The New York Times situa el Sáhara Occidental entre los grandes conflictos territoriales pendientes del mundo

El ensayo de The New York Times destaca el Sáhara Occidental como un conflicto territorial relevante en el contexto de las tensiones geopolíticas actuales. Subraya la importancia del respeto a las fronteras y la necesidad de resolver el estatus de descolonización del territorio.

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El ensayo publicado por The New York Times «El mundo ya probó las fronteras difusas en el siglo XIX. Tampoco funcionaron entonces – Por Stephen E. Hanson y Jeffrey S. Kopstein«,» sobre el futuro de las fronteras internacionales y las tensiones geopolíticas impulsadas por Donald Trump ha incluido al Sáhara Occidental entre los principales conflictos territoriales que siguen generando controversia en el sistema internacional.

Los autores del artículo citan expresamente al Sáhara Occidental junto a otros escenarios como Taiwán, Israel o Cachemira al analizar las disputas de soberanía que continúan poniendo a prueba el orden internacional construido tras la Segunda Guerra Mundial. Aunque la referencia es breve, resulta significativa por proceder de uno de los periódicos más influyentes del mundo y por aparecer en un texto dedicado precisamente a la importancia de las fronteras reconocidas internacionalmente.

El ensayo sostiene que la estabilidad internacional depende en gran medida del respeto a las fronteras y advierte de los riesgos que implica normalizar cambios territoriales impuestos por la fuerza o al margen de los mecanismos reconocidos por el derecho internacional.

La mención al Sáhara Occidental recuerda una realidad que a menudo desaparece del debate público: pese a los cambios geopolíticos de los últimos años, Naciones Unidas sigue considerando el territorio como un caso pendiente de descolonización y la cuestión de su estatus final continúa sin resolverse.

A veces una sola línea en un gran medio internacional basta para recordar que el conflicto saharaui sigue formando parte de los asuntos que la comunidad internacional aún no ha conseguido cerrar.

Fuente: El mundo ya probó las fronteras difusas en el siglo XIX. Tampoco funcionaron entonces – Por Stephen E. Hanson y Jeffrey S. Kopstein en New York Times

Cuando el pueblo saharaui desaparece de los análisis, algo no encaja – EL OBSERVADOR SAHARAUI | BREVE

Los análisis geopolíticos sobre el Sáhara Occidental suelen omitir al pueblo saharaui, centrándose en recursos y rivalidades entre Marruecos y Argelia. Esta perspectiva reduce el conflicto a disputas de poder, ignorando la descolonización y la autodeterminación de los saharauis, quienes llevan décadas esperando una resolución.

Algunos análisis internacionales empiezan a hablar del Sáhara Occidental sin hablar apenas de los saharauis.

Fosfatos, pesca, rivalidad entre Marruecos y Argelia, estrategia estadounidense, influencia francesa, intereses rusos o rutas atlánticas. Todo eso aparece cada vez más en determinados estudios geopolíticos sobre el Sáhara Occidental.

Lo llamativo es que, en ocasiones, el pueblo saharaui queda relegado a un papel secundario. La cuestión deja de presentarse como un proceso de descolonización pendiente reconocido por Naciones Unidas y pasa a interpretarse casi exclusivamente como una disputa entre Estados y potencias por recursos e influencia regional.

No se trata de negar la importancia de la geopolítica. El control de los recursos naturales, la seguridad regional o las alianzas internacionales forman parte de la realidad del conflicto. Pero cuando desaparecen del análisis la autodeterminación, los refugiados saharauis, los territorios ocupados o las resoluciones de la ONU, el resultado es una imagen incompleta del problema.

Quizá el mejor síntoma de esta tendencia sea que algunos textos dedican páginas enteras a hablar de Marruecos, Argelia, Washington o París, mientras apenas mencionan a quienes llevan medio siglo esperando el final de una descolonización que sigue sin resolverse.

Porque el Sáhara Occidental no es solamente una cuestión geopolítica. Antes que nada, sigue siendo una cuestión saharaui.

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Marruecos habla claro sobre el Sáhara Occidental: sacar el asunto del marco de descolonización de la ONU y hacer la guerra por su cuenta

Las declaraciones del embajador marroquí ante la ONU evidencian el intento de Marruecos por cambiar el enfoque del conflicto del Sáhara Occidental hacia negociaciones políticas, aunque la ONU sigue considerando el territorio como no autónomo.

