El estreno de ‘La Odisea’ reabre la polémica por su rodaje en el Sáhara Occidental ocupado

La película «La Odisea» de Christopher Nolan fue filmada en Duna Blanca, Dajla, con permiso marroquí y sin consultar al pueblo saharaui. Esta elección es controvertida, dado que su trama aborda el desarraigo, mientras los saharauis siguen sin poder regresar a su tierra, lo que ha generado protestas y un llamado al boicot.

La película de Christopher Nolan utilizó como localización la Duna Blanca, cerca de Dajla, con autorización marroquí y sin el consentimiento del pueblo saharaui.

El estreno de La Odisea ha vuelto a situar en primer plano la decisión de Christopher Nolan y Universal Pictures de rodar parte de la superproducción en Dajla, dentro del Sáhara Occidental ocupado por Marruecos. La película accedió al territorio con autorización marroquí, pero sin consultar al pueblo saharaui ni a su representante reconocido.

La elección resulta especialmente controvertida por el argumento de la obra. La historia de Ulises gira alrededor del desarraigo, la separación familiar y el regreso a la patria, mientras decenas de miles de saharauis continúan alejados de su territorio desde la invasión marroquí de 1975. Grandes producciones internacionales pueden entrar en Dajla y utilizar sus paisajes, pero numerosas familias saharauis siguen sin poder regresar libremente.

FiSahara y organizaciones de derechos humanos saharauis denunciaron desde el rodaje que presentar Dajla como una localización marroquí normalizada contribuye a borrar la situación jurídica del Sáhara Occidental y a reforzar la estrategia de poder blando de Rabat. La polémica llegó posteriormente a las protestas realizadas durante la presentación de la película en Londres y al llamamiento a un boicot en taquilla.

La denuncia ha alcanzado también a la prensa internacional. El artista y cineasta saharaui Mohamed Sleiman Labat advirtió en The Guardian de la contradicción que supone utilizar visualmente un territorio ocupado mientras sus habitantes originarios encuentran enormes obstáculos para contar sus propias historias y documentar la represión.

La valoración artística de la película no elimina la responsabilidad relacionada con el lugar elegido para el rodaje. La Odisea cuenta el viaje de un hombre que intenta volver a casa; el pueblo saharaui lleva más de cincuenta años esperando poder realizar ese mismo regreso.

Fuente: NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL

LECTURA DEL DÍA | El Salto amplifica el llamamiento de FiSahara al boicot de ‘La Odisea’

El festival saharaui denuncia la película de Christopher Nolan, filmada parcialmente en Dajla, debido a la falta de consentimiento del pueblo saharaui y la autorización de Marruecos. FiSahara llama a un «boicot taquillero» y destaca cómo estas producciones normalizan la ocupación del Sáhara Occidental, afectando a su población desplazada.

El medio recoge la denuncia del festival saharaui contra la película de Christopher Nolan, rodada parcialmente en Dajla ocupada con autorización de Marruecos y sin el consentimiento del pueblo saharaui.

También merece ser destacada la prensa que ayuda a sacar el Sáhara Occidental de sus espacios habituales y lleva estas denuncias ante públicos más amplios. El Salto dedica hoy un artículo al llamamiento de FiSahara a un «boicot taquillero» de La Odisea, la superproducción de Christopher Nolan cuyo estreno está previsto para el 17 de julio.

El texto explica que parte del rodaje se realizó en Dajla, dentro del Sáhara Occidental ocupado, con permisos de Marruecos y sin consultar al pueblo saharaui. FiSahara considera que utilizar esos paisajes como escenario cinematográfico contribuye a normalizar la ocupación y a presentar como territorio marroquí una colonia pendiente de descolonización.

El artículo incorpora además las voces de María Carrión, directora ejecutiva de FiSahara, y del cineasta saharaui Brahim Chagaf, cuya familia tuvo que huir de Dajla en 1975. Su testimonio resume la contradicción: grandes producciones internacionales pueden acceder libremente al territorio, mientras muchos saharauis continúan sin poder regresar a sus propias ciudades.

