LA LECTURA DEL DÍA — El Observador Saharaui (5 de mayo de 2026)

Hoy, la actualidad del Sáhara Occidental confirma una tendencia que se viene consolidando en las últimas semanas: el conflicto se está desplazando progresivamente del terreno jurídico al terreno político, en un proceso en el que el papel de los actores internacionales adquiere un peso cada vez mayor.

Las informaciones sobre la revisión de la MINURSO, las nuevas rondas de contactos diplomáticos y la reactivación del diálogo entre las partes apuntan a un intento de relanzar el proceso político. Sin embargo, más allá de esa apariencia de dinamismo, lo que se perfila es un cambio de enfoque: de un proceso de descolonización basado en el derecho internacional hacia un escenario en el que priman los equilibrios geopolíticos.

En este contexto, el papel de Estados Unidos resulta central. Presentado como mediador, su actuación se está configurando en realidad como un factor determinante en la definición del marco de negociación. No solo impulsa los contactos y fija los tiempos, sino que también orienta el resultado hacia una solución concreta, con la propuesta de autonomía marroquí como punto de partida. Esto introduce un elemento de desequilibrio estructural en el proceso que condiciona desde el inicio cualquier posibilidad de acuerdo.

Esta dinámica coincide, además, con una progresiva dilución del papel de Naciones Unidas. La revisión de la MINURSO, lejos de reforzar su mandato original, parece inscribirse en una lógica de adaptación a un escenario en el que el margen de actuación del organismo internacional se reduce, mientras el protagonismo se desplaza hacia iniciativas de carácter bilateral o impulsadas por actores externos.

Mientras tanto, sobre el terreno, la realidad apenas cambia. Las denuncias de represión en los territorios ocupados, la situación de los presos políticos saharauis y las dificultades cotidianas de la población siguen configurando un escenario marcado por la ausencia de avances sustanciales.

En paralelo, otras dimensiones del conflicto continúan activas. El debate político en España sobre la nacionalidad saharaui, las iniciativas culturales y la actividad de la sociedad civil muestran que la cuestión saharaui no se limita al ámbito diplomático, sino que se expresa también en espacios sociales, culturales y jurídicos que contribuyen a mantener viva la reivindicación.

El contraste entre ambos planos es evidente. Por un lado, se intensifica la actividad internacional y se construye la idea de una posible solución próxima. Por otro, los elementos esenciales del conflicto permanecen inalterados.

En ese contexto, la cuestión clave no es tanto si el proceso se mueve, sino en qué dirección lo hace y bajo qué condiciones.

Las autoridades de ocupación secuestran al recién liberado preso político Abdelmula El-Hafidi – Sahara Press Service

Ciudad ocupada de Smara, 4 de mayo de 2026 (SPS)  Las autoridades de ocupación marroquíes han secuestrado al recién liberado preso político saharaui, Abdelmula El-Hafidi.

El secuestro fue llevado a cabo este 4 de mayo, a las 10:00 horas, por agentes de seguridad de las fuerzas de represión marroquíes, en la zona llamada “Aljazeera”, que está a 200 kilómetros de la ciudad de Bojador, quienes han traslado al activista, liberado el pasado el pasado 16 de abril, a un paradero desconocido.

Familiares del activista han informado que su secuestro ha empeorado el estado psicológico de su madre, que al igual que toda la familia, siguen sin recibir noticias de su hijo. (SPS)

Las autoridades de ocupación secuestran al recién liberado preso político Abdelmula El-Hafidi | Sahara Press Service (SPS)

LA LECTURA DEL DÍA — El Observador Saharaui (4 de mayo de 2026)

Análisis del día sobre el Sáhara Occidental: MINURSO, negociaciones, ley de nacionalidad en España y claves del momento actual.

Hoy, la actualidad del Sáhara Occidental no se concentra en un solo titular, sino en varias líneas que, juntas, permiten entender mejor el momento que atraviesa el conflicto.