OBSERVADOR SAHARAUI | Breve

Las declaraciones realizadas esta semana por el embajador marroquí ante Naciones Unidas, Omar Hilale, durante el seminario regional del Comité de Descolonización celebrado en Managua reflejan con bastante claridad la estrategia diplomática que Marruecos intenta consolidar alrededor del Sáhara Occidental: desplazar el conflicto fuera del marco clásico de descolonización de Naciones Unidas y convertirlo exclusivamente en una cuestión de negociación política alrededor del plan marroquí de autonomía.

Hilale llegó incluso a afirmar que mantener el Sáhara Occidental dentro de la agenda del Comité de los 24 resulta “anacrónico”, defendiendo que la resolución 2797 del Consejo de Seguridad habría consolidado ya el plan de autonomía marroquí como “única base seria y creíble” para resolver el conflicto.

Sin embargo, las propias Naciones Unidas continúan considerando oficialmente el Sáhara Occidental un territorio no autónomo pendiente de descolonización, mientras el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui sigue apareciendo en las resoluciones y en el marco jurídico internacional relacionado con el territorio.

Las declaraciones del diplomático marroquí muestran hasta qué punto Rabat intenta actualmente reescribir el relato internacional del conflicto: sustituir progresivamente el lenguaje de la descolonización por el de la “autonomía”, presentar el conflicto como una disputa regional prácticamente encaminada hacia su resolución y desplazar el peso político desde la Asamblea General y el Comité de Descolonización hacia negociaciones controladas por el Consejo de Seguridad y las grandes potencias internacionales.

Precisamente por eso, las intervenciones realizadas estos días por Argelia y por el Frente Polisario ante el propio Comité de Descolonización adquieren una importancia política mucho mayor de lo que podría parecer.

Fuente: MAP y medios marroquíes

OBSERVADOR SAHARAUI | Breve: el Día de África vuelve a recordar que el Sáhara Occidental sigue siendo la última colonia pendiente de descolonización

El 25 de mayo se conmemora el Día de África, que recuerda la creación de la OUA en 1963 y la lucha contra el colonialismo. A pesar de esto, el Sáhara Occidental sigue sin descolonizarse y es considerado la última colonia de África. Activistas llaman a garantizar el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.

Cada 25 de mayo se celebra el Día de África, una fecha que conmemora la creación en 1963 de la Organización para la Unidad Africana (OUA), antecedente de la actual Unión Africana, y que simboliza la lucha histórica de los pueblos africanos contra el colonialismo, la ocupación y la dominación extranjera.

Sin embargo, más de seis décadas después del inicio de aquel proceso de descolonización continental, el Sáhara Occidental continúa figurando en Naciones Unidas como un territorio pendiente de descolonización y sigue siendo considerado por numerosos movimientos africanos y saharauis como la última colonia de África.

La fecha volvió a servir este año para recordar la situación del pueblo saharaui, dividido entre los territorios ocupados por Marruecos, los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf y la diáspora. Organizaciones solidarias y activistas insistieron además en que la promesa de una África completamente libre seguirá inconclusa mientras el pueblo saharaui no pueda ejercer plenamente su derecho de autodeterminación e independencia.

El Sáhara Occidental fue ocupado por Marruecos en 1975 tras la retirada española del territorio y, desde entonces, el conflicto permanece bloqueado pese al alto el fuego firmado en 1991 bajo auspicio de Naciones Unidas y a la promesa nunca cumplida de un referéndum de autodeterminación.

Fuente: Unión Africana

LA LECTURA DEL DÍA — El Observador Saharaui (17 de mayo de 2026)

El Sáhara Occidental experimenta un cambio político y mediático, donde Marruecos intenta redefinir el conflicto, mientras persisten evidencias de la lucha saharaui por la descolonización.

El Sáhara Occidental vuelve a entrar en una nueva fase política y mediática

Hay días en los que las noticias parecen dispersas, desconectadas entre sí. Y hay otros en los que distintas piezas comienan a encajar lentamente alrededor de una misma idea. Lo que estamos viendo en torno al Sáhara Occidental durante estas semanas pertenece probablemente a esta segunda categoría. Porque detrás de los debates sobre ayuda humanitaria, seguridad regional, control mediático o presión diplomática empieza a dibujarse un cambio de contexto mucho más profundo.

Marruecos ya no intenta únicamente consolidar la ocupación sobre el terreno. También busca redefinir completamente el marco internacional desde el que se interpreta el conflicto. Y eso explica muchas de las dinámicas recientes: la insistencia en vincular el Sáhara Occidental con el terrorismo, el narcotráfico o la inestabilidad del Sahel; la presión creciente sobre activistas saharauis; o incluso el debate emergente sobre el tratamiento mediático del conflicto en espacios francófonos internacionales como TV5MONDE.