Que un medio como El Salto aborde esta denuncia con contexto y nombre claramente la ocupación marroquí ayuda a romper la estrategia de normalización construida alrededor de Dajla. Informar también significa no separar los paisajes utilizados por el cine de la población expulsada, vigilada y reprimida que sigue reclamando su derecho a decidir.

➡️ Leer en El Salto: “El Festival de Cine FiSahara llama al ‘boicot taquillero’ de la película ‘La Odisea’ de Christopher Nolan”

Fuente: El Salto

OBSERVADOR SAHARAUI | Breve: Crecen los llamamientos a boicotear La Odisea por su rodaje en Dajla ocupada

La filmación de La Odisea de Christopher Nolan en Dajla, en el Sáhara Occidental ocupado, ha generado controversia. El Festival Internacional de Cine FiSahara pide un boicot, argumentando que filmar allí es complicidad con Marruecos y socava los derechos saharauis. Hasta ahora, Nolan no ha respondido a las preocupaciones planteadas.

Medios internacionales han recogido la controversia por el rodaje de escenas de La Odisea, la próxima película de Christopher Nolan, en la ciudad ocupada de Dajla, en el Sáhara Occidental, tras los llamamientos del Festival Internacional de Cine FiSahara a boicotear la producción.

Según Sahara Press Service, el diario francés Le Figaro se hizo eco de la campaña impulsada por FiSahara y citó a su directora ejecutiva, María Carrión, quien denunció que filmar en el Sáhara Occidental ocupado supone una forma de complicidad con la ocupación marroquí. El festival considera que elegir Dajla como localización ignora el estatuto jurídico del territorio y los derechos del pueblo saharaui.

El medio francés recordó que parte del reparto rodó escenas en una playa de Dajla en julio de 2025 y señaló que FiSahara envió una carta a Christopher Nolan para pedir explicaciones por la decisión de filmar en territorio ocupado, sin haber recibido hasta ahora una respuesta oficial.

La polémica ha vuelto a situar en la agenda internacional el estatuto del Sáhara Occidental como Territorio No Autónomo pendiente de descolonización y el derecho del pueblo saharaui, representado por el Frente POLISARIO, a la autodeterminación conforme al derecho internacional.

Fuente: Sahara Press Service.

OBSERVADOR SAHARAUI | Breve: FiSahara llama al boicot de la película de Christopher Nolan “La Odisea”

El Festival Internacional de Cine del Sáhara Occidental, FiSahara, ha instado a boicotear «La Odisea» de Christopher Nolan, debido a que se filmó en Dajla, territorio saharaui ocupado. La organización denuncia que esto normaliza la ocupación marroquí y perpetúa violaciones de derechos, exigiendo respeto por el pueblo saharaui.

El Festival Internacional de Cine del Sáhara Occidental, FiSahara, ha llamado al boicot de La Odisea, la nueva película de Christopher Nolan, después de que parte del rodaje se realizara en Dajla, en el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos, sin consentimiento del pueblo saharaui.

Según FiSahara, la utilización de escenarios del territorio ocupado contribuye a normalizar la ocupación marroquí y a presentar como destino cinematográfico internacional una ciudad marcada por décadas de represión, expulsiones forzosas, robo de tierras, expolio y violaciones de derechos humanos contra la población saharaui.

La organización recuerda que durante el último año pidió a Nolan, a Universal Pictures y a la productora Syncopy que rectificaran, que no incluyeran esas imágenes en la película o que obtuvieran el consentimiento del pueblo saharaui. FiSahara denuncia que, pese al apoyo internacional recibido por su campaña, el director y las productoras han guardado silencio.

El festival ha vinculado su llamamiento al estreno de la película, cuya premier está prevista en Londres el 6 de julio y cuyo estreno mundial se anuncia para el 17 de julio. FiSahara sostiene que apoyar esta superproducción supone contribuir al blanqueamiento cultural de la ocupación del Sáhara Occidental.

El comunicado incluye declaraciones de María Carrión, directora ejecutiva de FiSahara, del actor Javier Bardem y del cineasta saharaui Brahim Chagaf, originario de Dajla, quienes denuncian la contradicción de que cineastas internacionales puedan rodar en el territorio ocupado mientras los propios saharauis no pueden regresar libremente a su patria ni contar sus historias sin riesgo de represión.

