OBSERVADOR SAHARAUI | Breve: La sombra de Israel en la guerra de drones de Marruecos contra el Sáhara Occidental

Reseña del artículo de Ali Attar sobre la muerte de Lahbib Mohamed Abdelaziz y el papel de la cooperación militar entre Marruecos e Israel en la guerra de drones en el Sáhara Occidental.

La muerte de Lahbib Mohamed Abdelaziz ha vuelto a abrir una cuestión que Marruecos prefiere mantener fuera del debate público: la dimensión tecnológica y militar de la guerra que se libra en el Sáhara Occidental desde la ruptura del alto el fuego en 2020. En un artículo publicado el 9 de junio, Ali Attar sostiene que la muerte del dirigente saharaui revela la sombra de Israel en la guerra de drones marroquí.

El texto parte de un hecho concreto: Lahbib Mohamed Abdelaziz, miembro de la Secretaría Nacional del Frente Polisario y comandante de una unidad de reserva del Ejército de Liberación Popular Saharaui, murió junto a otros dos combatientes saharauis en un contexto atribuido por diversos medios a un ataque con dron marroquí. Rabat no ha reivindicado oficialmente la operación, pero el episodio se inserta en una guerra de baja intensidad cada vez más marcada por la vigilancia, la geolocalización y los ataques a distancia.

La tesis central de Ali Attar es incómoda para quienes intentan presentar la ocupación marroquí como una simple cuestión diplomática: desde la normalización de relaciones entre Marruecos e Israel, Rabat ha reforzado su cooperación militar con Tel Aviv, especialmente en tecnologías de vigilancia, inteligencia y drones. Esa alianza no solo altera el equilibrio militar sobre el terreno, sino que permite a Marruecos proyectar fuerza más allá del muro militar que divide el Sáhara Occidental.

El comentario político es evidente: si Marruecos necesitara únicamente argumentos jurídicos, no recurriría a drones para perseguir a cuadros saharauis en el desierto. La tecnología puede hacer la guerra más precisa, más silenciosa y más difícil de documentar, pero no convierte la ocupación en soberanía ni borra el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.

La muerte de Lahbib Mohamed Abdelaziz, por tanto, no debe leerse solo como una baja militar. También es un síntoma de una nueva fase del conflicto: Marruecos intenta compensar con superioridad tecnológica lo que no puede obtener en términos de legitimidad internacional. Y ahí aparece la cuestión de fondo que el artículo de Ali Attar subraya con claridad: detrás de los drones, las alianzas militares y la propaganda diplomática, el Sáhara Occidental sigue siendo un problema político de descolonización pendiente.

OBSERVADOR SAHARAUI | Breve: La guerra silenciada del Sáhara Occidental vuelve a salir a la luz tras la muerte de Lahbib Mohamed Abdelaziz

Reseña del artículo “Sahara Occidental: la guerra en las sombras”, que analiza la muerte de Lahbib Mohamed Abdelaziz, el uso de drones por Marruecos y el bloqueo del derecho saharaui a la autodeterminación.

El blog Estrategia y Defensa, especializado en análisis de defensa, seguridad internacional, historia militar y geopolítica, ha publicado el artículo “Sahara Occidental: la guerra en las sombras”, firmado por Jorge Alejandro Suárez Saponaro. El texto parte de la muerte en combate de Lahbib Mohamed Abdelaziz y otros dos miembros del Ejército saharaui, el 7 de junio de 2026, para analizar una realidad que Marruecos y sus aliados tratan de mantener fuera del foco informativo: la guerra continúa en el Sáhara Occidental.

El artículo destaca el papel creciente de los drones en la estrategia militar marroquí, la cooperación de Rabat con Israel y Estados Unidos, y el intento de presentar la ocupación del Sáhara Occidental como un hecho consumado dentro de un tablero geopolítico más amplio. También subraya que el Frente Polisario no es una organización terrorista, sino un movimiento de liberación nacional reconocido en el marco del derecho internacional y vinculado al derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.

La reseña resulta especialmente relevante porque desplaza el debate desde la propaganda diplomática hacia el terreno que demasiados gobiernos prefieren ignorar: Marruecos mantiene una ocupación, explota recursos que no le pertenecen, utiliza la presión migratoria y geopolítica como herramienta política y recurre a medios militares modernos para intentar imponer por la fuerza lo que no puede legitimar jurídicamente.

El comentario de fondo es claro: la muerte de Lahbib Mohamed Abdelaziz no es un hecho aislado ni una “incidencia” dentro de un proceso diplomático. Es la expresión de una guerra silenciada, reactivada desde 2020 tras la ruptura del alto el fuego en Guerguerat, y de un conflicto de descolonización que sigue bloqueado porque las grandes potencias han preferido proteger a Marruecos antes que aplicar el derecho internacional.

Fuente: Estrategia y Defensa – Sahara Occidental: la guerra en las sombras, Jorge Alejandro Suárez Saponaro.

OBSERVADOR | Breve: una red italiana de solidaridad saharaui denuncia el “silencio internacional” sobre la guerra y los derechos humanos en el Sáhara Occidental

Una organización italiana denuncia el silencio internacional sobre la guerra y las violaciones de derechos humanos en el Sáhara Occidental.

La Red Saharaui – Solidaridad Italiana expresó este lunes su “profunda consternación” ante el silencio internacional sobre la evolución del conflicto del Sáhara Occidental y criticó la falta de respuesta efectiva de Naciones Unidas tras la ruptura del alto el fuego en noviembre de 2020.