La cuestión es importante porque el verdadero terreno de disputa ya no es solamente diplomático o militar. Es también narrativo. Marruecos necesita que el Sáhara Occidental deje de aparecer como una cuestión de descolonización pendiente y empiece a percibirse como un simple asunto de estabilidad regional, seguridad o gestión migratoria. Cambiar el lenguaje significa cambiar la percepción política del conflicto. Y eso afecta directamente a Europa, a África y a los grandes medios internacionales.

Sin embargo, al mismo tiempo que Rabat intenta imponer ese nuevo marco, siguen reapareciendo elementos que contradicen esa narrativa. La persistencia de los campamentos saharauis cincuenta años después, las redes internacionales de solidaridad, la actividad diplomática africana de la RASD, las tensiones sobre derechos humanos o incluso la memoria histórica vinculada a España demuestran que la cuestión saharaui sigue viva y lejos de desaparecer.

Tal vez por eso el Sáhara Occidental vuelve a resultar incómodo en 2026. Porque, pese al cansancio internacional y al silencio de muchas cancillerías, el conflicto sigue recordando algo que numerosos actores preferirían dar por cerrado: que aún existe un pueblo pendiente de descolonización cuyo derecho a decidir su futuro continúa sin resolverse.

— Carlos C. García

¿Cuántos países reconocen la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental? Respuesta corta: uno

No existe reconocimiento formal de soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental en el marco del derecho internacional.

El territorio sigue inscrito en la lista de descolonización de Naciones Unidas, y su estatus jurídico no ha cambiado.

Entonces, ¿de dónde salen los titulares sobre “decenas de países apoyando a Marruecos”?

De una confusión interesada.

Una cosa es apoyar un plan político —como el de autonomía— y otra muy distinta reconocer soberanía sobre un territorio. Son planos completamente diferentes.

Sin embargo, ambos conceptos se mezclan de forma sistemática para construir la idea de un respaldo internacional que, en términos jurídicos, no existe.

La realidad es más simple: el conflicto sigue pendiente de descolonización y el principio de autodeterminación sigue siendo la base de cualquier solución.

Todo lo demás es relato.

Mas información en:

¿Qué países apoyan realmente la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental?

Desmontando bulos — No, no hay 120 países que apoyen la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental

Nacionalidad saharaui: qué puede cambiar realmente en España y qué sigue sin resolverse

El debate sobre la nacionalidad para los saharauis ha vuelto al Congreso y se ha situado en el centro de la agenda política. Sin embargo, más allá del titular, la cuestión clave sigue siendo qué puede cambiar realmente para los saharauis y qué aspectos de fondo continúan sin abordarse.

La reactivación de la iniciativa sobre la nacionalidad para los saharauis nacidos bajo administración española ha abierto una expectativa política evidente. Por primera vez en años, el Congreso vuelve a debatir una cuestión directamente vinculada con la relación histórica y jurídica entre España y el Sáhara Occidental.

En términos prácticos, la medida podría facilitar el acceso a la nacionalidad española a una parte de la población saharaui, especialmente a quienes nacieron durante la etapa en la que el territorio era considerado provincia española. Se trataría, en ese sentido, de una respuesta parcial a una situación jurídica que sigue generando inseguridad y desigualdad.

Sin embargo, el alcance real de la iniciativa es limitado. La concesión de la nacionalidad no resuelve la cuestión central del Sáhara Occidental como territorio pendiente de descolonización, ni sustituye las obligaciones jurídicas derivadas de ese proceso. Es, en todo caso, una medida de carácter interno que actúa sobre las consecuencias, pero no sobre la causa.

El propio debate político refleja esa tensión. Mientras algunas fuerzas lo presentan como un avance en derechos, otras voces —incluidas las saharauis— insisten en que el eje principal no es la nacionalidad, sino la responsabilidad de España en la conclusión del proceso de descolonización.

En paralelo, decisiones recientes como la exclusión de los saharauis en determinados procesos de regularización han reactivado el debate sobre el tratamiento jurídico diferenciado que reciben. Esta contradicción —entre reconocimiento parcial de derechos y limitaciones prácticas— vuelve a situar el foco en la falta de una política coherente.

En este contexto, la iniciativa en el Congreso abre una puerta, pero también evidencia sus límites. Puede mejorar situaciones individuales, pero no altera el marco político ni jurídico del conflicto.

Así, la pregunta clave no es solo quién puede obtener la nacionalidad española, sino qué papel está dispuesto a asumir España en relación con el Sáhara Occidental. Y esa cuestión, por ahora, sigue sin respuesta.

Carlos C. garcía – Plataforma NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL