El analista y activista saharaui Taleb Alisalem publica este domingo en ABC un amplio artículo en el que conecta la actual crisis de Ceuta con la política seguida por España hacia Marruecos y con el precedente del Sáhara Occidental. Bajo el título «Del Sahara a Ceuta y Melilla, la frontera que Marruecos quiere mover», el texto ocupa dos páginas de la edición impresa del diario.
Alisalem sitúa uno de los puntos de inflexión en el cambio de posición del Gobierno español sobre el Sáhara Occidental en 2022. A partir de ahí desarrolla una tesis conocida en sus análisis: la estrategia marroquí no debe entenderse únicamente en términos de una hipotética ocupación militar, sino como un proceso de presión continuada mediante la migración, la diplomacia, la economía, las inversiones y la construcción progresiva de hechos consumados.
El autor recuerda también el proyecto histórico del denominado «Gran Marruecos» y considera que la ocupación del Sáhara Occidental en 1975 constituye su manifestación más evidente. Ceuta y Melilla, sostiene, continúan formando parte del imaginario reivindicativo marroquí, aunque advierte de que interpretar esa estrategia como la preparación de una ocupación militar inmediata impediría comprender métodos mucho más graduales.
Uno de los pasajes más contundentes del artículo cuestiona que Marruecos carezca de capacidad para controlar su frontera cuando decide hacerlo. Taleb contrapone esa supuesta incapacidad con el enorme dispositivo de seguridad y militar que Rabat mantiene desde hace décadas en el Sáhara Occidental y plantea que la presión fronteriza debe ser analizada también como un instrumento político.
El artículo dedica además atención a la dimensión internacional: las relaciones de Marruecos con Estados Unidos e Israel, la posición de Argelia y una Europa que, según Alisalem, sigue contemplando en demasiadas ocasiones la cuestión saharaui como un asunto bilateral o secundario. En ese marco introduce una de las ideas que atraviesan todo el texto: lo ocurrido en el Sáhara Occidental no puede separarse completamente de lo que España observa ahora en Ceuta y Melilla.
La conclusión es especialmente crítica con la respuesta española. Para Taleb Alisalem, España ha terminado atrapada en una relación en la que quien dispone de capacidad para provocar periódicamente una crisis aparece después como imprescindible para resolverla. Y resume el método que atribuye a Rabat con una frase sencilla: «Marruecos sabe esperar».
Una lectura extensa y particularmente oportuna en un momento en el que Ceuta y Melilla han vuelto a colocar las relaciones hispano-marroquíes bajo presión y el Sáhara Occidental reaparece, una vez más, detrás de muchas de las preguntas de fondo.
Fuente: Taleb Alisalem — ABC, 23 de agosto de 2026.
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