NOTICIAS DEL Sáhara Occidental del día de hoy

En el plano internacional, empiezan a perfilarse movimientos que conviene observar con atención. Las declaraciones del representante del Frente Polisario ante la ONU, Sidi Mohamed Omar, confirman que se han abierto contactos diplomáticos en el marco de la resolución 2797 y que el proceso entra en una fase inicial, aún sin resultados. No es un avance decisivo, pero sí una señal de que el escenario puede estar cambiando. Al mismo tiempo, la revisión del mandato de la MINURSO vuelve a situarse en el centro del debate, en un contexto donde se discute no solo su continuidad, sino su papel real.

A este marco se suma un elemento geopolítico que empieza a asomar en algunos análisis: el intento de introducir soluciones externas al conflicto bajo fórmulas aparentemente “pragmáticas”. Algunas informaciones que apuntan a posibles rediseños del mapa humano de los campamentos o a presiones sobre Argelia deben leerse con cautela, pero también como parte de una dinámica en la que el Sáhara Occidental vuelve a insertarse en un tablero más amplio.

En paralelo, el foco se desplaza hacia España. La ley de nacionalidad saharaui vuelve a activarse en el Congreso con negociaciones en marcha para intentar desbloquearla. No es un debate menor: afecta directamente a miles de personas y conecta con una cuestión de fondo que sigue sin resolverse, la responsabilidad jurídica de España. La exclusión reciente de los saharauis del proceso de regularización ha reavivado ese malestar y ha vuelto a poner sobre la mesa una anomalía difícil de justificar.

Pero la jornada también deja otra lectura, menos institucional y más humana. Desde los campamentos, el cierre del FiSahara ha vuelto a mostrar la capacidad del pueblo saharaui para sostener espacios de cultura, memoria y proyección internacional. No es solo un festival: es una forma de seguir existiendo en el plano simbólico y político. En esa misma línea se sitúan los relatos personales, las iniciativas solidarias o los testimonios que recuerdan que detrás de cada decisión política hay vidas concretas atravesadas por la espera.

Entre todos estos elementos aparece una constante. El Sáhara Occidental sigue siendo un conflicto en el que conviven tres tiempos distintos: el de la diplomacia, que se mueve lentamente; el de la política, condicionado por equilibrios externos; y el de las personas, que no puede esperar.

Las próximas semanas pueden ser relevantes en dos frentes. Por un lado, la evolución de las conversaciones vinculadas a la MINURSO y el papel que finalmente se le quiera atribuir. Por otro, el recorrido de la ley de nacionalidad en el Congreso, donde podrían definirse mayorías que hasta ahora no existían.

Nada está cerrado.

Pero tampoco está quieto.

Nacionalidad saharaui en España: una ley en marcha y una anomalía que persiste

El Congreso reabre el debate mientras miles de saharauis siguen atrapados en un limbo jurídico.

El debate sobre la nacionalidad saharaui ha vuelto al Congreso. La proposición de ley que busca reconocer —o retornar— la nacionalidad española a personas nacidas en el Sáhara Occidental durante la administración española entra en su fase final de tramitación.

No es un asunto menor. Tampoco es nuevo.

Desde hace décadas, miles de saharauis vinculados a España viven en una situación jurídica difícil de justificar. Personas nacidas bajo administración española o con vínculos familiares directos se enfrentan a procesos largos, a veces de más de diez años, para acceder a una nacionalidad que, en otros contextos, se reconoce en plazos mucho más cortos.

👉 Sáhara Occidental: lo que no se está diciendo sobre la nacionalidad saharaui en España

La ley en discusión introduce dos elementos clave: por un lado, el reconocimiento de una realidad histórica —la relación jurídica entre España y el Sáhara Occidental— y, por otro, la reducción de los plazos para solicitar la nacionalidad, equiparándolos a los de otros colectivos con vínculos históricos con España.

