Nuevo embajador saharaui inicia su misión diplomática en Ghana

El embajador de la RASD en Ghana, Teyeb Al-Saddiq Bachir, presentó sus credenciales al ministro de Asuntos Exteriores, Samuel Okudzeto Ablakwa. Ambos reafirmaron el compromiso de fortalecer la cooperación bilateral y la solidaridad africana en apoyo a la causa saharaui.

El nuevo embajador de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) en Ghana, Teyeb Al-Saddiq Bachir, entregó este lunes en Accra las copias de estilo de sus cartas credenciales como embajador extraordinario y plenipotenciario. Los documentos fueron recibidos por el ministro ghanés de Asuntos Exteriores, Samuel Okudzeto Ablakwa, en presencia de responsables de la cancillería.

Durante el encuentro, el ministro reiteró la posición de Ghana respecto a la causa saharaui y manifestó la disposición de su Gobierno a continuar reforzando la coordinación y la cooperación bilateral con la RASD, así como las consultas sobre cuestiones regionales e internacionales de interés común.

El diplomático saharaui agradeció la posición mantenida por Ghana en apoyo al derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y la independencia. Asimismo, destacó los vínculos históricos de solidaridad africana entre ambos países y expresó su voluntad de trabajar para ampliar las relaciones de cooperación durante su misión diplomática.

La reunión concluyó con el compromiso de ambas partes de continuar fortaleciendo las relaciones saharaui-ghanesas y su coordinación en el ámbito africano.

Fuente: Sahara Press Service

La ONU respalda un mapamundi más fiel a África; el Sáhara Occidental sigue separado de Marruecos en su cartografía

La Asamblea General de la ONU aprobó una resolución para fomentar el uso de proyecciones cartográficas que reflejen mejor las dimensiones de continentes y países, apoyando la proyección Equal Earth desarrollada en 2018, a pesar del voto en contra de EE.UU.

La Asamblea General de Naciones Unidas aprobó este viernes por 164 votos a favor, uno en contra y seis abstenciones una resolución promovida por Togo, en nombre del Grupo Africano, para impulsar el uso de proyecciones cartográficas que representen con mayor fidelidad el tamaño real de continentes y países. Estados Unidos fue el único país que votó en contra. La iniciativa cuenta con el respaldo de la Unión Africana y promueve especialmente la proyección Equal Earth, desarrollada en 2018.

La decisión pretende reducir el uso del tradicional mapamundi de Mercator, diseñado en 1569 para facilitar la navegación y que amplía progresivamente las superficies cuanto más se alejan del ecuador. Una de sus consecuencias más conocidas es que Groenlandia aparece visualmente cercana al tamaño de África, cuando el continente africano es en realidad unas 14 veces mayor. Equal Earth es una proyección de áreas equivalentes que conserva las superficies relativas de los continentes con mucha mayor precisión. La resolución no es jurídicamente vinculante ni prohíbe Mercator para navegación marítima o aérea.

La campaña Correct the Map, impulsada por Togo y respaldada por la Unión Africana, había recibido ya el apoyo de los jefes de Estado y de Gobierno africanos en febrero. La UA adoptó expresamente Equal Earth y pidió a sus Estados miembros revisar progresivamente los materiales educativos y cartográficos. Tras la votación de Nueva York, la Comisión de la Unión Africana calificó la resolución como un paso hacia una representación de África basada en sus dimensiones geográficas reales.

En relación con el Sáhara Occidental, conviene introducir un matiz: la resolución aprobada ahora se refiere a la proyección y a las proporciones del mapa, no modifica fronteras ni decide el estatuto jurídico de ningún territorio. Independientemente de esta decisión, Naciones Unidas continúa representando cartográficamente al Sáhara Occidental separado de Marruecos y lo mantiene desde 1963 en su lista de Territorios No Autónomos pendientes de descolonización.