Fuente: Contramutis / FiSahara

Periodistas y cineastas saharauis denuncian el uso del cine para blanquear la ocupación de Dajla

Periodistas y cineastas saharauis denunciaron la implicación de internacionales en eventos culturales en Dajla, organizados por Marruecos para proyectar una falsa normalidad en un territorio ocupado. Acusan restricciones a la libertad de expresión y celebran la cancelación del director Manuel Peña. Exigen no ser cómplices en el lavado de imagen marroquí.

OBSERVADOR SAHARAUI | Breve

Periodistas y cineastas saharauis que trabajan en las Zonas Ocupadas del Sáhara Occidental han denunciado la participación de cineastas y guionistas internacionales en actos culturales organizados por las autoridades marroquíes en la ciudad ocupada de Dajla. En una declaración difundida por Équipe Média Sahara y recogida por FiSahara, acusan a Marruecos de utilizar estos festivales para proyectar una imagen de normalidad sobre un territorio ocupado donde persisten graves violaciones de derechos humanos.

La declaración subraya el contraste entre la recepción oficial ofrecida a los invitados internacionales y la realidad que padecen los profesionales saharauis de la información y del cine en los territorios ocupados: vigilancia, acoso, censura y restricciones severas a la libertad de expresión. Para los firmantes, no puede hablarse de diálogo cultural auténtico mientras se niega de forma sistemática la voz de la población saharaui bajo ocupación.

El comunicado saluda especialmente la decisión del director español Manuel Peña de cancelar su participación en el evento. Los periodistas y cineastas saharauis valoran su gesto como una postura ética y coherente, adoptada tras la comunicación directa y la campaña de sensibilización impulsada por FiSahara contra la instrumentalización cultural de la ocupación.

Équipe Média Sahara llama a directores, guionistas y miembros de jurados internacionales a no convertirse en cómplices del lavado de imagen de Marruecos en el Sáhara Occidental ocupado. Recuerda que, detrás de la propaganda oficial de estos certámenes, hay activistas, periodistas y profesionales saharauis perseguidos, despedidos, torturados o encarcelados por documentar pacíficamente la realidad de la ocupación.

Fuente: Équipe Média Sahara

LA LECTURA DEL DÍA — El Observador Saharaui (3 de mayo de 2026)

Lectura del día sobre el Sáhara Occidental: cultura en los campamentos, presencia política en África y un conflicto que sigue bloqueado mientras el relato se mueve.

Hoy no hay grandes titulares en el Sáhara Occidental. Y, sin embargo, todo sigue ocurriendo.

Mientras en los campamentos concluye una nueva edición del FiSahara, el cine vuelve a hacer lo que la política internacional no hace: mirar de frente. En medio del desierto, donde el conflicto se vive cada día, la cultura sigue funcionando como altavoz, como memoria y como forma de resistencia. No cambia el marco jurídico, pero sí mantiene viva una historia que otros prefieren dar por cerrada.

Al mismo tiempo, en otros espacios, el Sáhara Occidental aparece y desaparece según convenga. Artistas, activistas o trabajadores vuelven a recordar lo evidente —que hay una causa pendiente— mientras en el plano institucional todo sigue atrapado en la misma inercia. Se repiten declaraciones, se invocan soluciones, se apela al derecho internacional. Pero nada se mueve.

Y, sin embargo, hay matices. Lo ocurrido en el Parlamento Panafricano en los últimos días no es un detalle menor. No cambia el conflicto, pero sí desmonta una narrativa: la de un aislamiento inexistente de la República Saharaui. En África, el Sáhara no es una cuestión abstracta ni congelada. Es una realidad política que sigue presente, vota y, a veces, se impone.

Fuera de ese espacio, el relato vuelve a tensionarse. Se habla de apoyos, de avances diplomáticos, de tendencias irreversibles. Pero basta rascar un poco para comprobar que la base no se ha movido. El Sáhara Occidental sigue siendo un territorio pendiente de descolonización en el marco de Naciones Unidas. Todo lo demás —titulares, cifras, declaraciones— pertenece más al terreno de la interpretación que al de los hechos.

