Argelia vuelve a defender ante la ONU que el Sáhara Occidental sigue siendo una cuestión de descolonización

Argelia reafirmó ante la ONU que el Sáhara Occidental sigue siendo un territorio en proceso de descolonización, enfatizando el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. Durante un seminario, rechazó las interpretaciones marroquíes y defendió la necesidad de negociaciones directas mediadas internacionalmente como única vía para resolver el conflicto.

OBSERVADOR SAHARAUI | Breve

Argelia reafirmó esta semana ante Naciones Unidas que el Sáhara Occidental continúa siendo un territorio pendiente de descolonización y reiteró que cualquier solución política deberá garantizar el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación conforme a la legalidad internacional.

Durante el seminario regional de descolonización organizado por el Comité de los 24 de la ONU, la delegación argelina recordó que el Sáhara Occidental sigue figurando oficialmente entre los territorios no autónomos pendientes de descolonización y rechazó las interpretaciones promovidas por Marruecos sobre los recientes desarrollos diplomáticos alrededor del conflicto.

El representante argelino insistió además en que ninguna “política de hechos consumados” ni acuerdos impulsados fuera del marco de Naciones Unidas pueden sustituir el principio de autodeterminación reconocido por la Asamblea General y el Consejo de Seguridad. Argelia defendió igualmente la continuidad de las negociaciones directas entre Marruecos y el Frente Polisario bajo mediación internacional y reiteró que el futuro del territorio corresponde únicamente al pueblo saharaui.

Las declaraciones llegan en un contexto de creciente presión diplomática internacional para reactivar el proceso político del Sáhara Occidental, mientras Washington y distintos actores europeos intentan impulsar nuevas fórmulas de negociación alrededor del plan marroquí de autonomía.

Fuente: APS Algérie Presse Service

OBSERVADOR SAHARAUI | Breve: el Día de África vuelve a recordar que el Sáhara Occidental sigue siendo la última colonia pendiente de descolonización

El 25 de mayo se conmemora el Día de África, que recuerda la creación de la OUA en 1963 y la lucha contra el colonialismo. A pesar de esto, el Sáhara Occidental sigue sin descolonizarse y es considerado la última colonia de África. Activistas llaman a garantizar el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.

Cada 25 de mayo se celebra el Día de África, una fecha que conmemora la creación en 1963 de la Organización para la Unidad Africana (OUA), antecedente de la actual Unión Africana, y que simboliza la lucha histórica de los pueblos africanos contra el colonialismo, la ocupación y la dominación extranjera.

Sin embargo, más de seis décadas después del inicio de aquel proceso de descolonización continental, el Sáhara Occidental continúa figurando en Naciones Unidas como un territorio pendiente de descolonización y sigue siendo considerado por numerosos movimientos africanos y saharauis como la última colonia de África.

La fecha volvió a servir este año para recordar la situación del pueblo saharaui, dividido entre los territorios ocupados por Marruecos, los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf y la diáspora. Organizaciones solidarias y activistas insistieron además en que la promesa de una África completamente libre seguirá inconclusa mientras el pueblo saharaui no pueda ejercer plenamente su derecho de autodeterminación e independencia.

El Sáhara Occidental fue ocupado por Marruecos en 1975 tras la retirada española del territorio y, desde entonces, el conflicto permanece bloqueado pese al alto el fuego firmado en 1991 bajo auspicio de Naciones Unidas y a la promesa nunca cumplida de un referéndum de autodeterminación.

Fuente: Unión Africana

Canarias y Sáhara Occidental: un estudio plantea el impacto estratégico de un reconocimiento internacional a Marruecos

Un investigador de la Universidad de Navarra analiza cómo el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental impactaría en España, afectando la seguridad atlántica, la gestión de recursos y la política exterior en Canarias.

EL OBSERVADOR SAHARAUI | BREVE

Un investigador de la Universidad de Navarra analiza cómo cambiaría el equilibrio atlántico si la ONU aceptara la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

La cuestión del Sáhara Occidental vuelve a aparecer vinculada a la seguridad estratégica de Canarias y al futuro geopolítico del Atlántico Medio. Un estudio prospectivo elaborado por Manuel Sesma Pérez, investigador de la Universidad de Navarra, analiza las consecuencias que tendría para España un hipotético reconocimiento internacional de la soberanía marroquí sobre el territorio saharaui.

El trabajo parte de un escenario en el que Naciones Unidas terminara validando un acuerdo político entre Marruecos y el Frente Polisario basado en una fórmula de autonomía bajo supervisión internacional. Según el autor, ese cambio supondría un “giro geopolítico relevante”, ya que Marruecos consolidaría una extensa fachada atlántica rica en recursos naturales y estratégicamente situada frente a Canarias.