Pero el debate no es solo jurídico. Es político.

👉 Sáhara Occidental: el Congreso reactiva la ley de nacionalidad para saharauis

Las posiciones de los partidos siguen siendo cambiantes, con apoyos cruzados y contradicciones que reflejan una dificultad de fondo: abordar el Sáhara Occidental como una cuestión de Estado sin que intervengan otros factores, desde la política exterior hasta la relación con Marruecos.

En ese contexto, la situación de miles de saharauis en España sigue marcada por la espera. Procesos de apatridia, dificultades administrativas y limitaciones prácticas forman parte de una realidad que contrasta con el discurso oficial sobre derechos y memoria.

La ley puede corregir parte de esa anomalía.
Pero también pone sobre la mesa algo más incómodo.

La relación entre España y el Sáhara Occidental no está cerrada.
Sigue teniendo consecuencias jurídicas.

Y siguen afectando a personas concretas.

¿Cuántos países reconocen la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental? Respuesta corta: uno

No existe reconocimiento formal de soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental en el marco del derecho internacional.

El territorio sigue inscrito en la lista de descolonización de Naciones Unidas, y su estatus jurídico no ha cambiado.

Entonces, ¿de dónde salen los titulares sobre “decenas de países apoyando a Marruecos”?

De una confusión interesada.

Una cosa es apoyar un plan político —como el de autonomía— y otra muy distinta reconocer soberanía sobre un territorio. Son planos completamente diferentes.

Sin embargo, ambos conceptos se mezclan de forma sistemática para construir la idea de un respaldo internacional que, en términos jurídicos, no existe.

La realidad es más simple: el conflicto sigue pendiente de descolonización y el principio de autodeterminación sigue siendo la base de cualquier solución.

Todo lo demás es relato.

Mas información en:

¿Qué países apoyan realmente la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental?

Desmontando bulos — No, no hay 120 países que apoyen la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental

Sáhara Occidental: lo que está pasando hoy en 5 claves (1 de mayo de 2026)

La actualidad del Sáhara Occidental muestra más movimiento diplomático, pero sin avances reales hacia una solución del conflicto.

Hoy, 1 de mayo de 2026, la actualidad del Sáhara Occidental confirma una tendencia que se repite en distintos frentes: hay movimiento diplomático, presión internacional y debate político… pero el conflicto sigue sin resolverse.

Estas son las cinco claves para entender lo que está pasando ahora mismo.

1. Estados Unidos acelera el ritmo… pero no cambia el fondo
La gira del subsecretario Christopher Landau por Argel y Rabat ha reactivado el debate sobre una “solución en plazo razonable”. Sin embargo, el marco sigue siendo el mismo: presión para avanzar sin resolver la cuestión de fondo.

2. Europa se mueve dentro del marco de la ONU
El acuerdo Alemania–Marruecos mantiene el lenguaje diplomático habitual: apoyo al proceso de Naciones Unidas, referencia a la autodeterminación y respaldo al plan de autonomía como base de negociación, sin reconocimiento de soberanía.

3. La nacionalidad saharaui vuelve al centro del debate en España
El Congreso reabre una cuestión clave: qué derechos corresponden a los saharauis en relación con España. Un debate jurídico… que remite directamente a la responsabilidad histórica del Estado español.

4. Tinduf vuelve a la agenda internacional
La posibilidad de replantear el futuro de los campamentos saharauis aparece de nuevo en el debate. Pero sin resolver el estatus del territorio, cualquier planteamiento sobre su desmantelamiento sigue sin base política ni jurídica.

5. El conflicto sigue abierto, pese a todo
Más diplomacia, más declaraciones, más movimientos… pero sin una solución concreta. El Sáhara Occidental continúa siendo un proceso de descolonización pendiente.

En conjunto, la imagen es clara: el conflicto se mueve, pero no se resuelve. Y esa distancia entre actividad diplomática y solución real sigue siendo, hoy por hoy, el principal rasgo de la situación.

