Argelia vuelve a defender ante la ONU que el Sáhara Occidental sigue siendo una cuestión de descolonización

Argelia reafirmó ante la ONU que el Sáhara Occidental sigue siendo un territorio en proceso de descolonización, enfatizando el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. Durante un seminario, rechazó las interpretaciones marroquíes y defendió la necesidad de negociaciones directas mediadas internacionalmente como única vía para resolver el conflicto.

OBSERVADOR SAHARAUI | Breve

Argelia reafirmó esta semana ante Naciones Unidas que el Sáhara Occidental continúa siendo un territorio pendiente de descolonización y reiteró que cualquier solución política deberá garantizar el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación conforme a la legalidad internacional.

Durante el seminario regional de descolonización organizado por el Comité de los 24 de la ONU, la delegación argelina recordó que el Sáhara Occidental sigue figurando oficialmente entre los territorios no autónomos pendientes de descolonización y rechazó las interpretaciones promovidas por Marruecos sobre los recientes desarrollos diplomáticos alrededor del conflicto.

El representante argelino insistió además en que ninguna “política de hechos consumados” ni acuerdos impulsados fuera del marco de Naciones Unidas pueden sustituir el principio de autodeterminación reconocido por la Asamblea General y el Consejo de Seguridad. Argelia defendió igualmente la continuidad de las negociaciones directas entre Marruecos y el Frente Polisario bajo mediación internacional y reiteró que el futuro del territorio corresponde únicamente al pueblo saharaui.

Las declaraciones llegan en un contexto de creciente presión diplomática internacional para reactivar el proceso político del Sáhara Occidental, mientras Washington y distintos actores europeos intentan impulsar nuevas fórmulas de negociación alrededor del plan marroquí de autonomía.

Fuente: APS Algérie Presse Service

OBSERVADOR | Argelia y Angola reiteran su firme apoyo al pueblo saharaui y su derecho a la autodeterminación

Argel (Argelia), 14 de mayo de 2026 (SPS)  Argelia y Angola han reiterado su firme apoyo al pueblo saharaui y su derecho a la autodeterminación y la independencia.

En un comunicado conjunto, hecho público en la conclusión de la visita del presidente angoleño, Su Excelencia João Lourenço, ambos presidentes han reafirmado su adhesión “a los principios del Derecho Internacional, la multipolaridad y el derecho de los pueblos a la autodeterminación”, haciendo hincapié en “la mejora de la gobernanza internacional, en particular la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU para que tenga una representación más justa para el continente africano”.

En lo relacionado al conflicto del Sahara Occidental, los presidentes de Argelia y Angola reiteraron su firme apoyo al pueblo saharaui y su derecho a la autodeterminación, de acuerdo con las resoluciones de las Naciones Unidas y el Unión Africana, haciendo un llamado a la búsqueda de una solución justa, duradera y mutuamente aceptable”.

A nivel regional y continental, ambos presidentes renovaron su compromiso de “impulsar la paz y la seguridad, así como la estabilidad en África mediante la priorización de las soluciones africanas para los conflictos africanos y el rechazo de la interferencia extranjera”.

Ambos presidentes también enfatizaron la necesidad de “impulsar la coordinación africana para hacer frente a los desafíos de seguridad y la expansión de los flagelos del terrorismo y el extremismo violento, particularmente en las zonas afectados, implementando un enfoque integral que vincula a la seguridad con el desarrollo”. (SPS)

Fuente: Sahara Press Service

OBSERVADOR | Breve: Washington refuerza su acercamiento económico a Argelia mientras aumenta la tensión diplomática sobre el Sáhara Occidental

Estados Unidos intensifica sus relaciones económicas con Argelia en un contexto marcado por la creciente tensión diplomática alrededor del Sáhara Occidental.

La Embajada de Estados Unidos en Argel ha destacado este lunes el fortalecimiento de las relaciones económicas entre Washington y Argelia tras una intensa semana de reuniones celebradas en Maryland y Washington dentro del programa SelectUSA, centradas en sectores estratégicos como energía, agricultura, tecnología, logística, industria y minería.

El mensaje llega en un momento especialmente sensible para la región, marcado por el endurecimiento de la posición estadounidense respecto al Sáhara Occidental y por el creciente respaldo diplomático de Washington al plan de autonomía marroquí tras los acontecimientos recientes alrededor de Smara.

Más allá del discurso oficial, el movimiento refleja una realidad geopolítica cada vez más visible: Estados Unidos intenta mantener simultáneamente una alianza estratégica reforzada con Marruecos y una relación económica estable con Argelia, principal apoyo regional del Frente Polisario.

En paralelo, algunos medios y comentaristas próximos al entorno marroquí intentan presentar los recientes contactos entre Washington y Argelia como una señal de que la cuestión saharaui estaría perdiendo centralidad dentro de determinadas dinámicas diplomáticas regionales. Sin embargo, Argelia continúa manteniendo oficialmente su respaldo al derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y su reconocimiento de la República Árabe Saharaui Democrática.

En cualquier caso, el contexto actual refleja hasta qué punto el conflicto saharaui aparece cada vez más condicionado por equilibrios geopolíticos, intereses energéticos y relaciones estratégicas internacionales que van mucho más allá del propio territorio.

