Argelia y Mali reabren el diálogo tras más de un año de crisis diplomática

Argelia y Mali han normalizado sus relaciones tras reabrir espacios aéreos y regresar embajadores, poniendo fin a más de un año de tensiones, marcado por el derribo de un dron en 2025. Este acuerdo promueve la cooperación y el diálogo político, crucial para enfrentar los retos de seguridad y desarrollo en el Sahel.

OBSERVADOR SAHARAUI | Breve

Argelia y Mali han dado un paso significativo hacia la normalización de sus relaciones con la reapertura recíproca de sus espacios aéreos y el regreso de sus respectivos embajadores a Bamako y Argel. Las decisiones, anunciadas el viernes, ponen fin a más de un año de fuerte tensión entre los dos países vecinos.

La crisis se agravó en abril de 2025, después de que Argelia derribara un dron militar maliense cerca de la frontera. Las autoridades argelinas aseguraron que el aparato había penetrado en su espacio aéreo, mientras que Mali sostuvo que cayó dentro de su propio territorio. El incidente provocó la retirada de embajadores y el cierre recíproco del tráfico aéreo.

El restablecimiento de los canales diplomáticos abre ahora la posibilidad de recuperar la cooperación entre ambos países en una región marcada por la violencia armada, el terrorismo, los desplazamientos de población y la creciente competencia entre potencias internacionales. Argelia mantiene que la estabilidad del Sahel requiere diálogo político, cooperación regional y soluciones africanas, más allá de una respuesta exclusivamente militar.

El acercamiento entre Argel y Bamako no elimina las diferencias acumuladas, pero supone una señal de distensión importante para los equilibrios del Sahel. La recuperación de las relaciones entre dos países que comparten una extensa frontera puede resultar decisiva para abordar los desafíos de seguridad, desarrollo y cooperación que afectan al conjunto de la región.

Fuente: Algérie Patriotique, con información de APS y Reuters.

OBSERVADOR SAHARAUI | Breve: La acreditación del embajador de Israel en Burkina Faso alimenta el debate sobre el nuevo tablero geopolítico del Sahel

La recepción de las cartas credenciales del nuevo embajador de Israel por parte del presidente de Burkina Faso, Ibrahim Traoré, ha reavivado el debate sobre las alianzas estratégicas en el Sahel. Aunque el gobierno mantenga un discurso crítico hacia Occidente, se sugiere un pragmatismo en sus relaciones, especialmente en un contexto geopolítico transformador.

La recepción por parte del presidente de Burkina Faso, Ibrahim Traoré, de las cartas credenciales del nuevo embajador de Israel acreditado ante el país ha reabierto el debate sobre la evolución de las alianzas estratégicas en el Sahel. El acto protocolario, celebrado el pasado 26 de junio, ha suscitado numerosas reacciones en medios africanos y redes sociales, donde algunos analistas interpretan el gesto como un signo del creciente pragmatismo diplomático de las autoridades burkinesas.

Aunque el Gobierno de Burkina Faso mantiene un discurso soberanista y crítico con las potencias occidentales, diversos análisis apuntan a que el país conserva canales de relación con Israel, especialmente en un contexto marcado por la lucha contra los grupos yihadistas y la reconfiguración de las alianzas regionales. Por el momento, no se ha anunciado ningún cambio oficial en la política exterior burkinesa ni nuevos acuerdos bilaterales, por lo que el alcance de este movimiento sigue siendo objeto de interpretación.

El episodio adquiere relevancia en un momento en que el Sahel vive una profunda transformación geopolítica. La consolidación de la Alianza de Estados del Sahel, la creciente presencia de Rusia, Turquía, Emiratos o China, y el fortalecimiento de la cooperación entre Marruecos e Israel están configurando un nuevo escenario regional que podría tener repercusiones sobre el equilibrio político del norte y oeste de África.

El acto coincide con un momento de intensa reconfiguración geopolítica en África occidental. Diversos análisis apuntan a que Israel busca reforzar su presencia diplomática y estratégica en el Sahel, mientras países como Malí mantienen contactos discretos con autoridades israelíes. En ese contexto, Marruecos aparece citado por distintos observadores como uno de los actores regionales que aspiran a desempeñar un papel creciente en las nuevas dinámicas de cooperación y seguridad en África occidental. Aunque todavía no puede hablarse de un cambio de alianzas consolidado, estos movimientos merecen un seguimiento atento por sus posibles implicaciones para el equilibrio regional y para la cuestión del Sáhara Occidental.