El estudio advierte de que esta nueva situación afectaría directamente a España en ámbitos como la delimitación marítima, la gestión de recursos pesqueros y minerales, la seguridad de rutas atlánticas y el control de los flujos migratorios entre África y Canarias.

El análisis recuerda además que Marruecos ya aprobó en 2020 leyes para ampliar unilateralmente sus aguas marítimas incorporando el litoral del Sáhara Occidental a su proyección estratégica atlántica. En este contexto, el autor considera que España debería revisar su política exterior y reforzar su estrategia de defensa y cooperación en Canarias ante la nueva realidad regional.

Más allá de la hipótesis planteada, el texto refleja cómo el Sáhara Occidental se ha convertido en un elemento central de la disputa geopolítica, marítima y energética del Atlántico oriental, con implicaciones directas para España y la Unión Europea.

Documento citado: “Soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental: una visión prospectiva”, Manuel Sesma Pérez, Universidad de Navarra.

Sáhara Occidental, Ceuta y Melilla: un estudio alerta del coste estratégico del giro español hacia Marruecos – EL OBSERVADOR SAHARAUI | BREVE

Un catedrático de Derecho Internacional vincula la crisis de Ceuta de 2021 y la fragilidad estratégica española con la ruptura del equilibrio histórico sobre el Sáhara Occidental.

Un nuevo estudio académico del catedrático de Derecho Internacional Alejandro del Valle Gálvez vuelve a situar el Sáhara Occidental en el centro de la geopolítica del Estrecho de Gibraltar. El trabajo, publicado en la revista especializada Peace & Security – Paix et Sécurité Internationales, sostiene que España sigue careciendo de una política exterior coherente y estable en una región clave para su seguridad y para el equilibrio del Mediterráneo occidental.

El estudio analiza especialmente las consecuencias del giro diplomático de marzo de 2022, cuando el Gobierno español respaldó públicamente el plan marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental. Según el autor, aquella decisión rompió los “difíciles equilibrios” que España mantenía entre Marruecos y Argelia y evidenció una actuación “reactiva, improvisada y sin consenso interno”.

Uno de los aspectos más relevantes del análisis es la relación directa que establece entre la cuestión saharaui y el futuro estratégico de Ceuta y Melilla. El trabajo recuerda que Marruecos mantiene reivindicaciones sobre ambas ciudades y considera que Rabat utiliza el conflicto del Sáhara Occidental dentro de una estrategia regional más amplia.

El investigador también interpreta la crisis migratoria de Ceuta de mayo de 2021 como un episodio de presión política ligado al conflicto saharaui. Según el estudio, Marruecos utilizó la inmigración irregular para forzar un cambio de posición española respecto al Sáhara Occidental, en lo que define como una “injerencia” consciente en la política exterior española.

Del Valle defiende finalmente la necesidad urgente de una auténtica geoestrategia española para el Estrecho de Gibraltar, basada en el consenso político, la coherencia internacional y una visión a largo plazo que incluya el Sáhara Occidental como elemento central de estabilidad regional.

Fuente: El Faro de Ceuta
Estudio académico citado: Geopolítica y geoestrategia en la región del Estrecho de Gibraltar: Carencias de la política exterior de España, Alejandro del Valle Gálvez, Peace & Security – Paix et Sécurité Internationales (2026).

OBSERVADOR | Breve: el debate sobre el narcotráfico vuelve a reabrir la cuestión de la dependencia española respecto a Marruecos

Un análisis reciente cuestiona el silencio político de España ante el creciente narcotráfico con Marruecos. Señala una percepción de debilidad estratégica en Madrid respecto a Rabat, afectando temas de seguridad y relaciones diplomáticas.

Un análisis publicado esta semana cuestiona el silencio político y diplomático de Madrid ante el crecimiento del corredor de droga entre Marruecos y el sur de España.

Un análisis publicado esta semana en medios digitales españoles ha vuelto a situar sobre la mesa una cuestión especialmente sensible dentro de las relaciones entre España y Marruecos: hasta qué punto Madrid evita confrontar públicamente a Rabat incluso en asuntos relacionados con seguridad, narcotráfico y control de fronteras.

El texto, centrado en el crecimiento del corredor de droga entre Marruecos y Andalucía, sostiene que el problema ha dejado de ser una cuestión local para convertirse en un fenómeno con dimensión europea, vinculado a redes criminales, puertos estratégicos y rutas internacionales de cocaína y hachís.