Nacionalidad saharaui: qué puede cambiar realmente en España y qué sigue sin resolverse

El debate sobre la nacionalidad para los saharauis ha vuelto al Congreso y se ha situado en el centro de la agenda política. Sin embargo, más allá del titular, la cuestión clave sigue siendo qué puede cambiar realmente para los saharauis y qué aspectos de fondo continúan sin abordarse.

La reactivación de la iniciativa sobre la nacionalidad para los saharauis nacidos bajo administración española ha abierto una expectativa política evidente. Por primera vez en años, el Congreso vuelve a debatir una cuestión directamente vinculada con la relación histórica y jurídica entre España y el Sáhara Occidental.

En términos prácticos, la medida podría facilitar el acceso a la nacionalidad española a una parte de la población saharaui, especialmente a quienes nacieron durante la etapa en la que el territorio era considerado provincia española. Se trataría, en ese sentido, de una respuesta parcial a una situación jurídica que sigue generando inseguridad y desigualdad.

Sin embargo, el alcance real de la iniciativa es limitado. La concesión de la nacionalidad no resuelve la cuestión central del Sáhara Occidental como territorio pendiente de descolonización, ni sustituye las obligaciones jurídicas derivadas de ese proceso. Es, en todo caso, una medida de carácter interno que actúa sobre las consecuencias, pero no sobre la causa.

El propio debate político refleja esa tensión. Mientras algunas fuerzas lo presentan como un avance en derechos, otras voces —incluidas las saharauis— insisten en que el eje principal no es la nacionalidad, sino la responsabilidad de España en la conclusión del proceso de descolonización.

En paralelo, decisiones recientes como la exclusión de los saharauis en determinados procesos de regularización han reactivado el debate sobre el tratamiento jurídico diferenciado que reciben. Esta contradicción —entre reconocimiento parcial de derechos y limitaciones prácticas— vuelve a situar el foco en la falta de una política coherente.

En este contexto, la iniciativa en el Congreso abre una puerta, pero también evidencia sus límites. Puede mejorar situaciones individuales, pero no altera el marco político ni jurídico del conflicto.

Así, la pregunta clave no es solo quién puede obtener la nacionalidad española, sino qué papel está dispuesto a asumir España en relación con el Sáhara Occidental. Y esa cuestión, por ahora, sigue sin respuesta.

Carlos C. garcía – Plataforma NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL

Sáhara Occidental: el preso político Naâma Asfari inicia una huelga de hambre en la cárcel de Kénitra

El preso político saharaui Naâma Asfari inicia una huelga de hambre para exigir la aplicación de las recomendaciones de la ONU sobre su detención.

Hoy, 30 de abril de 2026, el preso político saharaui Naâma Asfari, miembro del grupo de Gdeim Izik, ha iniciado una huelga de hambre de advertencia de 48 horas en la prisión central de Kénitra, en Marruecos, según ha informado la Liga para la Protección de los Presos Saharauis en las Cárceles Marroquíes.

La organización ha señalado que esta acción podría intensificarse en los próximos días. En caso de que sus reivindicaciones no sean atendidas, Asfari tiene previsto iniciar una huelga de hambre indefinida a partir del 10 de mayo.

La protesta se produce en un contexto marcado por la falta de respuesta a las recomendaciones de Naciones Unidas sobre su situación. En abril de 2023, el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria emitió un dictamen considerado “histórico”, en el que se señalaba el carácter arbitrario de la detención de Asfari y del resto de miembros del grupo de Gdeim Izik. Tres años después, según denuncian las organizaciones saharauis, esas recomendaciones siguen sin aplicarse.

La Liga saharaui ha explicado que esta huelga de hambre busca “romper el silencio y la indiferencia sistemática” en torno a la situación de los presos políticos saharauis. En este sentido, subraya que la acción pretende llamar la atención de la comunidad internacional, en particular de Naciones Unidas y de los mecanismos encargados del seguimiento de estos casos.

