OBSERVADOR SAHARAUI | Breve: El Frente Polisario lleva al Consejo de Seguridad sus denuncias sobre ataques contra civiles saharauis

El representante del Frente Polisario ante la ONU solicita la atención del Consejo de Seguridad sobre los ataques contra civiles saharauis y reclama una respuesta internacional.

El representante del Frente Polisario ante Naciones Unidas y coordinador con la MINURSO, Sidi Mohamed Omar, ha remitido una carta a la presidenta de turno del Consejo de Seguridad de la ONU, la embajadora colombiana Leonor Zalabata Torres, para denunciar los recientes ataques contra civiles saharauis en los Territorios Liberados del Sáhara Occidental.

En la misiva, el diplomático saharaui condena las acciones atribuidas a Marruecos y denuncia especialmente el ataque registrado el pasado 5 de junio en la zona de Gleibat El Fula, donde, según la versión saharaui, fueron atacados civiles mediante drones y artillería de largo alcance. El Frente Polisario sostiene que estos hechos forman parte de una práctica continuada desde la ruptura del alto el fuego en noviembre de 2020.

La carta recuerda además que diversos informes del Secretario General de Naciones Unidas han recogido durante los últimos años incidentes atribuidos al Ejército marroquí que provocaron víctimas civiles y daños materiales. Sobre esta base, el Polisario reclama que el Consejo de Seguridad adopte una posición más firme y evite lo que considera una política de dobles estándares en la aplicación del Derecho Internacional Humanitario.

La iniciativa coincide con un momento de creciente atención internacional sobre la situación en el Sáhara Occidental, después de que Naciones Unidas expresara esta semana su «profunda preocupación» por el ataque en el que murieron Lahbib Mohamed Abdelaziz, Ghali Loushaa y Salek Mohsen, y confirmara que la MINURSO intenta obtener autorización para investigar los hechos sobre el terreno.

Fuente: SPS

OBSERVADOR SAHARAUI | Breve: Brahim Ghali felicita a Zimbabue por su elección al Consejo de Seguridad de la ONU

Brahim Ghali, presidente de la República Saharaui, felicitó al presidente de Zimbabue, Emmerson Mnangagwa, tras su elección como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. Ghali destacó la confianza en Zimbabue y su apoyo histórico a la autodeterminación del pueblo saharaui, uniendo esfuerzos en favor de la paz y la descolonización.

El presidente de la República Saharaui y secretario general del Frente Polisario, Brahim Ghali, ha felicitado al presidente de Zimbabue, Emmerson Dambudzo Mnangagwa, tras la elección de su país como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para el periodo 2027-2028.

La elección de Zimbabue forma parte de la renovación parcial del Consejo de Seguridad aprobada por la Asamblea General de la ONU el 3 de junio de 2026. Junto a Zimbabue fueron elegidos Austria, Portugal, Kirguistán y Trinidad y Tobago, que ocuparán sus asientos a partir del 1 de enero de 2027.

En su mensaje, enviado desde Bir Lehlu, Ghali destacó que la elección de Zimbabue refleja la confianza depositada por los países africanos y por la comunidad internacional en el compromiso de Harare con el multilateralismo, la paz, la seguridad internacional, los derechos humanos y los principios de la Carta de Naciones Unidas.

El presidente saharaui subrayó también los lazos históricos entre la República Saharaui y Zimbabue, unidos por la defensa de los principios fundacionales de la Unión Africana, entre ellos el derecho de los pueblos a la autodeterminación y la eliminación del colonialismo en todas sus formas. Ghali agradeció especialmente el apoyo firme y constante de Zimbabue a la lucha del pueblo saharaui por la libertad y la independencia.

La entrada de Zimbabue en el Consejo de Seguridad tiene una lectura política relevante para el Sáhara Occidental. Aunque no modifica por sí sola el equilibrio del órgano, incorpora a partir de 2027 una voz africana históricamente cercana a la causa saharaui en un momento en que el expediente sigue bloqueado y sometido a fuertes presiones para alejarlo del marco de descolonización.

Fuente: Sahara Press Service / SPS.

El nuevo Consejo de Seguridad de la ONU y el Sáhara Occidental: una hipótesis para 2027

La elección de nuevos miembros no permanentes en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, como Zimbabue y Portugal, podría influir en el debate sobre el Sáhara Occidental y la autodeterminación del pueblo saharaui. A pesar de la influencia continua de Francia y Estados Unidos, la presencia de estos países puede revitalizar el proceso de descolonización.

OBSERVADOR SAHARAUI | Breve

Fuente: NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL

La reciente elección de Austria, Portugal, Kirguistán, Trinidad y Tobago y Zimbabue como nuevos miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas abre un escenario diplomático que merece atención desde la perspectiva del Sáhara Occidental. No porque vaya a cambiar por sí sola el fondo del conflicto, sino porque permite observar qué sensibilidades estarán presentes cuando vuelvan a debatirse la MINURSO, el proceso político y el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.

El artículo publicado en NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL, firmado por Carlos C. García, recuerda que los grandes equilibrios seguirán dependiendo de los cinco miembros permanentes. Francia continuará siendo el principal apoyo diplomático de Marruecos en el Consejo, mientras Estados Unidos mantiene una posición favorable al plan de autonomía marroquí. Frente a ello, Rusia y China suelen defender un enfoque más apegado al derecho internacional y al principio de autodeterminación, con un Reino Unido habitualmente más prudente.