Pero el aspecto más político del análisis aparece al abordar el silencio diplomático español respecto al papel de Marruecos. El autor plantea que la ausencia de presión pública sobre Rabat refleja una percepción creciente de debilidad estratégica española frente al régimen marroquí, especialmente tras el cambio de posición del Gobierno de Pedro Sánchez sobre el Sáhara Occidental.

Aunque el artículo no vincula directamente ambas cuestiones, sí sugiere que la política española hacia Marruecos parece marcada por una cautela cada vez más visible incluso en asuntos considerados de seguridad nacional.

El debate conecta además con una percepción cada vez más extendida en sectores políticos y mediáticos españoles: la sensación de que Marruecos ha conseguido consolidar una importante capacidad de presión estratégica sobre Madrid en ámbitos que van desde la inmigración hasta la seguridad, el comercio o el propio Sáhara Occidental.

👉 Fuente original: Joan Masip

OBSERVADOR | Breve: Washington refuerza su acercamiento económico a Argelia mientras aumenta la tensión diplomática sobre el Sáhara Occidental

Estados Unidos intensifica sus relaciones económicas con Argelia en un contexto marcado por la creciente tensión diplomática alrededor del Sáhara Occidental.

La Embajada de Estados Unidos en Argel ha destacado este lunes el fortalecimiento de las relaciones económicas entre Washington y Argelia tras una intensa semana de reuniones celebradas en Maryland y Washington dentro del programa SelectUSA, centradas en sectores estratégicos como energía, agricultura, tecnología, logística, industria y minería.

El mensaje llega en un momento especialmente sensible para la región, marcado por el endurecimiento de la posición estadounidense respecto al Sáhara Occidental y por el creciente respaldo diplomático de Washington al plan de autonomía marroquí tras los acontecimientos recientes alrededor de Smara.

Más allá del discurso oficial, el movimiento refleja una realidad geopolítica cada vez más visible: Estados Unidos intenta mantener simultáneamente una alianza estratégica reforzada con Marruecos y una relación económica estable con Argelia, principal apoyo regional del Frente Polisario.

En paralelo, algunos medios y comentaristas próximos al entorno marroquí intentan presentar los recientes contactos entre Washington y Argelia como una señal de que la cuestión saharaui estaría perdiendo centralidad dentro de determinadas dinámicas diplomáticas regionales. Sin embargo, Argelia continúa manteniendo oficialmente su respaldo al derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y su reconocimiento de la República Árabe Saharaui Democrática.

En cualquier caso, el contexto actual refleja hasta qué punto el conflicto saharaui aparece cada vez más condicionado por equilibrios geopolíticos, intereses energéticos y relaciones estratégicas internacionales que van mucho más allá del propio territorio.

👉 FUENTE:
US Embassy Algiers

OBSERVADOR | Breve: Dimiter Tzantchev (UE) vincula Smara a la autonomía marroquí en un mensaje sobre el Sáhara Occidental

Dimiter Tzantchev relaciona los acontecimientos de Smara con la resolución 2797 y la autonomía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

El representante de la Unión Europea, Dimiter Tzantchev, afirmó este jueves que “ahora no es el momento de la escalada, sino de la negociación”, tras los acontecimientos registrados cerca de Smara, y defendió la resolución 2797 del Consejo de Seguridad “tomando como base el plan marroquí de autonomía”.

El mensaje, difundido en redes sociales, refleja hasta qué punto parte de la diplomacia internacional está consolidando progresivamente un marco político que presenta la propuesta marroquí como punto de partida casi inevitable para cualquier solución futura del conflicto del Sáhara Occidental.

Sin embargo, la propia resolución 2797 reafirma también el principio de autodeterminación del pueblo saharaui y no reconoce la soberanía marroquí sobre el territorio. Naciones Unidas sigue considerando el Sáhara Occidental un territorio pendiente de descolonización conforme al derecho internacional.

En los últimos días, tanto Estados Unidos como distintos actores diplomáticos occidentales han intensificado las referencias a la autonomía marroquí tras AFRICAN LION, la visita estadounidense a Dajla y los acontecimientos registrados cerca de Smara, mientras el Frente Polisario denuncia crecientes intentos de imponer una solución predeterminada al conflicto.

OBSERVADOR | Breve: Dajla y el nuevo salto político de AFRICAN LION

La visita oficial del embajador estadounidense a Dajla durante AFRICAN LION vuelve a poner el foco sobre la legitimación internacional de la ocupación del Sáhara Occidental.

La primera visita oficial del embajador estadounidense a Dajla, ciudad ocupada del Sáhara Occidental, durante las maniobras AFRICAN LION marca un nuevo nivel en la normalización internacional de la ocupación marroquí del Sáhara Occidental. La utilización de imágenes con niños vestidos con vestimenta tradicional saharaui dentro de esa puesta en escena militar y diplomática ha provocado además una fuerte reacción en espacios saharauis y solidarios.

