente Brahim Gali eta NBEk Mendebaldeko Sahararako duen bidaliko berezia den Staffan de Mistura -Maroko eta Polisarioaren arteko elkarrizketa-zubiak berreraikitzeko arduraduna- Tindufeko errefuxiatu-kanpamentuetan bilduko zirela jakinez. Ez dut kasualitateetan sinesten… Bukatzeko, xehetasun garrantzitsu bat: Marokok dron-militarren erabilarekin lotutako gai goi-teknologikoetan duen bazkide estrategikoa, Israel da. Beste kasualitate bat? Isilarazitako gatazka bat, ozenagoa izan ezin duena…


Traducción del artículo:

Conflictos silenciados Cuando abordamos las diferentes situaciones de tensión repartidas por todo el mundo, de una manera u otra, solemos terminar hablando de los llamados conflictos olvidados. La propia ONU creó una lista a propósito que, en lugar de reducirse, sigue sumando nuevos miembros. Se hace muy difícil mantener la atención directa en cualquiera de ellos ante la magnitud de guerras actuales como las de Ucrania, Gaza, Líbano e Irán. Sin embargo, yo diría que hay algo peor que el olvido: el silencio, porque este siempre es intencionado. Un silencio infame que está al mismo nivel que la ensordecedora maquinaria mediática de Putin, Trump o Netanyahu. Uno de esos conflictos silenciados —no olvidado, al menos no en España, a pesar de que Pedro Sánchez y su gobierno lo den por amortizado— es el conflicto del Sáhara Occidental, más concretamente la guerra que estalló en 2020 entre el Frente Polisario y Marruecos, cuando el ejército alauí atacó el paso fronterizo de Guerguerat, en territorios liberados, rompiendo el acuerdo de alto el fuego firmado en 1991. Una provocación deliberada, ya que, a partir de ahí, Marruecos activó el uso de drones de combate de tecnología avanzada en una zona que, bajo el amparo de la ONU, debe estar obligatoriamente desmilitarizada, convirtiéndola en el escenario de una guerra silenciosa de baja intensidad. En el último ataque perpetrado el pasado 7 de junio, Marruecos no solo intentó descabezar el futuro del Frente Polisario asesinando a Lahbib Abdelaziz —miembro del Secretariado Nacional del FP e hijo del histórico presidente de la RASD, Mohamed Abdelaziz—, sino que lo hizo a sabiendas de que al día siguiente el actual presidente, Brahim Gali, y el enviado especial de la ONU para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura —encargado de reconstruir los puentes de diálogo entre Marruecos y el Polisario—, se iban a reunir en los campamentos de refugiados de Tinduf, en Argelia. Y yo no creo en las casualidades… Para terminar, un detalle importante: el socio estratégico de Marruecos en asuntos de alta tecnología relacionados con el uso de drones militares, no es otro que Israel. ¿Otra casualidad? Un conflicto silenciado que no puede ser más atronador…

Naiz publica una reflexión sobre los 53 años del Frente Polisario – EL OBSERVADOR SAHARAUI | BREVE

El artículo de Jesús Garay Hinojal en Naiz examina la historia y relevancia actual del Frente Polisario, resaltando su origen en el contexto de movimientos anticoloniales. El autor critica la presentación del conflicto saharaui como un asunto del pasado y defiende la legitimidad del Frente como representación del pueblo saharaui ante presiones internacionales.

El diario Naiz ha publicado el artículo de opinión “Ayer y hoy del Frente Polisario”, firmado por Jesús Garay Hinojal, miembro de la Asociación Amigos y Amigas de la RASD de Álava. En el texto, el autor repasa la trayectoria del Frente Polisario desde su creación en 1973 hasta la actualidad, situando su nacimiento en el contexto de los movimientos de liberación africanos y anticoloniales del siglo XX.

Garay sostiene que, más de cinco décadas después, la persistencia del movimiento de liberación saharaui continúa cuestionando las lógicas geopolíticas dominantes y critica los intentos de presentar el conflicto del Sáhara Occidental como un asunto del pasado. Según el autor, la causa saharaui sigue planteando interrogantes sobre la descolonización, el derecho internacional y las responsabilidades políticas de España.

El artículo también analiza el contexto internacional actual y las presiones para que el pueblo saharaui acepte una solución basada en la soberanía marroquí. Frente a ello, defiende que el Frente Polisario mantiene su legitimidad histórica como representante del pueblo saharaui y vincula su continuidad a una larga tradición de resistencia frente a distintas formas de dominación colonial.

Fuente: NaizArtículo de opinión de Jesús Garay Hinojal

LA LECTURA DEL DÍA — El Observador Saharaui (3 de mayo de 2026)

Lectura del día sobre el Sáhara Occidental: cultura en los campamentos, presencia política en África y un conflicto que sigue bloqueado mientras el relato se mueve.

Hoy no hay grandes titulares en el Sáhara Occidental. Y, sin embargo, todo sigue ocurriendo.

Mientras en los campamentos concluye una nueva edición del FiSahara, el cine vuelve a hacer lo que la política internacional no hace: mirar de frente. En medio del desierto, donde el conflicto se vive cada día, la cultura sigue funcionando como altavoz, como memoria y como forma de resistencia. No cambia el marco jurídico, pero sí mantiene viva una historia que otros prefieren dar por cerrada.

