LA LECTURA DEL DÍA — El Observador Saharaui (16 de mayo de 2026)

La situación humanitaria en Tinduf, la cuestión de los presos saharauis y el regreso del debate sobre la memoria histórica vuelven a convertir al Sáhara Occidental en un asunto incómodo para parte de la comunidad internacional.

El Sáhara Occidental vuelve a convertirse en un problema incómodo

Hay algo que empieza a reaparecer poco a poco alrededor del Sáhara Occidental en 2026: la sensación de que el conflicto vuelve a resultar incómodo para demasiados actores internacionales. Incómodo porque reaparecen los presos saharauis, la situación humanitaria en Tinduf, las críticas al silencio europeo y las preguntas sobre una descolonización que sigue pendiente medio siglo después.

Durante años, Marruecos ha intentado consolidar la idea de que la cuestión saharaui estaba prácticamente cerrada o reducida a un simple asunto diplomático sin recorrido real. Sin embargo, la persistencia de los campamentos de refugiados, las decisiones judiciales europeas, la actividad diplomática africana y la continuidad de la resistencia saharaui siguen contradiciendo ese relato.

También empieza a percibirse otro fenómeno: cada vez resulta más difícil hablar del Sáhara Occidental sin que aparezca el factor humano. Ya no se trata solamente de mapas, resoluciones o equilibrios geopolíticos. Vuelven a aparecer las historias de familias separadas, jóvenes nacidos en el exilio, activistas vigilados, presos aislados y generaciones enteras atrapadas entre la ocupación y la espera.

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En paralelo, algunos debates que parecían cerrados están regresando lentamente al espacio público europeo. La memoria histórica vinculada al antiguo Sáhara español, el papel de España como potencia administradora o la situación humanitaria en los campamentos vuelven a abrir preguntas incómodas que muchos gobiernos preferirían evitar.

Quizá el problema para Marruecos no sea únicamente la persistencia del Frente Polisario o la actividad diplomática saharaui. El verdadero problema es que, pese al paso del tiempo, el Sáhara Occidental sigue reapareciendo una y otra vez como un conflicto sin resolver que continúa desafiando el relato oficial de normalidad.

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— Carlos C. García

OBSERVADOR | Cuando el Sáhara Occidental deja de ser noticia… pero no conflicto

El Sáhara Occidental sigue marcado por guerra, presos políticos y bloqueo diplomático aunque cada vez ocupe menos espacio en la agenda internacional.

Hay conflictos que desaparecen porque se resuelven. Y hay otros que simplemente dejan de ocupar espacio en los titulares sin que nada esencial cambie sobre el terreno. El Sáhara Occidental pertenece desde hace tiempo a esta segunda categoría.

Lo ocurrido en los últimos días en la ciudad saharaui de Smara, las nuevas huelgas de hambre de presos políticos saharauis o las advertencias sobre el deterioro regional en el Sahel apenas han logrado alterar esa dinámica de invisibilidad progresiva que rodea al conflicto desde hace años. No porque no sucedan cosas. Precisamente el problema es el contrario: siguen sucediendo demasiadas.

La cuestión saharaui parece haberse instalado en una especie de normalidad diplomática donde el bloqueo permanente ya casi no provoca reacción internacional. El referéndum de autodeterminación previsto por Naciones Unidas continúa paralizado, la MINURSO sigue sin capacidad para modificar la situación de fondo y el conflicto armado reactivado en 2020 apenas encuentra reflejo estable fuera de medios especializados o espacios militantes de solidaridad.

Mientras tanto, sobre el terreno continúan coexistiendo guerra de baja intensidad, presos políticos, tensiones regionales, vigilancia militar y una población refugiada que lleva casi medio siglo esperando una solución. Pero el paso del tiempo ha generado otro fenómeno quizá aún más preocupante: el acostumbramiento internacional al conflicto.

En otros momentos, episodios como los registrados recientemente en Smara habrían ocupado un espacio mucho mayor en el debate político y mediático. Hoy, en cambio, apenas logran romper durante unas horas el flujo informativo antes de volver a desaparecer bajo el peso de otras crisis internacionales consideradas más urgentes o estratégicamente prioritarias.

Ese desplazamiento progresivo del Sáhara Occidental fuera de la agenda internacional no significa, sin embargo, que el conflicto haya perdido importancia. Más bien refleja hasta qué punto la comunidad internacional parece haber asumido la gestión indefinida del problema como sustituto de una solución real.