Fuente: Africa Intelligence y seguimiento de medios internacionales.

OBSERVADOR SAHARAUI | Breve: ¿Ha aprobado realmente Estados Unidos convertir Marruecos en su gran plataforma militar para África?

Recentes análisis sugieren que el Senado estadounidense ha decidido convertir a Marruecos en una plataforma militar en África, cuando en realidad, la Sección 1268 del proyecto de Ley de Autorización de Defensa Nacional 2027 solo pide un plan para reforzar la cooperación militar, sin aprobar bases ni nuevas instalaciones.

Diversos medios y análisis han presentado en los últimos días una iniciativa del Senado estadounidense como si Washington hubiera decidido convertir a Marruecos en la gran plataforma militar norteamericana para África y el Atlántico.

Sin embargo, una lectura directa de la documentación oficial muestra una realidad bastante más matizada. La denominada Sección 1268 del proyecto de Ley de Autorización de Defensa Nacional para 2027 no aprueba bases militares, no autoriza nuevas instalaciones estadounidenses y tampoco asigna presupuestos específicos para desarrollar nuevas capacidades en Marruecos.

Lo que el texto aprobado solicita es que el Secretario de Defensa presente en un plazo de 180 días un plan para reforzar la cooperación militar entre Estados Unidos y Marruecos y remita al Congreso la hoja de ruta bilateral firmada por ambos países en abril de 2026.

La diferencia puede parecer técnica, pero resulta importante. Mientras algunos análisis presentan como hechos consumados futuras bases, centros de drones o grandes infraestructuras militares, la documentación pública conocida hasta ahora habla únicamente de una petición de planificación estratégica. La cooperación militar entre Washington y Rabat continúa avanzando, pero conviene distinguir entre los documentos oficiales y las interpretaciones que algunos actores construyen a partir de ellos.

📌 En NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL analizamos en detalle qué ha aprobado realmente el Senado estadounidense y qué consecuencias puede tener para el Sáhara Occidental.

Fuente: Senado de Estados Unidos / National Defense Authorization Act FY2027

Cuando el pueblo saharaui desaparece de los análisis, algo no encaja – EL OBSERVADOR SAHARAUI | BREVE

Los análisis geopolíticos sobre el Sáhara Occidental suelen omitir al pueblo saharaui, centrándose en recursos y rivalidades entre Marruecos y Argelia. Esta perspectiva reduce el conflicto a disputas de poder, ignorando la descolonización y la autodeterminación de los saharauis, quienes llevan décadas esperando una resolución.

Algunos análisis internacionales empiezan a hablar del Sáhara Occidental sin hablar apenas de los saharauis.

Fosfatos, pesca, rivalidad entre Marruecos y Argelia, estrategia estadounidense, influencia francesa, intereses rusos o rutas atlánticas. Todo eso aparece cada vez más en determinados estudios geopolíticos sobre el Sáhara Occidental.

Lo llamativo es que, en ocasiones, el pueblo saharaui queda relegado a un papel secundario. La cuestión deja de presentarse como un proceso de descolonización pendiente reconocido por Naciones Unidas y pasa a interpretarse casi exclusivamente como una disputa entre Estados y potencias por recursos e influencia regional.

No se trata de negar la importancia de la geopolítica. El control de los recursos naturales, la seguridad regional o las alianzas internacionales forman parte de la realidad del conflicto. Pero cuando desaparecen del análisis la autodeterminación, los refugiados saharauis, los territorios ocupados o las resoluciones de la ONU, el resultado es una imagen incompleta del problema.

Quizá el mejor síntoma de esta tendencia sea que algunos textos dedican páginas enteras a hablar de Marruecos, Argelia, Washington o París, mientras apenas mencionan a quienes llevan medio siglo esperando el final de una descolonización que sigue sin resolverse.

Porque el Sáhara Occidental no es solamente una cuestión geopolítica. Antes que nada, sigue siendo una cuestión saharaui.