Quizá esa sea la clave del día: no está pasando nada nuevo, pero tampoco está pasando lo que algunos dicen que está pasando.

El conflicto sigue donde estaba.
Pero el relato, no.

FiSahara 2026: el derecho al retorno, la voz internacional y la apertura al mundo árabe

El FiSahara 2026 pone el foco en el derecho al retorno, la dimensión internacional del festival y su apertura al mundo árabe.

AUSERD (Campamentos de la Dignidad), 30 de abril de 2026 (SPS) — La XIX edición del Festival Internacional de Cine del Sáhara Occidental (FiSahara), que se celebra estos días en la wilaya de Auserd, sitúa en el centro de su programación el derecho al retorno, al tiempo que refuerza su dimensión internacional y amplía su alcance hacia nuevas audiencias, especialmente en el mundo árabe.

La directora ejecutiva del festival, María Carrión, ha subrayado que esta edición está “muy enfocada en el derecho al retorno”, con el objetivo de “colocar ese derecho en el centro de todos los demás derechos”. En este sentido, ha explicado que el festival no solo aborda la situación del Sáhara Occidental, sino que conecta la causa saharaui con otras luchas de pueblos que enfrentan ocupaciones, desposesión de tierras, explotación de recursos y procesos de borrado cultural.

Carrión ha destacado además la dimensión internacional del FiSahara, con la participación de personas de unas veinte nacionalidades entre periodistas, artistas y público. “El público internacional es muy valioso, porque viene para conocer al pueblo saharaui”, ha afirmado. Esta edición incorpora también un enfoque de diálogo entre causas, con especial atención al pueblo palestino y la participación del pueblo sami, estableciendo paralelismos entre realidades geográficas distintas pero marcadas por dinámicas similares de colonización y resistencia.

En ese contexto, el violinista y activista Ara Malikian, presente por primera vez en los campamentos, ha explicado que su participación responde a la necesidad de conocer de primera mano la realidad saharaui. “Para que gente como yo, que no sabemos nada, podamos dar voz a la causa saharaui”, ha señalado en declaraciones a SPS.

El artista ha destacado la hospitalidad del pueblo saharaui y ha reconocido la dificultad de comprender una situación que se prolonga desde hace décadas sin resolución. Asimismo, ha establecido un paralelismo con la historia del pueblo armenio, recordando que el genocidio sufrido hace más de un siglo sigue sin ser plenamente reconocido a nivel internacional, lo que, en su opinión, refleja cómo determinadas causas permanecen invisibilizadas por razones políticas.

Malikian ha valorado también el papel de las mujeres saharauis, subrayando su “fuerza” y su capacidad de liderazgo en la vida social y política, y ha destacado el carácter singular de su participación en el festival, donde ofrecerá un concierto en un contexto muy diferente al habitual.

Por su parte, el actor, productor y activista español Guillermo Toledo ha puesto el acento en la evolución del festival y en su creciente proyección internacional. Ha señalado que el FiSahara ha pasado de estar centrado principalmente en el cine español a abrirse a propuestas más vinculadas a los derechos humanos y a la autodeterminación de los pueblos.

En este sentido, ha considerado “fundamental” la apertura hacia el mundo árabe, al señalar que una parte significativa de estas sociedades aún desconoce la causa saharaui. “Cuando conozcan la causa del Sáhara Occidental, van a estar con el Sáhara Occidental”, ha afirmado.

Toledo ha destacado además el carácter único del FiSahara como festival de cine que se celebra en un campamento de refugiados, y ha valorado la continuidad de sus diecinueve ediciones como un indicador de su consolidación. Asimismo, ha apuntado al contexto internacional actual como un posible factor de cambio, al considerar que la visibilidad de otras causas puede abrir nuevas oportunidades para la causa saharaui.

El festival, que se celebra del 28 de abril al 3 de mayo bajo el lema “Caminando a nuestra tierra: la esperanza radical del retorno”, refuerza así su papel como espacio de encuentro entre cultura, derechos humanos y solidaridad internacional, en un contexto marcado por la persistencia del conflicto y la reivindicación del derecho del pueblo saharaui a regresar a su tierra.