Mientras el norte de África y el Sahel atraviesan una etapa de creciente inestabilidad política y militar, el Sáhara Occidental continúa funcionando como uno de los grandes conflictos no resueltos de la región. Y, sin embargo, sigue siendo tratado demasiadas veces como una cuestión secundaria, congelada o simplemente aplazada.

Quizá ahí resida una de las mayores paradojas de la situación actual: el conflicto no ha desaparecido. Lo que poco a poco parece estar desapareciendo es la capacidad internacional de mirarlo de frente.

Carlos C. García – Observador Saharaui

LA LECTURA DEL DÍA — EL OBSERVADOR SAHARAUI (6 de mayo de 2026)

La actualidad del Sáhara Occidental vuelve a dejar hoy una sensación difícil de ignorar: mientras el conflicto sigue moviéndose sobre el terreno y en distintos frentes políticos y humanos, gran parte del relato internacional permanece prácticamente inmóvil.

La situación en la ciudad saharaui de Smara tras los proyectiles registrados en las últimas horas ha devuelto momentáneamente el foco a una realidad que rara vez se explica con claridad: desde 2020 existe nuevamente una guerra abierta en el Sáhara Occidental, aunque gran parte de la cobertura exterior continúe tratando el conflicto como un problema congelado o secundario.

Pero Smara no ha sido la única señal de la jornada. Las nuevas huelgas de hambre de presos políticos saharauis vuelven a recordar que la dimensión humana del conflicto sigue desarrollándose lejos de los titulares y sin mecanismos efectivos de protección internacional. Al mismo tiempo, continúan multiplicándose las iniciativas de solidaridad, los debates sobre legalidad internacional y las denuncias relacionadas con el expolio de recursos y el bloqueo político.

Todo ello dibuja una paradoja cada vez más evidente: mientras sobre el terreno continúan coexistiendo guerra, represión y disputa geopolítica, buena parte de la comunidad internacional sigue instalada en una lógica de gestión del conflicto más que de resolución.

Quizá por eso lo más significativo del día no sea únicamente lo ocurrido en Smara, sino la confirmación de una tendencia más profunda: el Sáhara Occidental sigue siendo una cuestión activa, incómoda y políticamente irresuelta, aunque demasiadas veces se intente presentar como un asunto del pasado.

Más información de las noticias del día en Noticias del Sáhara Occidental hoy (6 de mayo de 2026)

OBSERVADOR | Breve: proyectiles impactan en las afueras de Smara, en el Sáhara Occidental ocupado, sin causar víctimas

Hoy, 5 de mayo de 2026, al menos tres proyectiles han impactado en las afueras de la ciudad de Esmara, en el Sáhara Occidental ocupado, sin causar daños personales ni materiales, según información difundida por la agencia EFE a partir de testimonios locales.

Los impactos se habrían producido en distintos puntos periféricos, en zonas próximas a la prisión local y al cementerio, sin que inicialmente se confirmara la autoría ni se produjera una reacción oficial por parte de las autoridades marroquíes.

Horas después, la agencia oficial saharaui Sahara Press Service (SPS), citando un comunicado del Ministerio de Defensa, ha informado de que unidades del Ejército de Liberación Popular Saharaui han llevado a cabo ataques contra posiciones del ejército marroquí en el sector de Esmara, en el marco de las operaciones militares en curso desde 2020.

Aunque el comunicado no detalla de forma independiente los impactos concretos registrados en la ciudad, sí sitúa la acción militar en la misma zona geográfica y en la misma jornada, lo que introduce un elemento de conexión en un contexto donde la información suele ser fragmentaria y difícil de verificar de forma completa.

Este tipo de episodios vuelve a reflejar una dinámica característica del conflicto: acciones militares de baja intensidad, versiones divergentes y escasa confirmación independiente, en un escenario que sigue activo pese a su limitada visibilidad mediática.

Diversas fuentes: agencias

Sáhara Occidental: los drones marroquíes en el centro de una nueva forma de guerra sin presencia terrestre

El uso de drones en el Sáhara Occidental se consolida como parte de una nueva forma de guerra sin presencia terrestre.

Por Carlos C. García

El uso de drones en el Sáhara Occidental no es un fenómeno aislado ni anecdótico. Forma parte de una evolución más amplia de los conflictos en el norte de África y el Sahel, donde la proyección de fuerza sin presencia terrestre se está consolidando como una herramienta central.

