Marruecos vuelve a poner las fronteras sobre la mesa en su relación con España

Marruecos, a través de su ministro de Justicia, Abdellatif Ouahbi, evalúa suspender el acuerdo de extradición con España por disputas sobre repatriaciones y menciona la necesidad de «abrir las fronteras».

El ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi, confirmó a EFE que Rabat estudia suspender la aplicación del acuerdo de extradición con España por discrepancias en la entrega de personas reclamadas por los tribunales marroquíes.

Las declaraciones fueron más allá de las extradiciones. Ouahbi vinculó también la disputa con los procedimientos de repatriación y cuestionó que Marruecos continúe impidiendo las salidas migratorias mientras, según su versión, España acepta o regulariza posteriormente a quienes consiguen llegar. Su razonamiento culminó con una frase especialmente significativa: «Abramos entonces las fronteras».

Las palabras llegan pocas semanas después de la entrada masiva en Ceuta y vuelven a situar el control migratorio como elemento de la relación política entre Madrid y Rabat. NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL analiza el alcance de unas declaraciones que trascienden la controversia estrictamente judicial.

👉 Marruecos estudia suspender el acuerdo de extradición con España y Ouahbi plantea «abrir las fronteras»
https://noteolvidesdelsaharaoccidental.org/marruecos-suspender-extradicion-espana-abrir-fronteras/

Fuente: NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL / Agencia EFE.

Rodrigo Rato pregunta «¿para qué necesitamos a Marruecos?» sin citar el Sáhara Occidental

Rodrigo Rato, exvicepresidente, cuestiona la dependencia de España hacia Marruecos. A pesar de sus argumentos sobre recursos y política, ignora la crucial cuestión del Sáhara Occidental en esa relación.

El exvicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato publica en La Razón una tribuna titulada «¿Para qué necesitamos a Marruecos?» en la que cuestiona la idea de que España esté condenada a mantener una relación de debilidad frente a Rabat. Rato repasa el comercio bilateral, las inversiones, Ceuta y Melilla, Canarias, la cooperación militar y la relación con Estados Unidos para concluir que España dispone de suficientes recursos económicos, políticos y militares para defender sus propios intereses sin depender de la voluntad marroquí.

El artículo resulta llamativo también por quién lo firma. Rato fue vicepresidente del Gobierno, ministro de Economía, director gerente del Fondo Monetario Internacional y presidente de Bankia. Su trayectoria posterior obliga a leer con cierta perspectiva sus reflexiones sobre poder económico y actuación del Estado: el Tribunal Supremo confirmó su condena a cuatro años y medio de prisión por el caso de las tarjetas black y, en 2024, la Audiencia Provincial de Madrid volvió a condenarlo, esta vez por delitos fiscales, blanqueo de capitales y corrupción entre particulares.

Más interesante para EL OBSERVADOR SAHARAUI es, sin embargo, una ausencia. Rato comienza comparando la reciente crisis de Ceuta con la Marcha Verde de 1975, analiza la presión que Marruecos puede ejercer sobre España y se pregunta por qué Madrid se comporta de forma tan «apocada» ante Rabat. Pero en un recorrido tan amplio por las relaciones hispano-marroquíes prácticamente desaparece el Sáhara Occidental, pese a que la salida española del territorio, la ocupación posterior y las decisiones adoptadas desde entonces forman parte inseparable de esa relación.

Rato llega así a una conclusión que puede compartirse parcialmente —España no está inevitablemente condenada a subordinar su política exterior a Marruecos—, pero lo hace dejando fuera una cuestión esencial para entender cómo se ha construido esa dependencia política durante medio siglo. Resulta difícil remontarse a la Marcha Verde, hablar de la monarquía marroquí, de Ceuta, Melilla, Canarias y de la capacidad española para resistir las presiones de Rabat sin preguntarse también qué papel ha desempeñado y sigue desempeñando el Sáhara Occidental.

Fuente: Rodrigo Rato, «¿Para qué necesitamos a Marruecos?», La Razón, 10 de agosto de 2026.