Al mismo tiempo, en otros espacios, el Sáhara Occidental aparece y desaparece según convenga. Artistas, activistas o trabajadores vuelven a recordar lo evidente —que hay una causa pendiente— mientras en el plano institucional todo sigue atrapado en la misma inercia. Se repiten declaraciones, se invocan soluciones, se apela al derecho internacional. Pero nada se mueve.

Y, sin embargo, hay matices. Lo ocurrido en el Parlamento Panafricano en los últimos días no es un detalle menor. No cambia el conflicto, pero sí desmonta una narrativa: la de un aislamiento inexistente de la República Saharaui. En África, el Sáhara no es una cuestión abstracta ni congelada. Es una realidad política que sigue presente, vota y, a veces, se impone.

Fuera de ese espacio, el relato vuelve a tensionarse. Se habla de apoyos, de avances diplomáticos, de tendencias irreversibles. Pero basta rascar un poco para comprobar que la base no se ha movido. El Sáhara Occidental sigue siendo un territorio pendiente de descolonización en el marco de Naciones Unidas. Todo lo demás —titulares, cifras, declaraciones— pertenece más al terreno de la interpretación que al de los hechos.

Quizá esa sea la clave del día: no está pasando nada nuevo, pero tampoco está pasando lo que algunos dicen que está pasando.

El conflicto sigue donde estaba.
Pero el relato, no.

Nada cambia en el Sáhara Occidental: las señales de hoy lo confirman – EL OBSERVADOR SAHARAUI

Nada cambia en el Sáhara Occidental. La actualidad del día confirma el bloqueo del conflicto pese a la actividad política y social.

La actividad política e institucional se mantiene, pero sin avances reales en un proceso de descolonización que sigue bloqueado.

La actualidad del Sáhara Occidental vuelve a confirmar una constante que atraviesa el conflicto desde hace años: existe movimiento en distintos niveles —institucional, social y diplomático—, pero ese movimiento no se traduce en avances políticos efectivos. El escenario permanece esencialmente inmóvil.

El Primero de Mayo ha vuelto a situar en primer plano la situación de los trabajadores saharauis, tanto en los campamentos de refugiados como en las zonas ocupadas. Las denuncias sobre marginación, ausencia de derechos laborales y represión no solo persisten, sino que reflejan un problema estructural: la prolongación de un contexto político que impide cualquier normalización real de la vida económica y social del pueblo saharaui.

En paralelo, el Sáhara Occidental reaparece de forma intermitente en el debate político, especialmente en España y en determinados espacios internacionales. Sin embargo, estas apariciones no responden a una estrategia sostenida ni a una voluntad de resolución, sino a dinámicas puntuales que rara vez desembocan en decisiones con impacto real. Se habla del conflicto, pero no se actúa sobre sus elementos centrales.

Pero más allá del ámbito europeo o de Naciones Unidas, la jornada deja también una señal significativa en el plano africano. En el seno del Parlamento Panafricano, la reciente sesión celebrada en Midrand ha evidenciado una realidad política difícil de ignorar: la presencia activa de la República Saharaui en las instituciones de la Unión Africana y su capacidad para competir —y ganar— en espacios institucionales donde Marruecos también participa.

Este hecho no es menor. Refleja una contradicción persistente en la posición marroquí: mientras sostiene internacionalmente una narrativa de soberanía exclusiva sobre el territorio, en el marco africano comparte estructuras, procesos y votaciones con la representación saharaui. No se trata solo de una cuestión simbólica, sino de un dato político que ilustra la complejidad real del conflicto más allá de los discursos.

En este sentido, la experiencia acumulada en el propio proceso de Naciones Unidas resulta reveladora. Figuras como James Baker o Christopher Ross ya evidenciaron en su momento los límites estructurales del actual marco diplomático. Sus propuestas y valoraciones posteriores coinciden en un punto clave: el problema del Sáhara Occidental no radica en la ausencia de marco jurídico, sino en la falta de voluntad política para aplicarlo.

El principio de autodeterminación sigue siendo el eje formal del proceso, respaldado tanto por Naciones Unidas como por decisiones judiciales internacionales. El Sáhara Occidental continúa inscrito como territorio pendiente de descolonización, y tribunales como el Tribunal de Justicia de la Unión Europea han reafirmado en reiteradas ocasiones su carácter “distinto y separado” de Marruecos. Sin embargo, este andamiaje jurídico no se traduce en avances políticos efectivos.

Este desfase entre legalidad y acción política no es menor. Apunta a una gestión del conflicto basada en su contención más que en su resolución. La estabilidad se administra, pero la solución se pospone.

La lectura de hoy, en este contexto, resulta clara: el Sáhara Occidental sigue activo, pero políticamente congelado. Y esa congelación, lejos de ser neutral, consolida una situación que el derecho internacional sigue considerando pendiente de resolución.

EL OBSERVADOR SAHARAUI

Presentación de ‘Refugiados permanentes. Los dilemas del pueblo saharaui’ — El Sahara Occidental

Este próximo sábado, 1 de septiembre, a las 18h, se presenta Refugiados permanentes. Los dilemas del pueblo saharaui, un libro que repasa cronológicamente la historia del conflicto saharaui y plantea algunas cuestiones con las que se pretende contribuir a encontrar respuestas al mismo. El acto tendrá lugar en Gósol, una pequeña localidad prepirenaica en plena…

a través de Presentación de ‘Refugiados permanentes. Los dilemas del pueblo saharaui’ — El Sahara Occidental