Un reciente análisis de Akram Kharief, publicado por Rosa Luxemburg Stiftung y analizado por NO TE OLVIDES DEL SAHARA OCCIDENTAL, sitúa el caso saharaui dentro de este patrón regional: ataques a distancia, identificación de objetivos desde el aire y ausencia de verificación independiente sobre el terreno.

Un escenario documentado: ataques y víctimas

Los datos más sistemáticos sobre el Sáhara Occidental proceden de la Oficina Saharaui de Coordinación de la Acción contra las Minas (SMACO). Según sus informes, desde la reanudación de las hostilidades en noviembre de 2020 se han documentado decenas de ataques con drones marroquíes contra civiles, con centenares de víctimas.

Algunas estimaciones hablan de más de 90 ataques y cerca de 300 víctimas civiles, incluidas aproximadamente un centenar de muertes.

Otros informes más recientes sitúan la cifra en más de 160 víctimas en ataques documentados en territorios al este del muro.

El perfil de las víctimas es relevante: comerciantes en rutas transfronterizas, mineros artesanales, pastores nómadas o transportistas. Es decir, población civil que opera en espacios de baja densidad institucional.

El factor clave: ausencia de control terrestre

El elemento que distingue el caso saharaui no es únicamente el uso de drones, sino el contexto en el que se emplean.

Al este del muro —una barrera militar de más de 2.700 kilómetros— Marruecos no dispone de presencia terrestre efectiva. Esto implica que la identificación de objetivos depende en gran medida de vigilancia aérea, sin verificación directa sobre el terreno.

Este patrón no es exclusivo del Sáhara Occidental. En Mali, por ejemplo, investigaciones de Naciones Unidas sobre el ataque de Bounti (2021) mostraron cómo la ausencia de tropas sobre el terreno condicionó la identificación del objetivo, con víctimas civiles documentadas.

Pero en el caso saharaui, esa ausencia es estructural, no puntual.

Drones y cambio de paradigma militar

Desde 2020, tras la ruptura del alto el fuego, el conflicto ha evolucionado hacia una guerra de baja intensidad marcada por el uso de drones, que ha reforzado la superioridad tecnológica marroquí.

Este cambio tiene implicaciones estratégicas:

  • Permite ataques en profundidad sin exposición de tropas
  • Amplía el radio de acción sobre zonas remotas
  • Reduce el coste político interno de las operaciones
  • Dificulta la atribución y la rendición de cuentas

En paralelo, Marruecos ha reforzado su capacidad militar mediante la adquisición de drones de distintos proveedores internacionales, integrándolos en su estrategia de control del territorio.

Impacto sobre el territorio y la población

Más allá de las cifras, los informes coinciden en señalar efectos estructurales:

  • Alteración de rutas comerciales y de movilidad
  • Riesgo creciente para actividades económicas como la minería artesanal
  • Desplazamiento de población en zonas próximas
  • Destrucción de vehículos, ganado e infraestructuras básicas

Según SMACO, los ataques han contribuido incluso a desplazamientos masivos de población y a la pérdida de medios de subsistencia en comunidades nómadas.

Este impacto no responde únicamente a operaciones militares puntuales, sino a una transformación del espacio en el que se desarrolla la vida civil.

Un patrón regional más amplio

El análisis de Kharief encuadra el caso saharaui dentro de una lógica común en el Sahel y el norte de África:

  • Uso de drones en zonas con débil presencia estatal
  • Identificación de objetivos basada en comportamiento observado desde el aire
  • Escasa o nula supervisión independiente
  • Dificultad para investigar ataques y establecer responsabilidades

En este contexto, el Sáhara Occidental aparece como uno de los casos más claros de aplicación continuada de este modelo.

Una dimensión poco visible del conflicto

El conflicto del Sáhara Occidental suele analizarse en términos diplomáticos o jurídicos: Naciones Unidas, resoluciones, procesos de negociación.

Sin embargo, sobre el terreno se consolida otra realidad: una dinámica militar en la que el control del espacio no se ejerce solo mediante presencia física, sino también a través de vigilancia y capacidad de ataque a distancia.

Esa dimensión, menos visible, es la que empieza a documentarse con mayor precisión en informes recientes.

Y es, probablemente, una de las claves para entender la evolución actual del conflicto.