En un comunicado difundido desde Roma y recogido por Sahara Press Service, la organización italiana denuncia que numerosos actos de violencia y ataques contra civiles saharauis continúan produciéndose bajo “un preocupante manto de silencio”. El texto cita además datos de la Oficina Saharaui de Acción contra las Minas (SMACO), según los cuales entre 2021 y 2023 se registraron decenas de ataques con drones marroquíes contra civiles en las zonas liberadas.

La Red Saharaui – Solidaridad Italiana reclama igualmente mecanismos permanentes e independientes de supervisión de derechos humanos en el territorio y recuerda que las víctimas saharauis han permanecido “prácticamente invisibles” para buena parte de la agenda internacional durante décadas.

👉 FUENTE:
Sahara Press Service

Sáhara Occidental: los drones marroquíes en el centro de una nueva forma de guerra sin presencia terrestre

El uso de drones en el Sáhara Occidental se consolida como parte de una nueva forma de guerra sin presencia terrestre.

Por Carlos C. García

El uso de drones en el Sáhara Occidental no es un fenómeno aislado ni anecdótico. Forma parte de una evolución más amplia de los conflictos en el norte de África y el Sahel, donde la proyección de fuerza sin presencia terrestre se está consolidando como una herramienta central.

Un reciente análisis de Akram Kharief, publicado por Rosa Luxemburg Stiftung y analizado por NO TE OLVIDES DEL SAHARA OCCIDENTAL, sitúa el caso saharaui dentro de este patrón regional: ataques a distancia, identificación de objetivos desde el aire y ausencia de verificación independiente sobre el terreno.

Un escenario documentado: ataques y víctimas

Los datos más sistemáticos sobre el Sáhara Occidental proceden de la Oficina Saharaui de Coordinación de la Acción contra las Minas (SMACO). Según sus informes, desde la reanudación de las hostilidades en noviembre de 2020 se han documentado decenas de ataques con drones marroquíes contra civiles, con centenares de víctimas.

Algunas estimaciones hablan de más de 90 ataques y cerca de 300 víctimas civiles, incluidas aproximadamente un centenar de muertes.

Otros informes más recientes sitúan la cifra en más de 160 víctimas en ataques documentados en territorios al este del muro.

El perfil de las víctimas es relevante: comerciantes en rutas transfronterizas, mineros artesanales, pastores nómadas o transportistas. Es decir, población civil que opera en espacios de baja densidad institucional.

El factor clave: ausencia de control terrestre

El elemento que distingue el caso saharaui no es únicamente el uso de drones, sino el contexto en el que se emplean.

Al este del muro —una barrera militar de más de 2.700 kilómetros— Marruecos no dispone de presencia terrestre efectiva. Esto implica que la identificación de objetivos depende en gran medida de vigilancia aérea, sin verificación directa sobre el terreno.

Este patrón no es exclusivo del Sáhara Occidental. En Mali, por ejemplo, investigaciones de Naciones Unidas sobre el ataque de Bounti (2021) mostraron cómo la ausencia de tropas sobre el terreno condicionó la identificación del objetivo, con víctimas civiles documentadas.

Pero en el caso saharaui, esa ausencia es estructural, no puntual.

Drones y cambio de paradigma militar

Desde 2020, tras la ruptura del alto el fuego, el conflicto ha evolucionado hacia una guerra de baja intensidad marcada por el uso de drones, que ha reforzado la superioridad tecnológica marroquí.

Este cambio tiene implicaciones estratégicas:

  • Permite ataques en profundidad sin exposición de tropas
  • Amplía el radio de acción sobre zonas remotas
  • Reduce el coste político interno de las operaciones
  • Dificulta la atribución y la rendición de cuentas

En paralelo, Marruecos ha reforzado su capacidad militar mediante la adquisición de drones de distintos proveedores internacionales, integrándolos en su estrategia de control del territorio.

Impacto sobre el territorio y la población

Más allá de las cifras, los informes coinciden en señalar efectos estructurales:

  • Alteración de rutas comerciales y de movilidad
  • Riesgo creciente para actividades económicas como la minería artesanal
  • Desplazamiento de población en zonas próximas
  • Destrucción de vehículos, ganado e infraestructuras básicas

Según SMACO, los ataques han contribuido incluso a desplazamientos masivos de población y a la pérdida de medios de subsistencia en comunidades nómadas.

Este impacto no responde únicamente a operaciones militares puntuales, sino a una transformación del espacio en el que se desarrolla la vida civil.

Un patrón regional más amplio

El análisis de Kharief encuadra el caso saharaui dentro de una lógica común en el Sahel y el norte de África:

  • Uso de drones en zonas con débil presencia estatal
  • Identificación de objetivos basada en comportamiento observado desde el aire
  • Escasa o nula supervisión independiente
  • Dificultad para investigar ataques y establecer responsabilidades

En este contexto, el Sáhara Occidental aparece como uno de los casos más claros de aplicación continuada de este modelo.

Una dimensión poco visible del conflicto

El conflicto del Sáhara Occidental suele analizarse en términos diplomáticos o jurídicos: Naciones Unidas, resoluciones, procesos de negociación.

Sin embargo, sobre el terreno se consolida otra realidad: una dinámica militar en la que el control del espacio no se ejerce solo mediante presencia física, sino también a través de vigilancia y capacidad de ataque a distancia.

Esa dimensión, menos visible, es la que empieza a documentarse con mayor precisión en informes recientes.

Y es, probablemente, una de las claves para entender la evolución actual del conflicto.