👉 FUENTE:
US Embassy Algiers

Mali arde y el Magreb contiene la respiración: por qué la crisis del Sahel también importa al Sáhara Occidental

Los ataques coordinados del 25 de abril reabren el debate sobre la seguridad regional, la pugna por los recursos y el uso propagandístico del conflicto saharaui por parte de Marruecos.

La crisis abierta en Mali tras los ataques coordinados del 25 de abril no es un asunto lejano para el Sáhara Occidental ni para el Magreb. La ofensiva atribuida a grupos yihadistas vinculados a Al Qaeda y a fuerzas armadas del Azawad ha golpeado varios puntos estratégicos del país, incluida la zona de Bamako, y ha provocado la muerte del ministro maliense de Defensa, Sadio Camara, uno de los hombres fuertes de la junta militar.

Más allá de la gravedad militar inmediata, Mali vuelve a mostrar hasta qué punto el Sahel se ha convertido en un espacio de disputa entre intereses externos, crisis internas, recursos minerales, presencia rusa, retroceso francés, presión estadounidense y fracturas políticas no resueltas. En ese tablero, cada estallido de violencia se utiliza también para fabricar relatos: unos buscan justificar nuevas intervenciones, otros reforzar alianzas, y otros trasladar responsabilidades hacia sus adversarios regionales.

Por eso conviene leer con cautela las acusaciones lanzadas desde la órbita marroquí contra Argelia. La crisis maliense tiene causas propias y profundas: la ruptura de los equilibrios internos, la cuestión del Azawad, el avance de grupos armados, la fragilidad del Estado y la competencia internacional por el control geopolítico y económico del Sahel. Reducirlo todo a una supuesta maniobra argelina por la posición de Mali sobre el Sáhara Occidental es una simplificación interesada.

Para el Sáhara Occidental, la lección es clara: cada vez que el Magreb y el Sahel entran en turbulencia, Marruecos intenta presentar el conflicto saharaui como parte de una batalla regional contra Argelia. Pero el Sáhara Occidental no es una pieza secundaria de esa confrontación. Es un territorio pendiente de descolonización, con un pueblo reconocido por el derecho internacional y con un derecho inalienable a la autodeterminación.

La preocupación por Mali es, por tanto, legítima. No porque sustituya la centralidad de la causa saharaui, sino porque confirma que la estabilidad real de la región no puede construirse sobre propaganda, ocupaciones ni falsas soluciones impuestas. Sin justicia para los pueblos, sin respeto al derecho internacional y sin solución democrática a los conflictos pendientes, el Sahel y el Magreb seguirán siendo terreno fértil para la guerra, la manipulación y la injerencia exterior.

Sahel y Sáhara Occidental: Argelia responde a la estrategia de Marruecos con el puerto de Djen Djen

Argelia impulsa el puerto de Djen Djen como alternativa a la estrategia marroquí en el Sahel, en un contexto marcado por la rivalidad regional y el conflicto del Sáhara Occidental.

En un contexto de creciente competencia regional, Argelia ha dado un nuevo paso para reforzar su influencia en el Sahel al anunciar la apertura del puerto de Djen Djen como puerta comercial para los países sin salida al mar de la región. La iniciativa se presenta como una alternativa a los proyectos impulsados por Marruecos en el frente atlántico africano, evidenciando la intensificación de la rivalidad estratégica entre ambos países.

La propuesta argelina, formulada en el marco de contactos diplomáticos con países del Sahel, busca consolidar una red logística basada en infraestructuras terrestres y marítimas que conecten el norte de África con el interior del continente. Entre los elementos clave se encuentran la ruta transahariana y los proyectos de interconexión, que Argel considera instrumentos para fortalecer su papel como actor económico y político en la región.

Este movimiento se produce en paralelo a la estrategia marroquí de ofrecer acceso al Atlántico a los países del Sahel, una iniciativa que ha sido bien recibida por varios gobiernos de la zona y que forma parte de una política más amplia de proyección africana por parte de Rabat. La competencia entre ambas propuestas refleja un cambio de escala en la rivalidad entre Marruecos y Argelia, que trasciende el plano bilateral para proyectarse sobre el conjunto del Sahel.

En este escenario, el Sáhara Occidental aparece como un elemento de fondo que condiciona estas dinámicas. Aunque no se mencione de forma explícita en todos los movimientos, el conflicto sigue influyendo en alianzas, reconocimientos diplomáticos y posicionamientos regionales. La retirada del reconocimiento de la República Saharaui por parte de algunos países del Sahel en los últimos años ilustra hasta qué punto estas relaciones están atravesadas por el conflicto.

La iniciativa del puerto de Djen Djen puede interpretarse así no solo como un proyecto económico, sino como una herramienta geopolítica destinada a equilibrar la creciente presencia de Marruecos en África occidental. Al mismo tiempo, refleja la voluntad de Argelia de recuperar protagonismo en una región donde su influencia ha sido cuestionada en los últimos años.

Más allá de los detalles concretos de cada proyecto, la tendencia es clara: el Sahel se consolida como un espacio clave en la rivalidad entre Marruecos y Argelia. Y en ese tablero, el Sáhara Occidental sigue siendo un elemento central, aunque a menudo implícito, de una disputa que combina infraestructuras, diplomacia y posicionamiento estratégico.