EL OBSERVADOR SAHARAUI | BREVE

OBSERVADOR SAHARAUI | Breve: Washington ya no logra desbloquear el Sáhara Occidental mientras los Acuerdos de Abraham amplían su peso geopolítico

Las publicaciones recientes de NOTEOLVIDES destacan una nueva fase del conflicto del Sáhara Occidental, influenciada por la geopolítica internacional y las alianzas de EE. UU. en Oriente Medio y el norte de África. Se observa un estancamiento en las negociaciones entre Marruecos y el Frente Polisario, integrando el conflicto en tensiones geopolíticas más amplias.

Las dos principales publicaciones aparecidas hoy en NOTEOLVIDES vuelven a mostrar hasta qué punto el conflicto del Sáhara Occidental está entrando en una nueva fase marcada por la geopolítica internacional y por el creciente peso de las alianzas impulsadas por Estados Unidos en Oriente Medio y el norte de África.

Por un lado, un análisis de Victoria G. Corera plantea cómo los llamados Acuerdos de Abraham impulsados por Donald Trump han terminado desbordando ampliamente la simple normalización diplomática entre Israel y varios países árabes para convertirse en una herramienta de reorganización geopolítica regional. El texto recuerda además que Marruecos obtuvo en 2020 el reconocimiento estadounidense sobre el Sáhara Occidental precisamente en el marco de esos acuerdos, integrando el conflicto saharaui dentro de una lógica estratégica mucho más amplia.

Por otro lado, otra información basada en Africa Intelligence confirma que las negociaciones impulsadas discretamente por Washington y París para intentar desbloquear el conflicto atraviesan actualmente una situación de evidente parálisis. Ni Marruecos parece dispuesto a modificar sustancialmente su plan de autonomía ni el Frente Polisario acepta una salida política que deje fuera el derecho de autodeterminación reconocido por Naciones Unidas.

Ambos análisis reflejan una realidad cada vez más visible: el Sáhara Occidental ya no puede entenderse únicamente como un proceso de descolonización pendiente, sino también como una pieza integrada en las grandes tensiones geopolíticas que atraviesan actualmente el Magreb, Oriente Medio y el espacio atlántico africano.

Fuentes: NO TE OLVIDES DEL SAHARA OCCIDENTAL

OBSERVADOR SAHARAUI | La batalla por el relato saharaui ya no se libra solo en la ONU

El conflicto del Sáhara Occidental resurge en diversas arenas culturales y mediáticas, desafiando la percepción de su cierre. A pesar de la influencia marroquí, el debate sobre derechos humanos y memoria colonial sigue activo globalmente.

El conflicto del Sáhara Occidental vuelve a aparecer en espacios culturales, mediáticos y diplomáticos donde hasta hace poco parecía prácticamente ausente.

Durante años, la cuestión del Sáhara Occidental pareció confinada a un escenario muy concreto: resoluciones de Naciones Unidas, comunicados diplomáticos y negociaciones bloqueadas sin apenas impacto internacional real. Pero algo empieza a cambiar lentamente.

El conflicto saharaui vuelve a reaparecer en lugares inesperados. En Cannes, a través de la nueva película de Rodrigo Sorogoyen y Javier Bardem. En debates sobre medios internacionales tras la polémica generada alrededor de TV5MONDE. En universidades latinoamericanas, actos de solidaridad europeos o discusiones sobre memoria colonial y derechos humanos.

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¿Sabías que la nueva película de Rodrigo Sorogoyen en Cannes habla del abandono del Sáhara Occidental por España?

Mientras tanto, Marruecos continúa desarrollando una intensa estrategia de influencia política, diplomática y narrativa destinada a consolidar internacionalmente la idea de que el conflicto está prácticamente cerrado. Sin embargo, la realidad muestra algo diferente: el Sáhara Occidental sigue reapareciendo de forma recurrente allí donde el debate sobre derechos, memoria o geopolítica vuelve a abrirse.

La batalla ya no se libra únicamente en Naciones Unidas o en las cancillerías internacionales. También se juega en el terreno de las imágenes, de los relatos, de la cultura, de las redes sociales y de la capacidad para instalar determinadas narrativas dentro de la conversación internacional.

