TEXTO ÍNTEGRO DE LA CARTA DE BRAHIM GHALI A NACIONES UNIDAS (TRADUCCIÓN AL CASTELLANO)

Bir Lehlu, 10 de mayo de 2026

Sr. António Guterres
Secretario General de las Naciones Unidas
Naciones Unidas, Nueva York

Señor Secretario General:

Me dirijo a usted mediante esta carta para expresar la más firme condena a las declaraciones irresponsables e inexactas emitidas recientemente por algunos gobiernos, las cuales pretenden echar tierra sobre los ojos para ocultar las realidades sobre el terreno en el Sáhara Occidental ocupado y desviar la atención de la guerra agresiva continua que el Estado ocupante marroquí libra contra el pueblo saharaui desde octubre de 1975.

Además de difundir información engañosa, fabricar mentiras y utilizar narrativas falsas como arma, estas declaraciones constituyen una flagrante violación del estatuto internacional del Sáhara Occidental como cuestión de descolonización inscrita en la agenda de Naciones Unidas desde 1963. Asimismo, representan un estímulo directo para que el Estado ocupante marroquí continúe consolidando por la fuerza su ocupación ilegal de nuestro país, reprimiendo a nuestro pueblo y privándolo de su derecho inalienable a la autodeterminación y la independencia.

La historia no tiene piedad. Los gobiernos que participaron en la “Marcha Negra” marroquí de 1975 y proporcionaron armas y financiación al Estado ocupante para invadir y ocupar el Sáhara Occidental son materialmente cómplices de los crímenes cometidos contra el pueblo saharaui y comparten la responsabilidad de prolongar y alimentar el conflicto, poniendo en peligro la paz y la seguridad regionales.

Señor Secretario General:

Aquellos que afirman que actualmente existe un “alto el fuego” en el Sáhara Occidental se engañan a sí mismos y engañan a la comunidad internacional. El Estado ocupante marroquí violó el alto el fuego de 1991 el 13 de noviembre de 2020, cuando sus fuerzas ocuparon ilegalmente más territorio saharaui y construyeron —como usted mismo señaló en su informe (S/2021/843, párrafo 35)— “un nuevo muro de arena de aproximadamente 20 kilómetros en Guerguerat”, además de reforzar su presencia en una superficie de aproximadamente 40 kilómetros cuadrados dentro de la franja de separación.

El propio Estado ocupante declaró desafiante que sus operaciones en Guerguerat eran “irreversibles”, tal y como usted también indicó en su informe (S/2021/843, párrafo 23). Además, el Consejo de Seguridad constató, en sus resoluciones entre 2021 y 2024, y con profunda preocupación, el “colapso del alto el fuego”.

Sus informes y las resoluciones del Consejo de Seguridad confirman que actualmente no existe ningún acuerdo de alto el fuego al que pueda “respetarse” o “regresarse”, tal y como falsamente afirman esas declaraciones.

La realidad incontestable es que, desde que el Estado ocupante marroquí violó con total impunidad el acuerdo de alto el fuego de 1991 y los acuerdos militares relacionados el 13 de noviembre de 2020, ya no existe ningún acuerdo de alto el fuego vigente entre el Ejército saharaui y las fuerzas de ocupación marroquíes. Lo que existe actualmente es un estado de guerra abierta provocado por el Estado ocupante marroquí, que asume por sí solo toda la responsabilidad de sus consecuencias.

Este acto agresivo cometido por el Estado ocupante marroquí obligó al pueblo saharaui a ejercer su legítimo derecho a la autodefensa y a resistir la ocupación, un derecho firmemente establecido y consagrado por las resoluciones pertinentes de Naciones Unidas, entre ellas las resoluciones de la Asamblea General 2983 (XXVII) de 14 de diciembre de 1972 y 34/37 de 21 de noviembre de 1979, entre otras.

Señor Secretario General:

Todos sus informes sobre la situación relativa al Sáhara Occidental —S/2022/733, S/2023/729, S/2024/707 y S/2025/612— presentados al Consejo de Seguridad en los años 2022, 2023, 2024 y 2025 respectivamente, informan de decenas de “ataques aéreos y otros ataques” realizados por las fuerzas marroquíes que provocaron “víctimas civiles” y “daños materiales”. Estos casos representan únicamente aquello que la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO) pudo documentar.

Sin embargo, no puede negarse que las fuerzas de ocupación marroquíes, desde la violación del alto el fuego el 13 de noviembre de 2020, han utilizado todo tipo de armas letales, incluidos drones, para matar a decenas de civiles inocentes a sangre fría, no sólo en el Sáhara Occidental, sino también en Argelia y Mauritania, además de ciudadanos de otros países que transitaban por los territorios saharauis liberados.

Atacar deliberadamente a civiles y bienes civiles constituye una norma jurídica firmemente establecida y representa un crimen de guerra conforme al Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. Asimismo, constituye una violación de las normas del derecho internacional humanitario aplicables a los conflictos armados internacionales. Por ello, el Estado ocupante marroquí debe ser condenado en los términos más firmes y rendir cuentas por sus crímenes continuados contra civiles en el Sáhara Occidental.

