EEUU quiere dar voz en la ONU a «Saharauis por la Paz» frente al Frente Polisario

Mike Waltz presentó al Movimiento Saharauis por la Paz como una alternativa que busca representación saharaui y promueve la autonomía bajo soberanía marroquí. Este encuentro, que carece de mención sobre la represión en el territorio ocupado, es visto como un intento de debilitar al Frente Polisario en las negociaciones.

Mike Waltz presentó al movimiento como una voz favorable a la paz y el compromiso, en un gesto que concede visibilidad internacional a un grupo que pretende disputar al Frente Polisario la representación saharaui.

El embajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Mike Waltz, recibió a una delegación del Movimiento Saharauis por la Paz y difundió posteriormente una fotografía del encuentro. Waltz describió a sus representantes como «voces saharauis comprometidas con la paz» y concluyó que «el mundo debería escucharlos».

El movimiento fue creado en abril de 2020 por antiguos integrantes y cargos del Frente Polisario. Se presenta como una «tercera vía», reclama su incorporación a las negociaciones y ha defendido fórmulas de compromiso compatibles con la autonomía del Sáhara Occidental bajo soberanía marroquí. El encuentro con Waltz le concede una proyección que hasta ahora no posee dentro del proceso dirigido por Naciones Unidas.

La resolución 2797 del Consejo de Seguridad convirtió la propuesta marroquí de autonomía en la base de las negociaciones y consideró que una «verdadera autonomía» podría ser la salida más factible. Sin embargo, el mismo texto mantiene el principio de libre determinación y continúa identificando al Frente Polisario como una de las partes consultadas junto con Marruecos, Argelia y Mauritania. «Saharauis por la Paz» no aparece como interlocutor del proceso.

Un artículo de Ben Francke publicado por el diario alemán Junge Welt interpreta la recepción como parte de una estrategia destinada a debilitar la posición negociadora del Frente Polisario y promover una representación saharaui favorable al plan marroquí. El análisis destaca además que el mensaje de Waltz no hizo referencia a la represión en el territorio ocupado ni a la situación de los presos políticos saharauis.

Fuente: Mike Waltz, Resolución 2797 del Consejo de Seguridad y artículo de Ben Francke publicado en Junge Welt y difundido en español por La casa de mi tía.

Sáhara Occidental: entre lo dicho y lo publicado sobre la intervención de Mike Waltz en el Senado de EEUU

La revisión completa de la intervención de Mike Waltz en el Senado de EEUU muestra que no mencionó ni la MINURSO ni el plan de autonomía marroquí, pese a lo que sugieren algunos titulares. Un contraste necesario entre lo dicho y lo publicado.

Algunas informaciones difundidas en las últimas horas, como la publicada por Infobae, sostienen que Estados Unidos habría condicionado la renovación de la misión de la ONU en el Sáhara Occidental a la aceptación del plan de autonomía marroquí como única vía de solución.

Sin embargo, la revisión completa de la intervención del representante estadounidense ante el Senado ofrece una imagen mucho más matizada —y, en lo esencial, distinta.

En toda su comparecencia, Mike Waltz no menciona ni una sola vez la MINURSO, ni el plan de autonomía, ni plantea condiciones sobre el futuro del mandato de Naciones Unidas en el territorio. Tampoco define ninguna solución política concreta para el conflicto.

Las únicas referencias al Sáhara Occidental se reducen a dos menciones de carácter general: la alusión a un “conflicto de 50 años” y la idea de que, en ocasiones, “sentar a todas las partes en la mesa” ya constituye un avance en sí mismo. No hay, por tanto, en sus palabras, ningún desarrollo explícito que permita sostener la existencia de un cambio de posición formal en los términos que algunos titulares sugieren.

La distancia entre el contenido literal de la intervención y su interpretación mediática invita, al menos, a una lectura prudente. En contextos como el del Sáhara Occidental —donde el lenguaje diplomático suele ser deliberadamente ambiguo—, convertir una mención genérica en una línea política definida puede conducir a conclusiones que no se desprenden directamente de la fuente original.

Más aún cuando la cuestión de fondo —el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación— sigue estando formalmente reconocida en el marco de Naciones Unidas, independientemente de las interpretaciones o enfoques que distintos actores internacionales puedan promover en cada momento.

En este caso, la comparación entre lo dicho y lo publicado no solo es pertinente: resulta necesaria para entender con precisión el alcance real de las declaraciones y evitar lecturas que, más que aclarar el contexto, pueden contribuir a distorsionarlo.