Quizá esa sea una de las claves del momento actual: el Sáhara Occidental sigue siendo un conflicto políticamente incómodo precisamente porque nunca ha desaparecido del todo.

LA LECTURA DEL DÍA — El Observador Saharaui (18 de mayo de 2026)

El Sáhara Occidental resurge en la actualidad, destacando en cine, debates y políticas internacionales. A pesar del desgaste humanitario en los campamentos, el conflicto sigue presente y se manifiesta de nuevas formas en diversas plataformas.

El Sáhara Occidental vuelve a reaparecer donde algunos preferirían no verlo

El Sáhara Occidental vuelve estos días a cruzarse con espacios donde habitualmente permanece ausente. No solo en la política o en Naciones Unidas, sino también en el cine, en los debates mediáticos y en distintas discusiones internacionales sobre memoria, derechos humanos y geopolítica.

La presencia del conflicto saharaui en Cannes a través de la nueva película de Rodrigo Sorogoyen y Javier Bardem ha sido probablemente una de las imágenes más inesperadas de la semana. Pero no la única. Las polémicas alrededor de TV5MONDE, las declaraciones atribuidas al embajador francés en Rabat o el regreso del debate sobre los presos políticos saharauis al Congreso español reflejan también una realidad cada vez más visible: la cuestión saharaui sigue reapareciendo allí donde algunos preferirían verla desaparecer.

Mientras tanto, los campamentos saharauis continúan enfrentándose al desgaste humanitario y al riesgo de quedar relegados frente a otras crisis internacionales. Sin embargo, medio siglo después del inicio del exilio, el conflicto sigue encontrando nuevas formas de mantenerse presente.

Quizá porque el Sáhara Occidental nunca desapareció realmente. Lo que cambia es la manera en que vuelve a hacerse visible.

— Carlos C. García

LA LECTURA DEL DÍA — El Observador Saharaui (17 de mayo de 2026)

El Sáhara Occidental experimenta un cambio político y mediático, donde Marruecos intenta redefinir el conflicto, mientras persisten evidencias de la lucha saharaui por la descolonización.

El Sáhara Occidental vuelve a entrar en una nueva fase política y mediática

Hay días en los que las noticias parecen dispersas, desconectadas entre sí. Y hay otros en los que distintas piezas comienan a encajar lentamente alrededor de una misma idea. Lo que estamos viendo en torno al Sáhara Occidental durante estas semanas pertenece probablemente a esta segunda categoría. Porque detrás de los debates sobre ayuda humanitaria, seguridad regional, control mediático o presión diplomática empieza a dibujarse un cambio de contexto mucho más profundo.

Marruecos ya no intenta únicamente consolidar la ocupación sobre el terreno. También busca redefinir completamente el marco internacional desde el que se interpreta el conflicto. Y eso explica muchas de las dinámicas recientes: la insistencia en vincular el Sáhara Occidental con el terrorismo, el narcotráfico o la inestabilidad del Sahel; la presión creciente sobre activistas saharauis; o incluso el debate emergente sobre el tratamiento mediático del conflicto en espacios francófonos internacionales como TV5MONDE.

La cuestión es importante porque el verdadero terreno de disputa ya no es solamente diplomático o militar. Es también narrativo. Marruecos necesita que el Sáhara Occidental deje de aparecer como una cuestión de descolonización pendiente y empiece a percibirse como un simple asunto de estabilidad regional, seguridad o gestión migratoria. Cambiar el lenguaje significa cambiar la percepción política del conflicto. Y eso afecta directamente a Europa, a África y a los grandes medios internacionales.

Sin embargo, al mismo tiempo que Rabat intenta imponer ese nuevo marco, siguen reapareciendo elementos que contradicen esa narrativa. La persistencia de los campamentos saharauis cincuenta años después, las redes internacionales de solidaridad, la actividad diplomática africana de la RASD, las tensiones sobre derechos humanos o incluso la memoria histórica vinculada a España demuestran que la cuestión saharaui sigue viva y lejos de desaparecer.

Tal vez por eso el Sáhara Occidental vuelve a resultar incómodo en 2026. Porque, pese al cansancio internacional y al silencio de muchas cancillerías, el conflicto sigue recordando algo que numerosos actores preferirían dar por cerrado: que aún existe un pueblo pendiente de descolonización cuyo derecho a decidir su futuro continúa sin resolverse.