Según la misma fuente, la decisión de recurrir a una huelga de hambre indefinida responde a la necesidad de hacer frente a una situación que califican de injusta e ilegal, y de recordar a las autoridades marroquíes su responsabilidad jurídica en la aplicación de las recomendaciones internacionales.

La organización ha reiterado su “solidaridad incondicional” con Naâma Asfari y ha expresado su apoyo a sus reivindicaciones, así como a las del resto de presos saharauis detenidos en cárceles marroquíes. Asimismo, ha advertido sobre los riesgos que esta acción puede suponer para su estado de salud, indicando que mantiene un contacto permanente con su familia.

El caso de Naâma Asfari se inscribe en la situación más amplia de los presos políticos saharauis, especialmente los del grupo de Gdeim Izik, cuya detención y condena han sido objeto de denuncias reiteradas por parte de organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos.

FiSahara 2026: el derecho al retorno, la voz internacional y la apertura al mundo árabe

El FiSahara 2026 pone el foco en el derecho al retorno, la dimensión internacional del festival y su apertura al mundo árabe.

AUSERD (Campamentos de la Dignidad), 30 de abril de 2026 (SPS) — La XIX edición del Festival Internacional de Cine del Sáhara Occidental (FiSahara), que se celebra estos días en la wilaya de Auserd, sitúa en el centro de su programación el derecho al retorno, al tiempo que refuerza su dimensión internacional y amplía su alcance hacia nuevas audiencias, especialmente en el mundo árabe.

La directora ejecutiva del festival, María Carrión, ha subrayado que esta edición está “muy enfocada en el derecho al retorno”, con el objetivo de “colocar ese derecho en el centro de todos los demás derechos”. En este sentido, ha explicado que el festival no solo aborda la situación del Sáhara Occidental, sino que conecta la causa saharaui con otras luchas de pueblos que enfrentan ocupaciones, desposesión de tierras, explotación de recursos y procesos de borrado cultural.

Carrión ha destacado además la dimensión internacional del FiSahara, con la participación de personas de unas veinte nacionalidades entre periodistas, artistas y público. “El público internacional es muy valioso, porque viene para conocer al pueblo saharaui”, ha afirmado. Esta edición incorpora también un enfoque de diálogo entre causas, con especial atención al pueblo palestino y la participación del pueblo sami, estableciendo paralelismos entre realidades geográficas distintas pero marcadas por dinámicas similares de colonización y resistencia.

En ese contexto, el violinista y activista Ara Malikian, presente por primera vez en los campamentos, ha explicado que su participación responde a la necesidad de conocer de primera mano la realidad saharaui. “Para que gente como yo, que no sabemos nada, podamos dar voz a la causa saharaui”, ha señalado en declaraciones a SPS.

El artista ha destacado la hospitalidad del pueblo saharaui y ha reconocido la dificultad de comprender una situación que se prolonga desde hace décadas sin resolución. Asimismo, ha establecido un paralelismo con la historia del pueblo armenio, recordando que el genocidio sufrido hace más de un siglo sigue sin ser plenamente reconocido a nivel internacional, lo que, en su opinión, refleja cómo determinadas causas permanecen invisibilizadas por razones políticas.

Malikian ha valorado también el papel de las mujeres saharauis, subrayando su “fuerza” y su capacidad de liderazgo en la vida social y política, y ha destacado el carácter singular de su participación en el festival, donde ofrecerá un concierto en un contexto muy diferente al habitual.

Por su parte, el actor, productor y activista español Guillermo Toledo ha puesto el acento en la evolución del festival y en su creciente proyección internacional. Ha señalado que el FiSahara ha pasado de estar centrado principalmente en el cine español a abrirse a propuestas más vinculadas a los derechos humanos y a la autodeterminación de los pueblos.

