OBSERVADOR SAHARAUI | Breve: Una delegación de la Embajada de EE.UU. visita por primera vez el paso de Guerguerat

Una delegación de la Embajada de Estados Unidos en Marruecos visitó el paso de Guerguerat, en el Sáhara Occidental ocupado, para discutir cooperación en seguridad y lucha contra el tráfico de personas y drogas. Esta visita se interpreta de diversas maneras, reflejando el interés de Estados Unidos y generando dudas sobre su neutralidad en el conflicto.

El Guerguerat (Sáhara Occidental ocupado). Una delegación de la Embajada de Estados Unidos en Marruecos realizó una visita al paso de Guerguerat, en el extremo sur del Sáhara Occidental ocupado, donde mantuvo reuniones con responsables marroquíes sobre cooperación en seguridad fronteriza, lucha contra el tráfico de personas y de drogas y coordinación institucional en la zona.

Según la información difundida por la propia representación diplomática estadounidense, se trata de la primera visita pública de una delegación de la misión estadounidense a este corredor estratégico, utilizado como principal conexión terrestre entre el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos y Mauritania y convertido en uno de los puntos más sensibles del conflicto desde la ruptura del alto el fuego en noviembre de 2020.

La visita ha sido presentada por medios oficiales marroquíes como una muestra del interés de Washington por reforzar su cooperación con Marruecos en el Sáhara Occidental. Por el contrario, desde medios próximos al Frente Polisario se interpreta que este tipo de gestos plantea interrogantes sobre la percepción de neutralidad de Estados Unidos en un territorio que Naciones Unidas sigue considerando pendiente de descolonización.

Fuentes: Embajada de Estados Unidos en Marruecos, Rue20, ECSaharaui.

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LA LECTURA DEL DÍA — El Observador Saharaui (11 de mayo de 2026)

La carta de Brahim Ghali a Naciones Unidas desafía el nuevo clima diplomático impulsado alrededor del Sáhara Occidental tras Smara y devuelve el conflicto a su raíz original: una cuestión de descolonización y ocupación militar.

Brahim Ghali rompe el nuevo relato internacional sobre el Sáhara Occidental

La carta enviada por Brahim Ghali a Naciones Unidas marca probablemente uno de los momentos políticos más importantes vividos por el conflicto del Sáhara Occidental desde la ruptura del alto el fuego en noviembre de 2020. No sólo por el contenido del mensaje, sino porque supone una respuesta frontal al nuevo clima diplomático que se está intentando construir alrededor de Marruecos y del Frente Polisario tras los acontecimientos de Smara.

Durante los últimos días se ha acelerado claramente un intento internacional de fijar un nuevo marco político sobre el conflicto saharaui. El lenguaje utilizado por algunos gobiernos occidentales y aliados regionales de Rabat ya no gira únicamente alrededor de la “estabilidad”, la “autonomía” o las “negociaciones”, sino que empieza a incorporar conceptos mucho más graves y peligrosos políticamente para el movimiento saharaui. El uso reciente de términos como “terrorismo”, junto al respaldo explícito al llamado “Sáhara marroquí”, revela hasta qué punto determinadas potencias están tratando de desplazar el centro del debate internacional.

Y precisamente ahí es donde la carta de Ghali rompe ese nuevo relato.

Porque el dirigente saharaui devuelve el conflicto a su raíz original: una cuestión de descolonización pendiente inscrita en Naciones Unidas desde 1963 y una ocupación iniciada militarmente en 1975. La carta recuerda además algo que muchas capitales occidentales intentan evitar cuidadosamente desde hace años: que el alto el fuego de 1991 dejó de existir en noviembre de 2020 tras la intervención militar marroquí en Guerguerat y que, desde entonces, el territorio vive nuevamente en una situación de guerra abierta aunque gran parte de la comunidad internacional prefiera mirar hacia otro lado.

El mensaje tiene además otra dimensión importante. Ghali no se dirige únicamente a Marruecos. En realidad, el núcleo político de la carta apunta directamente a los gobiernos occidentales que durante las últimas semanas han intensificado su apoyo diplomático a Rabat mientras guardan silencio ante los bombardeos, ataques con drones y operaciones militares denunciadas por el Frente Polisario desde hace años.

La cuestión resulta especialmente delicada porque el conflicto saharaui está entrando cada vez más en una nueva lógica geopolítica internacional. Estados Unidos refuerza su presencia militar en la región a través de AFRICAN LION, Marruecos consolida alianzas estratégicas en torno a minerales críticos y seguridad atlántica, y Europa parece cada vez más inclinada a sacrificar el derecho internacional en nombre de la estabilidad regional y de sus intereses estratégicos.

En medio de todo ello, el Frente Polisario intenta evitar algo que hoy parece haberse convertido en el verdadero objetivo diplomático de fondo: transformar progresivamente la ocupación del Sáhara Occidental en un hecho consumado internacionalmente aceptable.

Y quizá por eso la carta enviada este 10 de mayo tiene tanta importancia política.

Porque más allá del lenguaje diplomático o de las acusaciones directas, el liderazgo saharaui está lanzando un mensaje claro a Naciones Unidas y a las potencias occidentales: el conflicto no ha terminado, el pueblo saharaui no acepta el nuevo marco político que se intenta imponer desde fuera y la cuestión saharaui sigue abierta pese a todos los intentos de normalización diplomática de la ocupación.

Carlos C. García