— Carlos C. García

OBSERVADOR | Breve: el debate sobre el narcotráfico vuelve a reabrir la cuestión de la dependencia española respecto a Marruecos

Un análisis reciente cuestiona el silencio político de España ante el creciente narcotráfico con Marruecos. Señala una percepción de debilidad estratégica en Madrid respecto a Rabat, afectando temas de seguridad y relaciones diplomáticas.

Un análisis publicado esta semana cuestiona el silencio político y diplomático de Madrid ante el crecimiento del corredor de droga entre Marruecos y el sur de España.

Un análisis publicado esta semana en medios digitales españoles ha vuelto a situar sobre la mesa una cuestión especialmente sensible dentro de las relaciones entre España y Marruecos: hasta qué punto Madrid evita confrontar públicamente a Rabat incluso en asuntos relacionados con seguridad, narcotráfico y control de fronteras.

El texto, centrado en el crecimiento del corredor de droga entre Marruecos y Andalucía, sostiene que el problema ha dejado de ser una cuestión local para convertirse en un fenómeno con dimensión europea, vinculado a redes criminales, puertos estratégicos y rutas internacionales de cocaína y hachís.

Pero el aspecto más político del análisis aparece al abordar el silencio diplomático español respecto al papel de Marruecos. El autor plantea que la ausencia de presión pública sobre Rabat refleja una percepción creciente de debilidad estratégica española frente al régimen marroquí, especialmente tras el cambio de posición del Gobierno de Pedro Sánchez sobre el Sáhara Occidental.

Aunque el artículo no vincula directamente ambas cuestiones, sí sugiere que la política española hacia Marruecos parece marcada por una cautela cada vez más visible incluso en asuntos considerados de seguridad nacional.

El debate conecta además con una percepción cada vez más extendida en sectores políticos y mediáticos españoles: la sensación de que Marruecos ha conseguido consolidar una importante capacidad de presión estratégica sobre Madrid en ámbitos que van desde la inmigración hasta la seguridad, el comercio o el propio Sáhara Occidental.

👉 Fuente original: Joan Masip

OBSERVADOR | Breve: Washington refuerza su acercamiento económico a Argelia mientras aumenta la tensión diplomática sobre el Sáhara Occidental

Estados Unidos intensifica sus relaciones económicas con Argelia en un contexto marcado por la creciente tensión diplomática alrededor del Sáhara Occidental.

La Embajada de Estados Unidos en Argel ha destacado este lunes el fortalecimiento de las relaciones económicas entre Washington y Argelia tras una intensa semana de reuniones celebradas en Maryland y Washington dentro del programa SelectUSA, centradas en sectores estratégicos como energía, agricultura, tecnología, logística, industria y minería.

El mensaje llega en un momento especialmente sensible para la región, marcado por el endurecimiento de la posición estadounidense respecto al Sáhara Occidental y por el creciente respaldo diplomático de Washington al plan de autonomía marroquí tras los acontecimientos recientes alrededor de Smara.

Más allá del discurso oficial, el movimiento refleja una realidad geopolítica cada vez más visible: Estados Unidos intenta mantener simultáneamente una alianza estratégica reforzada con Marruecos y una relación económica estable con Argelia, principal apoyo regional del Frente Polisario.

En paralelo, algunos medios y comentaristas próximos al entorno marroquí intentan presentar los recientes contactos entre Washington y Argelia como una señal de que la cuestión saharaui estaría perdiendo centralidad dentro de determinadas dinámicas diplomáticas regionales. Sin embargo, Argelia continúa manteniendo oficialmente su respaldo al derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y su reconocimiento de la República Árabe Saharaui Democrática.

En cualquier caso, el contexto actual refleja hasta qué punto el conflicto saharaui aparece cada vez más condicionado por equilibrios geopolíticos, intereses energéticos y relaciones estratégicas internacionales que van mucho más allá del propio territorio.

👉 FUENTE:
US Embassy Algiers

LA LECTURA DEL DÍA — El Observador Saharaui (10 de mayo de 2026)

El aniversario del Frente Polisario llega marcado por la creciente presión internacional para redefinir el conflicto del Sáhara Occidental desde parámetros geopolíticos y de seguridad.