En este sentido, ha considerado “fundamental” la apertura hacia el mundo árabe, al señalar que una parte significativa de estas sociedades aún desconoce la causa saharaui. “Cuando conozcan la causa del Sáhara Occidental, van a estar con el Sáhara Occidental”, ha afirmado.

Toledo ha destacado además el carácter único del FiSahara como festival de cine que se celebra en un campamento de refugiados, y ha valorado la continuidad de sus diecinueve ediciones como un indicador de su consolidación. Asimismo, ha apuntado al contexto internacional actual como un posible factor de cambio, al considerar que la visibilidad de otras causas puede abrir nuevas oportunidades para la causa saharaui.

El festival, que se celebra del 28 de abril al 3 de mayo bajo el lema “Caminando a nuestra tierra: la esperanza radical del retorno”, refuerza así su papel como espacio de encuentro entre cultura, derechos humanos y solidaridad internacional, en un contexto marcado por la persistencia del conflicto y la reivindicación del derecho del pueblo saharaui a regresar a su tierra.

LA LECTURA DEL DÍA — redes y prensa sobre el Sáhara Occidental (30 de abril de 2026)

Análisis de prensa del Sáhara Occidental: España, EE.UU., Canadá y el relato mediático del conflicto hoy.

Por Carlos C. García (Plataforma NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL)

Hoy, la actualidad del Sáhara Occidental no se concentra en una sola noticia dominante.
Lo que aparece es algo más interesante: un conjunto de señales que, juntas, permiten entender hacia dónde se mueve —o se intenta mover— el conflicto.


España: cuando la nacionalidad deja de ser el centro

Uno de los enfoques más relevantes del día lo aporta El Independiente, al recoger la posición del Frente Polisario:
👉 no se reclama la nacionalidad española como objetivo, sino la conclusión del proceso de descolonización.

Este matiz cambia el marco del debate en España.
La ley en discusión en el Congreso deja de ser el punto de llegada y pasa a ser una consecuencia de algo más profundo.

🔎 Leer más:
https://www.elindependiente.com/internacional/2026/04/30/el-frente-polisario-no-le-reclama-a-espana-la-nacionalidad-para-los-saharauis-solo-exigimos-su-responsabilidad-de-concluir-el-proceso-de-descolonizacion/

En paralelo, elDiario.es amplía esa tensión política con las declaraciones de Bucharaya Hamudi, que cuestiona la coherencia del Gobierno español en relación con el Sáhara Occidental.

🔎 Leer más:
https://www.publico.es/internacional/valores-democraticos-ensenan-europa-aplican-saharauis.html


Estados Unidos: presión sin cambio de marco

Las agencias sitúan hoy a Estados Unidos como actor activo en el escenario diplomático.

EFE recoge las declaraciones de Christopher Landau, que insiste en una solución “pacífica” pero también “en un plazo razonable”, en plena gira por Argelia y Marruecos.

🔎 Leer más:
https://efe.com/mundo/2026-04-29/eeuu-solucion-pacifica-sahara/

Sin embargo, más allá del tono, no hay modificación sustancial del marco político.


Canadá y el efecto dominó diplomático

Otra de las novedades destacadas del día es el posicionamiento de Canadá, que varios medios —Europa Press, Infobae o HuffPost— recogen como un respaldo al plan de autonomía marroquí.

🔎 Leer más:
https://www.infobae.com/espana/2026/04/29/canada-acepta-el-plan-de-autonomia-de-marruecos-para-el-sahara-occidental/?outputType=amp-type

Este movimiento no cambia el marco jurídico del conflicto, pero sí contribuye a una tendencia:
👉 la acumulación de apoyos políticos en torno a una solución concreta, frente al enfoque del referéndum defendido por el Frente Polisario.


Sociedad civil: lo que permanece cuando baja el foco político

Mientras tanto, el FiSahara sigue generando cobertura en medios como ABC o Infobae, consolidándose como uno de los espacios más estables de visibilidad internacional del pueblo saharaui.

