OPINIÓN | Mohamed VI regala a Trump lo que no es suyo

El supuesto bautizo de la carretera Tiznit-Dajla resume una política habitual de Rabat: utilizar el territorio y los recursos del pueblo saharaui para comprar apoyos internacionales

Mohamed VI ha decidido homenajear a Donald Trump con una carretera que atraviesa el Sáhara Occidental ocupado. Al menos así lo ha presentado el propio presidente estadounidense en un vídeo difundido en Truth Social, aunque por ahora no conste una decisión oficial marroquí que confirme el cambio de nombre.

Pero el problema no es administrativo. Tampoco consiste únicamente en la conocida afición de Trump por los homenajes, los edificios y las infraestructuras que llevan su nombre.

La cuestión es mucho más sencilla: Mohamed VI vuelve a regalar lo que no es suyo.

La carretera pasa por El Aaiún, Bojador y Dajla, ciudades de un territorio sobre el que Marruecos no posee soberanía reconocida internacionalmente. El Sáhara Occidental sigue inscrito por Naciones Unidas como territorio no autónomo pendiente de descolonización, y su pueblo conserva el derecho a decidir su futuro.

Rabat actúa, sin embargo, como propietario. Construye puertos, carreteras y proyectos energéticos; concede licencias pesqueras; comercializa fosfatos, productos agrícolas y otros recursos; y emplea todo ese patrimonio para fortalecer alianzas diplomáticas y presentar la ocupación como un hecho irreversible.

El homenaje a Trump responde a la misma lógica. Marruecos intenta recompensar al presidente que reconoció en 2020 sus pretensiones sobre el Sáhara Occidental y asegurar que Washington mantenga una posición favorable a la anexión.

Mohammed VI entrega a Trump aquello que Rabat no tiene. Puede poner el nombre del presidente estadounidense en un vídeo, en un cartel o incluso en una carretera. Lo que no puede entregar legalmente es una tierra que pertenece al pueblo saharaui.

El asfalto no concede soberanía. La propaganda tampoco.

Fuente de referencia e imagen utilizada: Tunisie Numérique, «Sahara occidental: Mohammed VI donne à Trump ce que Rabat n’a pas», 28 de julio de 2026.

EL OBSERVADOR SAHARAUI

SÁHARA OCCIDENTAL | Trump pone su nombre a una carretera que ni es nueva ni consta que haya sido rebautizada

El presidente Trump anunció en un vídeo que la carretera Tiznit-Dajla sería nombrada en su honor. Rabat no ha confirmado el cambio oficial de nombre, y la carretera en cuestión es parte de un proyecto antiguo. Este episodio parece más una maniobra propagandística que un avance en infraestructuras.

El presidente estadounidense difundió un vídeo que presenta la vía Tiznit-Dajla como «President Donald J. Trump Highway». Rabat no ha confirmado oficialmente la denominación, pero el supuesto homenaje ya circula como un hecho consumado.

Donald Trump compartió en Truth Social un vídeo de casi cuatro minutos en el que la carretera Tiznit-Dajla aparece bajo su nombre. El presidente agradeció a Mohamed VI el «gran honor» y expresó su deseo de recorrer algún día la vía.

Sin embargo, no hay una carretera nueva ni consta todavía que Marruecos haya aprobado oficialmente el cambio de denominación. La infraestructura es el desdoblamiento y ampliación de la carretera nacional RN1, un proyecto iniciado hace años y anunciado por Mohamed VI en 2015. El propio mensaje escrito por Trump tampoco menciona el supuesto nombre: este aparece únicamente en el vídeo.

El episodio se parece más a una operación de propaganda que a un gran anuncio de infraestructuras. Trump obtiene un nuevo homenaje personal, mientras Marruecos consigue que numerosos medios presenten como una vía marroquí continua una carretera que atraviesa El Aaiún y llega hasta Dajla, dentro del Sáhara Occidental ocupado.

Mucho ruido, mucho Trump y pocas novedades comprobadas. Pero el relato vuelve a cumplir su función: borrar la frontera jurídica entre Marruecos y un territorio que continúa pendiente de descolonización.

🔗 Análisis completo en NOTEOLVIDES:
Marruecos se sube al espectáculo de Trump con una carretera que ni es nueva ni consta que lleve su nombre

Fuente: publicación de Donald Trump en Truth Social 26 de julio de 2026.

Universidades españolas y Sáhara Occidental: cuando el debate se rompe

Estudiantes saharauis denuncian expulsión en la Universidad de Zaragoza durante un acto vinculado al consulado marroquí sobre el Sáhara Occidental.

Lo ocurrido en la Facultad de Derecho de la Universidad de Zaragoza no debería despacharse como un incidente aislado. La expulsión de estudiantes saharauis que intentaban intervenir en una conferencia organizada con participación del consulado marroquí, acompañada de empujones y forcejeos, apunta a algo más profundo que un simple altercado puntual.

Según denuncian las organizaciones presentes, el conflicto se produjo en el momento en que intentaron cuestionar el contenido del acto. Es decir, cuando el supuesto espacio de debate dejó de ser un espacio controlado y pasó a convertirse en una discusión real. Fue entonces cuando se produjo la expulsión.

Ese detalle es importante. Porque desplaza el foco: no estamos solo ante un problema de orden, sino ante los límites efectivos del debate en determinados contextos.

En los últimos años, la presencia de iniciativas vinculadas a Marruecos en universidades españolas ha ido creciendo. Conferencias, colaboraciones institucionales o actividades académicas que, formalmente, se presentan como espacios de intercambio, pero que en la práctica generan una controversia recurrente. Para los colectivos solidarios con el pueblo saharaui, estos actos no son neutrales, sino parte de una estrategia de proyección política en espacios académicos.

Zaragoza encaja en ese patrón. No es el primer campus donde se plantean tensiones de este tipo, y probablemente no será el último. Lo que cambia en este caso es la visibilidad: la existencia de imágenes que muestran claramente el momento de la expulsión.

El fondo del asunto es conocido, aunque no siempre se formule con claridad. El Sáhara Occidental no es un tema académico más. Es un proceso de descolonización pendiente en Naciones Unidas, con implicaciones jurídicas y políticas que siguen abiertas. Cuando ese conflicto entra en la universidad, lo hace con todo su peso.

Por eso, lo relevante no es solo quién organiza el acto o qué se dice en él, sino qué margen existe para cuestionarlo. Cuando ese margen desaparece, el debate deja de ser tal.

La Universidad de Zaragoza no se ha pronunciado hasta el momento. Tampoco el consulado marroquí. Mientras tanto, lo ocurrido se suma a una serie de episodios que apuntan en la misma dirección: el Sáhara Occidental no solo sigue siendo un conflicto sin resolver, sino también un tema incómodo en determinados espacios.

Y quizá esa sea la clave. No lo que se dice sobre el Sáhara, sino lo que ocurre cuando alguien intenta discutirlo.


🔗 Leer más: Sáhara Occidental y universidades: la estrategia de influencia de Marruecos en España