El Frente Polisario y el nuevo intento de cerrar el conflicto saharaui desde fuera

Hay aniversarios que funcionan simplemente como conmemoraciones históricas. Y hay otros que llegan cargados de presente. El 10 de mayo de 2026 pertenece claramente a esta segunda categoría.

Más de medio siglo después del nacimiento del Frente Polisario, el conflicto del Sáhara Occidental atraviesa probablemente uno de los momentos políticos más delicados de las últimas décadas. No porque el pueblo saharaui haya desaparecido del tablero internacional, sino precisamente porque sigue ahí cuando muchos pensaban que el tiempo, el desgaste y la geopolítica terminarían borrándolo.

Eso es lo que explica buena parte de lo que estamos viendo estas semanas.

Las declaraciones de Estados Unidos, el endurecimiento del lenguaje diplomático occidental tras Smara, AFRICAN LION en Dajla, la presión creciente alrededor de la autonomía marroquí y la utilización cada vez más abierta de términos como “terrorismo” no son episodios aislados. Forman parte de un mismo movimiento político que empieza a resultar cada vez más visible: el intento de transformar una ocupación nunca reconocida internacionalmente en una normalidad diplomática aceptable.

Y precisamente ahí aparece el problema que muchas capitales occidentales parecen incapaces de resolver.

Porque el Sáhara Occidental no es simplemente un asunto de estabilidad regional ni una pieza más dentro de los nuevos equilibrios estratégicos del norte de África. Sigue siendo un territorio pendiente de descolonización reconocido como tal por Naciones Unidas. Y el Frente Polisario continúa existiendo porque la cuestión saharaui sigue sin resolverse más de cincuenta años después.

Ese es el dato político esencial que incomoda.

Por eso resulta tan significativo que, en pleno aniversario del Polisario, el debate internacional ya casi no gire alrededor del referéndum prometido durante décadas. La palabra “autodeterminación” sigue apareciendo formalmente en algunos discursos diplomáticos, pero el verdadero movimiento político se desplaza claramente hacia otro lugar: convertir la autonomía marroquí en la única salida admisible y presentar cualquier resistencia a ese escenario como un obstáculo para la estabilidad regional.

La lógica es transparente. Primero se vacía políticamente el conflicto. Después se transforma en una cuestión de seguridad. Finalmente se normaliza la ocupación como un hecho irreversible.

Lo que ocurre es que la historia raramente funciona de forma tan simple.

Porque si algo demuestra precisamente la existencia misma del Frente Polisario en 2026 es que ni la ocupación, ni el paso del tiempo, ni la presión internacional han conseguido eliminar la cuestión nacional saharaui. Al contrario. Cada intento de cerrar el conflicto desde fuera sin abordar realmente el derecho de autodeterminación vuelve a reabrir la misma contradicción política que lleva más de medio siglo atravesando el Sáhara Occidental.

Y probablemente ésa sea la gran realidad que explica este aniversario.

El Frente Polisario no llega a este 10 de mayo en su momento más cómodo. La presión internacional es real. El contexto geopolítico se ha endurecido claramente. Y las grandes potencias parecen cada vez más dispuestas a priorizar intereses estratégicos sobre legalidad internacional.

Pero precisamente por eso este aniversario tiene hoy tanta carga política.

Porque recuerda que el conflicto saharaui sigue existiendo. Que el pueblo saharaui continúa reclamando decidir su futuro. Y que medio siglo después todavía hay una pregunta que nadie ha conseguido borrar completamente del escenario internacional: quién tiene realmente derecho a decidir el destino del Sáhara Occidental.

Carlos C. García

OBSERVADOR | Breve: análisis compara la autonomía marroquí en el Sáhara Occidental con el precedente de Eritrea

Un análisis compara la autonomía marroquí en el Sáhara Occidental con el precedente histórico de Eritrea y cuestiona su viabilidad política y jurídica.

Un extenso análisis publicado por el profesor Jorge Alejandro Suárez Saponaro cuestiona el proyecto marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental y lo define como una “solución neocolonial” orientada a legitimar la ocupación y consolidar el control sobre los recursos estratégicos del territorio.