🔎 Leer más:
https://www.abc.es/espana/cine-campamentos-refugiados-saharauis-motivo-19a-edicion-20260429183335-nt.html

🔎 Más:
https://www.infobae.com/america/agencias/2026/04/29/campamentos-de-refugiados-saharauis-acogen-festival-de-cine-fisahara-tras-2-anos-de-paron/

A ello se suman iniciativas locales, actividades solidarias y dinámicas culturales que no marcan agenda política…
pero que sostienen la continuidad del conflicto en el plano social.


Cierre: lo que realmente se está moviendo

Hoy no hay un giro claro en el conflicto del Sáhara Occidental.
Pero sí hay una convergencia de dinámicas que merece atención:

👉 España vuelve a enfrentarse a su responsabilidad de fondo
👉 Estados Unidos intenta acelerar el proceso sin cambiar sus bases
👉 nuevos actores internacionales se posicionan
👉 y el relato mediático se vuelve más disputado

Y en medio de todo eso, el elemento esencial permanece sin resolver:
el derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro.

Saharauis fuera de la regularización: una exclusión que no es técnica, es política

La exclusión de las personas apátridas —entre ellas muchos saharauis— de la regularización extraordinaria aprobada en España abre una cuestión de fondo que va más allá de lo administrativo: revela una anomalía jurídica persistente y una decisión política que evita afrontar la responsabilidad histórica sobre el Sáhara Occidental.

La reciente regularización extraordinaria aprobada por el Gobierno español ha dejado fuera a un grupo especialmente vulnerable: las personas apátridas. Entre ellas, los saharauis. No se trata de un detalle menor ni de un vacío técnico. Es una decisión con consecuencias jurídicas y políticas que merece ser observada con atención.

Diversas voces han advertido ya de esta exclusión. Desde el entorno del Frente Polisario en Catalunya se ha calificado como una “humillación”, mientras que en el ámbito parlamentario también se han registrado críticas y peticiones de rectificación. Más allá de las declaraciones, el dato es claro: quienes no tienen una nacionalidad reconocida quedan fuera de un mecanismo diseñado precisamente para corregir situaciones de irregularidad administrativa.

El problema de fondo no es nuevo. La situación de los saharauis en España está marcada por una anomalía jurídica persistente: muchos de ellos no son considerados plenamente ciudadanos de ningún Estado, pese a la responsabilidad histórica y jurídica que España mantiene sobre el Sáhara Occidental. Esta realidad se traduce, en la práctica, en mayores obstáculos para acceder a derechos básicos, desde la residencia hasta la protección social.

En este contexto, la exclusión de los apátridas de la regularización no puede leerse como un simple criterio administrativo. Tiene implicaciones más profundas. Supone, de hecho, consolidar una diferencia de trato que afecta directamente a una población que, en el caso saharaui, mantiene vínculos históricos evidentes con España.

Desde una perspectiva política, la decisión encaja en una tendencia más amplia: evitar abordar de manera directa la cuestión saharaui en el ámbito interno. La política exterior y la política migratoria convergen aquí en un punto delicado, donde cualquier medida que afecte a los saharauis termina teniendo una lectura que va más allá de lo estrictamente técnico.

El resultado es una paradoja difícil de sostener: mientras se adoptan medidas excepcionales para regularizar a miles de personas, se deja fuera precisamente a quienes encarnan de forma más clara las consecuencias de un proceso de descolonización inconcluso.

Lo ocurrido no es un error de diseño, sino una señal. La exclusión de los saharauis de la regularización revela hasta qué punto la cuestión del Sáhara Occidental sigue condicionando decisiones internas en España. No se trata solo de migración: es, en última instancia, una forma de gestionar —o de evitar— una responsabilidad jurídica y política que sigue sin resolverse.