La novedad más significativa puede estar en los miembros no permanentes. Zimbabue aparece como el país más claramente favorable a la causa saharaui, por su trayectoria de apoyo a la República Saharaui y a los procesos africanos de descolonización. Portugal podría aportar una voz europea más respetuosa con la legalidad internacional, mientras que Trinidad y Tobago representa una sensibilidad caribeña históricamente vinculada a los procesos de descolonización. Kirguistán, en cambio, resulta más difícil de interpretar.

La conclusión del análisis es prudente, pero relevante: el nuevo Consejo de Seguridad no parece destinado a producir grandes cambios sobre el Sáhara Occidental, condicionado como seguirá estando por el peso de Francia y Estados Unidos. Sin embargo, tampoco parece un escenario plenamente cómodo para Marruecos. La presencia de países como Zimbabue, Portugal o Trinidad y Tobago puede ayudar a mantener vivo el marco de la descolonización pendiente y a impedir que Rabat presente el expediente saharaui como un asunto cerrado.

Sáhara Occidental: la posición británica entre el apoyo político y el marco de la ONU

La reciente visita del ministro de Asuntos Exteriores marroquí a Londres ha permitido constatar un elemento que define la posición del Reino Unido respecto al Sáhara Occidental: la continuidad. Más que un cambio, lo que se observa es la consolidación de una línea ya marcada en 2025.

Durante su estancia en la capital británica, Nasser Bourita mantuvo encuentros con distintos responsables políticos. Fue en el marco de la reunión con la ministra Yvette Cooper donde se abordó explícitamente la cuestión del Sáhara, con una reafirmación del respaldo británico al plan de autonomía marroquí como base “creíble, viable y pragmática”.

Sin embargo, esta formulación no constituye una novedad. El Reino Unido ya había adoptado esta posición en el contexto del diálogo estratégico con Marruecos, alejándose de la ambigüedad que caracterizaba etapas anteriores.

El elemento relevante reside en el equilibrio que mantiene Londres. Junto a este respaldo político, el Reino Unido sigue insistiendo en que cualquier solución debe desarrollarse en el marco de Naciones Unidas. Una doble referencia que permite sostener una posición alineada con Marruecos sin desvincularse del proceso internacional.

Este enfoque refleja una estrategia más amplia. Como miembro permanente del Consejo de Seguridad, el Reino Unido combina su apoyo a uno de los actores del conflicto con la preservación del marco multilateral, evitando así un posicionamiento que pueda interpretarse como reconocimiento de soberanía.

Para Marruecos, este tipo de declaraciones tiene un valor diplomático evidente, especialmente en un momento en el que se intensifican los movimientos en torno a la revisión de la MINURSO. Para el proceso en sí, sin embargo, el efecto es más limitado: refuerza una narrativa, pero no introduce cambios sustanciales.

La conclusión es clara: la posición británica no ha cambiado, pero su reiteración en el contexto actual adquiere significado. No como avance, sino como parte de un equilibrio diplomático que sigue definiendo el desarrollo del conflicto.

MINURSO: una reunión sin resultados visibles confirma el bloqueo en el Sáhara Occidental

La reunión del Consejo de Seguridad sobre la MINURSO se ha cerrado sin resultados públicos, reflejando el bloqueo del conflicto del Sáhara Occidental.

La reunión celebrada el pasado 23 de abril en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre la MINURSO no ha dejado, por el momento, ningún resultado público concreto. Una ausencia de información que, lejos de ser excepcional, responde al funcionamiento habitual de este tipo de consultas a puerta cerrada.

En estas sesiones, los Estados miembros analizan informes y valoran escenarios, pero rara vez trasladan decisiones inmediatas al exterior. En el caso del Sáhara Occidental, esta dinámica se ha convertido en una constante: actividad diplomática sin traducción visible en avances políticos.

El encuentro de esta semana se enmarca en la revisión estratégica de la MINURSO, una misión creada en 1991 con el objetivo de organizar un referéndum de autodeterminación que, más de tres décadas después, sigue sin celebrarse. Este desfase entre el mandato original y la realidad actual es uno de los elementos centrales del debate.

Aunque no se han hecho públicas conclusiones, distintos elementos permiten situar el foco de la discusión. Entre ellos, el papel operativo de la misión en un contexto marcado por la ruptura del alto el fuego en 2020, la persistencia de una guerra de baja intensidad y la ausencia de un horizonte político claro.

A ello se suma una cuestión recurrente: la limitada evolución del mandato de la MINURSO, que sigue sin incluir mecanismos específicos de supervisión de derechos humanos, a diferencia de otras misiones de paz de Naciones Unidas.

La falta de resultados visibles tras la reunión no implica ausencia de debate, sino más bien refleja la dificultad de avanzar en un escenario marcado por posiciones consolidadas y equilibrios geopolíticos que condicionan cualquier posible cambio.

En este contexto, la continuidad de la MINURSO sigue planteando una cuestión de fondo: si su función es facilitar una solución política o, en la práctica, gestionar un conflicto que permanece sin resolver.