El autor, integrante del Centro de Estudios del Sahara Occidental de la Universidad de Santiago de Compostela, sostiene que la creciente presión internacional para imponer la autonomía marroquí recuerda al precedente histórico de Eritrea bajo tutela etíope, donde un régimen autonómico terminó sirviendo como antesala de una anexión definitiva. El trabajo vincula además el respaldo occidental a Marruecos con intereses geopolíticos, militares y económicos ligados a recursos estratégicos, rutas atlánticas y competencia internacional en África.

El análisis aparece además en un momento especialmente sensible, marcado por AFRICAN LION, Smara y la creciente presión diplomática impulsada por Washington y distintos aliados occidentales para consolidar la autonomía marroquí como horizonte político dominante alrededor del conflicto saharaui.

Uno de los elementos más interesantes del texto es precisamente la comparación histórica con Eritrea: un proceso en el que una autonomía presentada inicialmente como fórmula de estabilidad terminó derivando en una anexión progresiva, favorecida por intereses geopolíticos internacionales y por la ausencia de garantías reales para el ejercicio efectivo de la autodeterminación. El autor advierte de que, en el caso saharaui, la imposición de una solución cerrada podría no resolver el conflicto, sino prolongar las dinámicas de tensión y resistencia en el Magreb.

👉 ARTÍCULO COMPLETO:
Sahara Occidental: el proyecto de régimen de autonomía marroquí como solución neocolonial

OBSERVADOR | Cuando el Sáhara Occidental deja de ser noticia… pero no conflicto

El Sáhara Occidental sigue marcado por guerra, presos políticos y bloqueo diplomático aunque cada vez ocupe menos espacio en la agenda internacional.

Hay conflictos que desaparecen porque se resuelven. Y hay otros que simplemente dejan de ocupar espacio en los titulares sin que nada esencial cambie sobre el terreno. El Sáhara Occidental pertenece desde hace tiempo a esta segunda categoría.

Lo ocurrido en los últimos días en la ciudad saharaui de Smara, las nuevas huelgas de hambre de presos políticos saharauis o las advertencias sobre el deterioro regional en el Sahel apenas han logrado alterar esa dinámica de invisibilidad progresiva que rodea al conflicto desde hace años. No porque no sucedan cosas. Precisamente el problema es el contrario: siguen sucediendo demasiadas.

La cuestión saharaui parece haberse instalado en una especie de normalidad diplomática donde el bloqueo permanente ya casi no provoca reacción internacional. El referéndum de autodeterminación previsto por Naciones Unidas continúa paralizado, la MINURSO sigue sin capacidad para modificar la situación de fondo y el conflicto armado reactivado en 2020 apenas encuentra reflejo estable fuera de medios especializados o espacios militantes de solidaridad.

Mientras tanto, sobre el terreno continúan coexistiendo guerra de baja intensidad, presos políticos, tensiones regionales, vigilancia militar y una población refugiada que lleva casi medio siglo esperando una solución. Pero el paso del tiempo ha generado otro fenómeno quizá aún más preocupante: el acostumbramiento internacional al conflicto.

En otros momentos, episodios como los registrados recientemente en Smara habrían ocupado un espacio mucho mayor en el debate político y mediático. Hoy, en cambio, apenas logran romper durante unas horas el flujo informativo antes de volver a desaparecer bajo el peso de otras crisis internacionales consideradas más urgentes o estratégicamente prioritarias.

Ese desplazamiento progresivo del Sáhara Occidental fuera de la agenda internacional no significa, sin embargo, que el conflicto haya perdido importancia. Más bien refleja hasta qué punto la comunidad internacional parece haber asumido la gestión indefinida del problema como sustituto de una solución real.

Mientras el norte de África y el Sahel atraviesan una etapa de creciente inestabilidad política y militar, el Sáhara Occidental continúa funcionando como uno de los grandes conflictos no resueltos de la región. Y, sin embargo, sigue siendo tratado demasiadas veces como una cuestión secundaria, congelada o simplemente aplazada.

Quizá ahí resida una de las mayores paradojas de la situación actual: el conflicto no ha desaparecido. Lo que poco a poco parece estar desapareciendo es la capacidad internacional de mirarlo de frente.

Carlos C. García – Observador Saharaui