La resolución de la ONU se refiere a la proyección cartográfica y no modifica fronteras ni estatus territoriales. En la cartografía oficial de Naciones Unidas, el Sáhara Occidental continúa apareciendo diferenciado de Marruecos y sigue inscrito como Territorio No Autónomo.

La propia versión política pública de Equal Earth distingue también al Sáhara Occidental y explica en su documentación que el territorio aparece representado como ocupado por Marruecos. Esa elección corresponde al contenido político del mapa elaborado por sus autores y no debe confundirse con la resolución de la Asamblea General, cuyo objeto principal es corregir la distorsión de las dimensiones territoriales.

Fuentes: Naciones Unidas, Unión Africana, Reuters, EFE y proyecto Equal Earth.

MÁS INFORMACIÓN EN: La ONU respalda un nuevo mapamundi: África recupera sus verdaderas dimensiones

Argelia pide reforzar el vínculo entre derechos humanos, paz y seguridad en la Unión Africana

Argelia aboga por una coordinación más efectiva entre los mecanismos africanos de derechos humanos y seguridad. Se enfatizó la relación entre derechos humanos, paz y la necesidad de acciones concretas.

Argelia ha defendido una mayor coordinación entre los mecanismos africanos de derechos humanos, paz y seguridad, durante la reunión consultiva anual entre el Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana (CPS) y la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos (CADHP), celebrada en Adís Abeba.

El representante permanente argelino ante la UA, Mohamed Khaled, que preside actualmente el CPS, sostuvo que el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales constituye uno de los pilares de una paz duradera y reclamó que los compromisos de la Unión se traduzcan en mecanismos concretos de prevención, seguimiento y respuesta.

La reunión abordó asimismo el desarrollo de sistemas africanos de alerta temprana sobre violaciones de derechos humanos, la protección de defensores, la prevención de la tortura, las personas desplazadas y la posibilidad de realizar misiones conjuntas en zonas de conflicto.

Los participantes coincidieron en que los derechos humanos no deben considerarse separados de la paz y la seguridad, sino como una herramienta para prevenir conflictos, abordar sus causas y reforzar la rendición de cuentas en el continente.

Fuente: Sahara Press Service

Carlos Cristóbal publica en Diario de Noticias una tribuna sobre Marruecos, África y el Sáhara Occidental

El artículo de Carlos Cristóbal en Diario de Noticias de Navarra cuestiona la presentación de Marruecos como representante de África, enfatizando la contradicción en el Sáhara Occidental y el riesgo de descolonización.

Diario de Noticias de Navarra publica este jueves la tribuna «Marruecos está en África, pero Marruecos no es África», firmada por Carlos Cristóbal.

El artículo parte de una reflexión del diplomático saharaui Mohamed Zrug para cuestionar la tendencia a presentar a Rabat como puerta de entrada o interlocutor privilegiado del conjunto del continente africano. La tribuna recuerda que África está formada por 55 Estados miembros de la Unión Africana y subraya una contradicción especialmente visible en el Sáhara Occidental: Marruecos y la República Saharaui son miembros de pleno derecho de la misma organización continental.

El texto sostiene que mantener buenas relaciones con Marruecos no equivale a disponer de una verdadera política africana y advierte del riesgo de aceptar, como condición de esa relación, la posición marroquí sobre un territorio que continúa pendiente de descolonización.

👉 Leer la tribuna completa en Diario de Noticias de Navarra

Fuente: Diario de Noticias de Navarra, 13 de agosto de 2026.

OBSERVADOR SAHARAUI | Breve: Mohamed Yeslem Beissat llega a Botsuana dentro de una gira diplomática por África

El ministro de Exteriores de la República Saharaui, Mohamed Yeslem Beissat, visitó Botsuana como enviado especial del presidente Brahim Ghali. Se reunió con el presidente Duma Boko, quien reafirmó el apoyo de Botsuana a la autodeterminación del pueblo saharaui. Esta visita es parte de una gira diplomática por África.