El Frente Polisario fija el rumbo político: claves de la IX Sesión del Secretariado Nacional

Chahid El Hafed, 17 de abril de 2026 (SPS) — El Frente Polisario ha abierto su IX Sesión Ordinaria del Secretariado Nacional en un contexto marcado por la falta de avances políticos en el proceso de descolonización del Sáhara Occidental y por la continuidad de la confrontación sobre el terreno.

La reunión, presidida por el secretario general del Frente Polisario y presidente de la República, Brahim Ghali, tiene como objetivo definir las prioridades para la próxima fase en todos los ámbitos: político, militar, organizativo y diplomático, en línea con las resoluciones del último congreso del movimiento.

En su intervención de apertura, Ghali reiteró un elemento central de la posición saharaui: cualquier solución al conflicto debe basarse en el respeto al derecho a la autodeterminación y la independencia. En este sentido, subrayó que los esfuerzos internacionales en curso deben conducir a un proceso que garantice ese derecho de forma efectiva.

La sesión se celebra en un momento de especial complejidad. Por un lado, continúan los contactos internacionales en el marco de Naciones Unidas; por otro, se mantiene la dinámica de guerra de desgaste iniciada tras la ruptura del alto el fuego en 2020. A ello se suma una reducción progresiva de la ayuda humanitaria, que introduce nuevas dificultades en el plano interno.

Más allá de los aspectos coyunturales, la reunión del Secretariado Nacional apunta a una cuestión de fondo: la necesidad de redefinir prioridades en un escenario donde el proceso político sigue bloqueado y sin perspectivas claras de resolución a corto plazo.


🔎 CLAVES DE LA SESIÓN

👉 El Polisario sitúa la autodeterminación e independencia como base irrenunciable

👉 Se analizan todos los ámbitos: político, militar, diplomático y social

👉 El proceso de la ONU sigue sin avances concretos

👉 Continúa la guerra de desgaste sobre el terreno

👉 La reducción de la ayuda humanitaria añade presión interna


El Frente Polisario abre su IX Sesión Ordinaria y reafirma que la solución pasa por la autodeterminación del Sáhara Occidental

Chahid El Hafed, 16 de abril de 2026 (SPS) — El Secretariado Nacional del Frente Polisario ha inaugurado este jueves su IX Sesión Ordinaria en un contexto marcado por la evolución del conflicto saharaui a nivel político, militar e internacional. Durante la apertura, su secretario general, Brahim Ghali, ha reiterado que cualquier solución debe garantizar el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y la independencia.

La sesión, presidida por Brahim Ghali en su condición de secretario general del Frente Polisario y presidente de la República, reúne a los principales responsables del movimiento para analizar la situación actual de la causa saharaui y definir las prioridades de la próxima etapa.

Según lo expuesto en la apertura, el encuentro abordará de forma integral los distintos ámbitos de actuación —político, organizativo, militar, social y diplomático—, así como la evolución del conflicto desde la anterior sesión. Entre los puntos clave figura también la evaluación de la actividad del Ejército de Liberación Popular Saharaui en el marco de la actual fase de confrontación.

Ghali subrayó que el objetivo central de esta reunión es “identificar las principales tareas, retos y perspectivas de actuación para la próxima fase”, en coherencia con las resoluciones adoptadas en el XVI Congreso del Frente Polisario.

En el plano político, el dirigente saharaui fue claro al fijar la posición del movimiento en el actual contexto internacional. “Una solución definitiva y justa al conflicto debe basarse en garantizar el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y la independencia”, afirmó.

En este sentido, recordó que los recientes esfuerzos diplomáticos, impulsados tras la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU, han incluido encuentros entre las partes implicadas, con la participación de Argelia y Mauritania como países observadores. El Frente Polisario, aseguró, participa en estos procesos “de buena fe”, pero sin renunciar a los principios fundamentales del derecho internacional.

La sesión también se celebra en un contexto marcado por dificultades crecientes, entre ellas la reducción del apoyo humanitario y la persistencia de tensiones en el terreno, lo que refuerza el carácter estratégico de este encuentro para la dirección saharaui.

La IX Sesión Ordinaria del Secretariado Nacional se perfila así como un momento clave para definir la hoja de ruta del Frente Polisario en una fase que combina presión diplomática, actividad sobre el terreno y búsqueda de una solución política aún pendiente.

Fuente: Sahara Press Service (SPS)