MINURSO: una reunión sin resultados visibles confirma el bloqueo en el Sáhara Occidental

La reunión del Consejo de Seguridad sobre la MINURSO se ha cerrado sin resultados públicos, reflejando el bloqueo del conflicto del Sáhara Occidental.

La reunión celebrada el pasado 23 de abril en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre la MINURSO no ha dejado, por el momento, ningún resultado público concreto. Una ausencia de información que, lejos de ser excepcional, responde al funcionamiento habitual de este tipo de consultas a puerta cerrada.

En estas sesiones, los Estados miembros analizan informes y valoran escenarios, pero rara vez trasladan decisiones inmediatas al exterior. En el caso del Sáhara Occidental, esta dinámica se ha convertido en una constante: actividad diplomática sin traducción visible en avances políticos.

El encuentro de esta semana se enmarca en la revisión estratégica de la MINURSO, una misión creada en 1991 con el objetivo de organizar un referéndum de autodeterminación que, más de tres décadas después, sigue sin celebrarse. Este desfase entre el mandato original y la realidad actual es uno de los elementos centrales del debate.

Aunque no se han hecho públicas conclusiones, distintos elementos permiten situar el foco de la discusión. Entre ellos, el papel operativo de la misión en un contexto marcado por la ruptura del alto el fuego en 2020, la persistencia de una guerra de baja intensidad y la ausencia de un horizonte político claro.

A ello se suma una cuestión recurrente: la limitada evolución del mandato de la MINURSO, que sigue sin incluir mecanismos específicos de supervisión de derechos humanos, a diferencia de otras misiones de paz de Naciones Unidas.

La falta de resultados visibles tras la reunión no implica ausencia de debate, sino más bien refleja la dificultad de avanzar en un escenario marcado por posiciones consolidadas y equilibrios geopolíticos que condicionan cualquier posible cambio.

En este contexto, la continuidad de la MINURSO sigue planteando una cuestión de fondo: si su función es facilitar una solución política o, en la práctica, gestionar un conflicto que permanece sin resolver.

Empresas implicadas en el expolio de recursos saharauis participan en la Seafood Expo Global de Barcelona

El Observatorio Saharaui denuncia la participación en la Seafood Expo Global de Barcelona de empresas vinculadas a la explotación de recursos del Sáhara Occidental ocupado

El Observatorio Saharaui para los Recursos Naturales y la Protección del Medio Ambiente (SONREP) ha denunciado la participación de empresas implicadas en la explotación de recursos marinos del Sáhara Occidental en la Seafood Expo Global 2026, celebrada en Barcelona del 21 al 23 de abril.

Según el comunicado difundido por la organización, varias empresas marroquíes que operan en las aguas del Sáhara Occidental ocupado están presentes en el evento, comercializando productos como sardinas, caballa y pulpo procedentes del territorio. Entre ellas se citan compañías como Conserverie Rio de Oro o King Pelagique Damsa, que operan desde ciudades ocupadas como El Aaiún y Dajla.

El Observatorio subraya que esta situación se produce pese a la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que establece que cualquier actividad económica en el Sáhara Occidental debe contar con el consentimiento del pueblo saharaui, representado por el Frente Polisario.

Asimismo, denuncia que la exhibición de estos productos bajo la etiqueta de Marruecos constituye una práctica engañosa y vulnera el principio de soberanía permanente sobre los recursos naturales del territorio.

El comunicado también apunta a la responsabilidad de los organizadores de la feria y de las autoridades españolas por permitir la presencia de empresas vinculadas a la explotación de recursos en un territorio pendiente de descolonización.

Finalmente, SONREP hace un llamamiento a organizaciones internacionales, empresas e importadores para que se abstengan de participar en actividades relacionadas con recursos procedentes del Sáhara Occidental ocupado, alertando de que estas prácticas contribuyen a prolongar el conflicto y el sufrimiento del pueblo saharaui.

Análisis en: https://noteolvidesdelsaharaoccidental.org/sahara-occidental-feria-barcelona-expolio-recursos/