Más allá de la dimensión militar del ejercicio, la visita vuelve a plantear el debate sobre el papel de Estados Unidos en el conflicto y sobre la creciente legitimación internacional de la ocupación marroquí del territorio.

👉 Artículo completo:
“AFRICAN LION en Dajla: Estados Unidos ya escenifica la ocupación del Sáhara Occidental”

EL OBSERVADOR SAHARAUI | Del proceso de descolonización a la negociación condicionada: qué está cambiando en el Sáhara Occidental

En las últimas semanas, la actualidad del Sáhara Occidental ha vuelto a llenarse de señales que, en apariencia, apuntan a un cierto dinamismo político. Reuniones diplomáticas, contactos entre las partes, revisiones institucionales y un discurso cada vez más insistente sobre la existencia de una “oportunidad” para avanzar en la resolución del conflicto. A primera vista, podría interpretarse como un intento serio de desbloquear una situación enquistada durante décadas.

Sin embargo, una lectura más detenida de estos movimientos permite apreciar que lo que está en juego no es únicamente la reactivación del proceso, sino algo más profundo: una transformación del marco en el que ese proceso se desarrolla.

El Sáhara Occidental ha sido, desde su inclusión en la lista de territorios no autónomos de Naciones Unidas, un caso de descolonización pendiente, cuyo eje jurídico y político se ha articulado en torno al derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui. Este principio ha sido reiterado de forma constante en la doctrina de la ONU y ha constituido, al menos sobre el papel, el fundamento del proceso de solución.

Sin embargo, la dinámica actual apunta a un desplazamiento progresivo de ese marco. La cuestión saharaui parece estar transitando desde un proceso de descolonización basado en el derecho internacional hacia un escenario de negociación política condicionado por factores geopolíticos.

En este cambio, el papel de Estados Unidos resulta determinante. Presentado como mediador, su implicación va mucho más allá de la facilitación de contactos. Estados Unidos impulsa el proceso, fija los tiempos y, sobre todo, define el terreno en el que se desarrolla la negociación. La propuesta de autonomía marroquí no aparece como una opción más dentro de un abanico de posibles soluciones, sino como el punto de partida sobre el que se pretende construir cualquier acuerdo.

Esta orientación introduce un desequilibrio estructural en el proceso. Cuando el marco de discusión está previamente delimitado y el resultado aceptable se perfila de antemano, la lógica de la mediación se ve sustituida por la de la negociación condicionada.

A ello se suma una presión diplomática creciente sobre Argelia, actor clave en el equilibrio regional, así como una movilización más amplia de apoyos internacionales en torno a la propuesta marroquí. Este movimiento no responde tanto a una evolución jurídica del conflicto como a una reconfiguración de alianzas en un contexto regional marcado por intereses estratégicos, energéticos y de seguridad.

En paralelo, el papel de Naciones Unidas aparece progresivamente debilitado. La revisión de la MINURSO, que en teoría debería servir para reforzar su capacidad de actuación, se inscribe en una dinámica que no cuestiona el bloqueo de su mandato original. La misión fue creada para organizar un referéndum de autodeterminación, pero tres décadas después su función se ha reducido esencialmente a la observación de un alto el fuego roto, sin mecanismos efectivos para impulsar una solución.

Este desplazamiento institucional tiene consecuencias directas sobre la naturaleza del conflicto. La centralidad del derecho internacional y del principio de autodeterminación cede terreno frente a una lógica de gestión política en la que los equilibrios de poder pesan más que las bases jurídicas.

Sin embargo, este cambio de enfoque no altera los elementos esenciales de la cuestión saharaui. El territorio sigue siendo considerado por Naciones Unidas como un territorio pendiente de descolonización. El pueblo saharaui continúa sin haber ejercido su derecho a decidir su futuro. Y sobre el terreno, la realidad sigue marcada por la ocupación, la represión y el exilio.

La aparente aceleración del proceso no responde, por tanto, a una resolución del conflicto, sino a su redefinición. Se construye la idea de que existe una salida posible en un horizonte cercano, pero esa salida se articula sobre un marco que limita desde el inicio las opciones reales.

En este contexto, la cuestión central ya no es únicamente si el proceso avanza o no, sino en qué dirección lo hace y bajo qué condiciones.

Porque un proceso de descolonización no puede resolverse sustituyendo el derecho a la autodeterminación por una solución predefinida.

Puede, en cambio, transformarse en otra cosa.

Y eso es, precisamente, lo que empieza a vislumbrarse.