El ministro de Exteriores y Asuntos Africanos de la República Saharaui, Mohamed Yeslem Beissat, llegó este jueves a Botsuana como enviado especial del presidente de la República y secretario general del Frente POLISARIO, Brahim Ghali, en el marco de una gira diplomática por varios países africanos.

En Gaborone, Beissat fue recibido por el presidente botsuano, Duma Gideon Boko, a quien transmitió un mensaje del presidente saharaui. Durante el encuentro, el representante de la RASD expresó el agradecimiento del gobierno y del pueblo saharaui por el apoyo mantenido por Botsuana a la lucha del pueblo saharaui y le informó sobre los últimos acontecimientos relacionados con la causa nacional.

El presidente de Botsuana reafirmó el apoyo de su país al derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y a sus legítimos derechos a la libertad y la dignidad. En la reunión también participaron el ministro de Exteriores botsuano, Phenyo Butale, y representantes diplomáticos de ambos países.

La visita a Botsuana forma parte de una gira africana más amplia en la que Mohamed Yeslem Beissat ya ha sido recibido por autoridades de Zimbabue, Mozambique, Namibia y Angola, reforzando la actividad diplomática saharaui en el continente africano.

Fuente: Sahara Press Service (SPS).

OBSERVADOR SAHARAUI | Breve: La acreditación del embajador de Israel en Burkina Faso alimenta el debate sobre el nuevo tablero geopolítico del Sahel

La recepción de las cartas credenciales del nuevo embajador de Israel por parte del presidente de Burkina Faso, Ibrahim Traoré, ha reavivado el debate sobre las alianzas estratégicas en el Sahel. Aunque el gobierno mantenga un discurso crítico hacia Occidente, se sugiere un pragmatismo en sus relaciones, especialmente en un contexto geopolítico transformador.

La recepción por parte del presidente de Burkina Faso, Ibrahim Traoré, de las cartas credenciales del nuevo embajador de Israel acreditado ante el país ha reabierto el debate sobre la evolución de las alianzas estratégicas en el Sahel. El acto protocolario, celebrado el pasado 26 de junio, ha suscitado numerosas reacciones en medios africanos y redes sociales, donde algunos analistas interpretan el gesto como un signo del creciente pragmatismo diplomático de las autoridades burkinesas.

Aunque el Gobierno de Burkina Faso mantiene un discurso soberanista y crítico con las potencias occidentales, diversos análisis apuntan a que el país conserva canales de relación con Israel, especialmente en un contexto marcado por la lucha contra los grupos yihadistas y la reconfiguración de las alianzas regionales. Por el momento, no se ha anunciado ningún cambio oficial en la política exterior burkinesa ni nuevos acuerdos bilaterales, por lo que el alcance de este movimiento sigue siendo objeto de interpretación.

El episodio adquiere relevancia en un momento en que el Sahel vive una profunda transformación geopolítica. La consolidación de la Alianza de Estados del Sahel, la creciente presencia de Rusia, Turquía, Emiratos o China, y el fortalecimiento de la cooperación entre Marruecos e Israel están configurando un nuevo escenario regional que podría tener repercusiones sobre el equilibrio político del norte y oeste de África.

El acto coincide con un momento de intensa reconfiguración geopolítica en África occidental. Diversos análisis apuntan a que Israel busca reforzar su presencia diplomática y estratégica en el Sahel, mientras países como Malí mantienen contactos discretos con autoridades israelíes. En ese contexto, Marruecos aparece citado por distintos observadores como uno de los actores regionales que aspiran a desempeñar un papel creciente en las nuevas dinámicas de cooperación y seguridad en África occidental. Aunque todavía no puede hablarse de un cambio de alianzas consolidado, estos movimientos merecen un seguimiento atento por sus posibles implicaciones para el equilibrio regional y para la cuestión del Sáhara Occidental.

Fuente: Africa Intelligence y seguimiento de medios internacionales.

La Unión Africana inicia en Addis Abeba una nueva reunión de coordinación continental

EL OBSERVADOR SAHARAUI | BREVE

La Unión Africana (UA) ha inaugurado en Addis Abeba (Etiopía) los trabajos de la 52ª Sesión Ordinaria del Comité de Representantes Permanentes (COREP), con la participación de representantes de los Estados miembros y altos responsables de la organización continental.

La sesión fue abierta por el presidente de la Comisión de la Unión Africana, Mahmoud Ali Youssouf, y por el presidente del COREP y embajador de Burundi en Etiopía, Willy Nyamitwe.

Durante los trabajos se abordarán distintas cuestiones relacionadas con el fortalecimiento de la coordinación entre las instituciones de la Unión Africana y las Comunidades Económicas Regionales, en el marco de los esfuerzos destinados a impulsar la integración y el desarrollo del continente.

La reunión del COREP marca además el inicio del proceso preparatorio de la 8ª Reunión de Coordinación de Mitad de Año entre la Unión Africana, las Comunidades Económicas Regionales y los Mecanismos Regionales, prevista del 24 al 27 de junio en Egipto.

La República Saharaui, miembro fundador de la Unión Africana, participa habitualmente en los trabajos de las instituciones continentales en igualdad de condiciones con el resto de los Estados miembros.

Fuente: Sahara Press Service (SPS).

OBSERVADOR SAHARAUI | Breve: el Día de África vuelve a recordar que el Sáhara Occidental sigue siendo la última colonia pendiente de descolonización

El 25 de mayo se conmemora el Día de África, que recuerda la creación de la OUA en 1963 y la lucha contra el colonialismo. A pesar de esto, el Sáhara Occidental sigue sin descolonizarse y es considerado la última colonia de África. Activistas llaman a garantizar el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.

Cada 25 de mayo se celebra el Día de África, una fecha que conmemora la creación en 1963 de la Organización para la Unidad Africana (OUA), antecedente de la actual Unión Africana, y que simboliza la lucha histórica de los pueblos africanos contra el colonialismo, la ocupación y la dominación extranjera.

Sin embargo, más de seis décadas después del inicio de aquel proceso de descolonización continental, el Sáhara Occidental continúa figurando en Naciones Unidas como un territorio pendiente de descolonización y sigue siendo considerado por numerosos movimientos africanos y saharauis como la última colonia de África.

La fecha volvió a servir este año para recordar la situación del pueblo saharaui, dividido entre los territorios ocupados por Marruecos, los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf y la diáspora. Organizaciones solidarias y activistas insistieron además en que la promesa de una África completamente libre seguirá inconclusa mientras el pueblo saharaui no pueda ejercer plenamente su derecho de autodeterminación e independencia.

El Sáhara Occidental fue ocupado por Marruecos en 1975 tras la retirada española del territorio y, desde entonces, el conflicto permanece bloqueado pese al alto el fuego firmado en 1991 bajo auspicio de Naciones Unidas y a la promesa nunca cumplida de un referéndum de autodeterminación.

Fuente: Unión Africana

LA LECTURA DEL DÍA — El Observador Saharaui (17 de mayo de 2026)

El Sáhara Occidental experimenta un cambio político y mediático, donde Marruecos intenta redefinir el conflicto, mientras persisten evidencias de la lucha saharaui por la descolonización.

El Sáhara Occidental vuelve a entrar en una nueva fase política y mediática

Hay días en los que las noticias parecen dispersas, desconectadas entre sí. Y hay otros en los que distintas piezas comienan a encajar lentamente alrededor de una misma idea. Lo que estamos viendo en torno al Sáhara Occidental durante estas semanas pertenece probablemente a esta segunda categoría. Porque detrás de los debates sobre ayuda humanitaria, seguridad regional, control mediático o presión diplomática empieza a dibujarse un cambio de contexto mucho más profundo.

Marruecos ya no intenta únicamente consolidar la ocupación sobre el terreno. También busca redefinir completamente el marco internacional desde el que se interpreta el conflicto. Y eso explica muchas de las dinámicas recientes: la insistencia en vincular el Sáhara Occidental con el terrorismo, el narcotráfico o la inestabilidad del Sahel; la presión creciente sobre activistas saharauis; o incluso el debate emergente sobre el tratamiento mediático del conflicto en espacios francófonos internacionales como TV5MONDE.

La cuestión es importante porque el verdadero terreno de disputa ya no es solamente diplomático o militar. Es también narrativo. Marruecos necesita que el Sáhara Occidental deje de aparecer como una cuestión de descolonización pendiente y empiece a percibirse como un simple asunto de estabilidad regional, seguridad o gestión migratoria. Cambiar el lenguaje significa cambiar la percepción política del conflicto. Y eso afecta directamente a Europa, a África y a los grandes medios internacionales.

Sin embargo, al mismo tiempo que Rabat intenta imponer ese nuevo marco, siguen reapareciendo elementos que contradicen esa narrativa. La persistencia de los campamentos saharauis cincuenta años después, las redes internacionales de solidaridad, la actividad diplomática africana de la RASD, las tensiones sobre derechos humanos o incluso la memoria histórica vinculada a España demuestran que la cuestión saharaui sigue viva y lejos de desaparecer.

Tal vez por eso el Sáhara Occidental vuelve a resultar incómodo en 2026. Porque, pese al cansancio internacional y al silencio de muchas cancillerías, el conflicto sigue recordando algo que numerosos actores preferirían dar por cerrado: que aún existe un pueblo pendiente de descolonización cuyo derecho a decidir su futuro continúa sin resolverse.

— Carlos C. García

LA LECTURA DEL DÍA — El Observador Saharaui (13 de mayo de 2026)

Carlos C. García analiza cómo el conflicto saharaui vuelve a reaparecer entre debates sobre derechos humanos, África y diplomacia internacional.

El Sáhara Occidental vuelve a aparecer allí donde algunos preferían no verlo

Hay conflictos que desaparecen de los titulares durante meses y, sin embargo, siguen vivos debajo de la superficie. El Sáhara Occidental es probablemente uno de los ejemplos más claros. Durante años, muchas cancillerías occidentales han intentado reducir la cuestión saharaui a un problema congelado, administrable y cada vez menos visible. Pero la actualidad de las últimas semanas vuelve a demostrar algo distinto: el conflicto sigue ahí, reapareciendo constantemente allí donde algunos preferirían no tener que mirarlo demasiado.

La carta enviada por Brahim Ghali a Naciones Unidas, el debate abierto en España sobre los ataques contra civiles saharauis, las denuncias sobre minas y drones o incluso la presencia diplomática saharaui en Uganda forman parte de una misma realidad política. El conflicto ya no gira únicamente alrededor del viejo lenguaje diplomático de las resoluciones de la ONU. Empieza a reaparecer también en debates sobre derechos humanos, seguridad regional, África, geopolítica y responsabilidad internacional.

Resulta significativo además que muchas de las cuestiones más incómodas vuelvan a estar relacionadas con los civiles saharauis. Durante años, gran parte del relato internacional sobre el conflicto evitó entrar en ese terreno. Sin embargo, las denuncias sobre víctimas civiles, presos, minas o ataques con drones empiezan poco a poco a romper parte de ese silencio. Y eso explica también cierta incomodidad creciente en algunos discursos oficiales.

Mientras tanto, el espacio africano continúa recordando algo que a menudo se olvida en Europa: que la cuestión saharaui sigue siendo para muchos países africanos un asunto ligado directamente a la descolonización y a la autodeterminación. La presencia de la República Saharaui en actos y foros continentales sigue reflejando esa dimensión política africana que Marruecos nunca ha conseguido eliminar completamente.

Quizá por eso el Sáhara Occidental vuelve a incomodar en 2026. No porque el conflicto haya cambiado radicalmente de un día para otro, sino porque vuelve a conectar con preguntas que siguen sin respuesta: qué ocurre cuando un proceso de descolonización permanece bloqueado durante medio siglo, cuánto tiempo puede mantenerse un conflicto bajo mínimos y hasta qué punto el silencio internacional puede seguir sustituyendo indefinidamente a una solución política real.

— Carlos C. García

OBSERVADOR | Breve: la ONU alerta sobre ejecuciones, secuestros y riesgo de hambruna en Mali

La situación en Mali sigue deteriorándose rápidamente tras los ataques coordinados lanzados a finales de abril por grupos yihadistas y fuerzas independentistas contra posiciones de la junta militar. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha advertido sobre un fuerte agravamiento de la situación humanitaria y de derechos humanos en distintas zonas del país.

Según Naciones Unidas, los enfrentamientos han dejado numerosas víctimas civiles y desplazamientos masivos, mientras aumentan las denuncias sobre ejecuciones extrajudiciales, secuestros y represalias atribuidas a miembros de las fuerzas de seguridad malienses tras los ataques del 25 y 26 de abril.

El portavoz del Alto Comisionado, Seif Magango, trasladó el llamamiento de Volker Türk al “cese inmediato de los combates” y recordó la obligación de todas las partes de respetar el derecho internacional humanitario y proteger a la población civil.

La ONU también expresó preocupación por la desaparición del abogado y político Mountaga Tall, secuestrado el 2 de mayo por hombres armados encapuchados, así como por el deterioro de la seguridad alimentaria en distintas regiones bloqueadas por grupos armados.

Antes incluso de esta nueva escalada, más de seis millones de personas necesitaban ayuda humanitaria en Mali, en un contexto marcado por la inseguridad, los bloqueos y una financiación internacional claramente insuficiente.

Fuente: Alto Comisionado de las Naciones Unidas

Malí: una ofensiva armada en Bamako revela la fragilidad del Sahel en un momento clave

Una ofensiva armada en Bamako y otras ciudades de Malí refleja la fragilidad del Sahel en un momento de tensión regional.

La ofensiva lanzada en la madrugada del 25 de abril por grupos armados contra varios puntos de Malí, incluida la capital, Bamako, pone de relieve la persistente inestabilidad en el Sahel en un momento especialmente sensible a nivel regional.

Según ha confirmado el propio Ejército maliense, los ataques han afectado a instalaciones militares en Bamako y en otras ciudades como Kati, Gao y Mopti, en una operación simultánea que apunta a una capacidad de coordinación significativa por parte de los grupos armados. Por el momento, ninguna organización ha reivindicado la autoría.

Más allá de los hechos concretos, el episodio adquiere relevancia por el contexto en el que se produce. La región del Sahel atraviesa una fase de reconfiguración estratégica, marcada por la retirada progresiva de actores internacionales, el fortalecimiento de alianzas regionales y el aumento de la actividad de grupos armados.

En este escenario, Malí se ha convertido en un punto clave. La presencia de redes yihadistas, las tensiones internas y la evolución del régimen militar configuran un entorno de alta volatilidad, donde episodios como el registrado en Bamako reflejan tanto la persistencia de la amenaza como las limitaciones del control estatal.

El momento tampoco es neutro. La ofensiva coincide con un incremento de la actividad diplomática internacional en el Magreb y el Sahel, incluida la prevista visita de altos responsables estadounidenses a la región. Este tipo de acontecimientos refuerza la centralidad del Sahel en la agenda internacional, no solo como espacio de seguridad, sino también como escenario de competencia geopolítica.

En ese marco, el Sáhara Occidental aparece, una vez más, como un elemento de fondo. Aunque no esté directamente vinculado a los hechos en Malí, el conflicto sigue influyendo en las dinámicas regionales, especialmente en la relación entre Marruecos y Argelia y en su proyección hacia el Sahel.

La ofensiva en Bamako no ofrece, por ahora, respuestas claras sobre sus responsables ni sobre su alcance final. Pero sí confirma una realidad que se mantiene constante: el Sahel sigue siendo uno de los espacios más inestables del entorno regional, y su evolución continúa condicionando el equilibrio político y estratégico del norte de África.