Sin embargo, jamás hemos escuchado a ninguno de esos gobiernos alzar la voz para condenar a las fuerzas de ocupación marroquíes por atacar y matar civiles y destruir bienes civiles en el Sáhara Occidental. La contradicción mostrada claramente en las recientes declaraciones emitidas por esos gobiernos es absolutamente indefendible tanto moral como políticamente.

Quienes realmente se preocupan por la estabilidad del norte de África deben comprender que la paz justa y duradera en nuestra región jamás podrá alcanzarse recompensando al Estado ocupante marroquí por su expansionismo y sus intentos de modificar fronteras por la fuerza, ni respaldando su propuesta colonial, sino defendiendo el derecho inalienable del pueblo saharaui a la autodeterminación y la independencia. Ese es el único camino válido para lograr una paz justa y duradera.

Le agradecería que hiciera llegar esta carta a los miembros del Consejo de Seguridad.

Le ruego acepte, Señor Secretario General, la expresión de mi más alta consideración y respeto.

Brahim Ghali
Presidente de la República Árabe Saharaui Democrática
Secretario General del Frente Polisario

EL OBSERVADOR SAHARAUI | España y la renuncia definitiva a su responsabilidad histórica

La reacción del Gobierno español ante el ataque del Frente Polisario en Esmara evidencia un alineamiento cada vez más claro con Marruecos y reabre el debate sobre la responsabilidad histórica de España en el Sáhara Occidental.

La condena del Gobierno español al ataque del Frente Polisario contra posiciones militares marroquíes en el Sáhara Occidental confirma algo mucho más profundo que un simple posicionamiento diplomático: España ha decidido alinearse completamente con la potencia ocupante frente al pueblo saharaui.

La antigua potencia administradora del territorio —que nunca transfirió legalmente la soberanía del Sáhara Occidental— actúa hoy como respaldo político de la ocupación marroquí y criminaliza, de facto, la resistencia armada de un pueblo reconocido por Naciones Unidas como pendiente de descolonización.

Mientras Europa legitima la resistencia ucraniana frente a una ocupación extranjera, niega ese mismo principio cuando se trata del pueblo saharaui. El doble rasero resulta cada vez más obsceno.

Cincuenta años después de abandonar el territorio, España no solo sigue sin asumir sus responsabilidades históricas y jurídicas: ahora parece dispuesta a situarse abiertamente contra quienes continúan reclamando el derecho que Naciones Unidas nunca les retiró —el derecho a decidir libremente sobre su tierra y su futuro.

Fuente. Agencias

La Lectura del Día: Smara y el nuevo lenguaje diplomático sobre el Sáhara Occidental – El Observador Saharaui

Smara refleja un cambio creciente en el lenguaje diplomático occidental sobre el Sáhara Occidental y la autodeterminación saharaui.

LA LECTURA DEL DÍA — El Observador Saharaui (9 de mayo de 2026)

Durante años, gran parte de la diplomacia internacional mantuvo al menos formalmente una cierta prudencia verbal alrededor del conflicto del Sáhara Occidental. Incluso cuando el equilibrio político favorecía claramente a Marruecos, la mayoría de actores occidentales seguían hablando públicamente de autodeterminación, neutralidad negociadora y solución mutuamente aceptable.

Lo ocurrido estos últimos días alrededor de Smara parece indicar que esa etapa está cambiando.

Las declaraciones estadounidenses, las posiciones posteriores de Francia y de representantes europeos, así como la insistencia creciente en presentar la autonomía marroquí como “base” inevitable de cualquier solución, reflejan algo más profundo que una simple reacción diplomática a un episodio militar concreto.

Lo que empieza a emerger es un intento de redefinir políticamente el propio marco del conflicto.

Ya no se trata únicamente de gestionar el proceso de negociación impulsado por Naciones Unidas, sino de desplazar progresivamente el debate hacia una lógica donde el resultado parece empezar a darse por descontado de antemano.

Ahí reside precisamente el núcleo del problema.

Porque el principio de autodeterminación pierde sentido en el mismo momento en que las grandes potencias comienzan a presentar una única solución como horizonte obligatorio y prácticamente irreversible.

La paradoja es evidente: mientras Naciones Unidas sigue hablando oficialmente de “diálogo”, “negociaciones” y “solución mutuamente aceptable”, parte de la diplomacia occidental parece avanzar cada vez más hacia una lógica de hechos consumados.

Y precisamente por eso Smara ha terminado teniendo un impacto político mucho mayor del que probablemente algunos imaginaban.

👉 MÁS INFORMACIÓN:
Estados Unidos impulsa una ofensiva diplomática contra el Frente Polisario tras Smara

👉 MÁS INFORMACIÓN:
Texto íntegro del comunicado de la ONU sobre Smara

OBSERVADOR | Breve: Lo que dijo exactamente la ONU sobre Smara… y lo que algunos titulares afirmaron después

El texto oficial de la ONU sobre Smara utiliza una formulación diplomática distinta a algunos titulares publicados posteriormente.

Las declaraciones difundidas por Naciones Unidas sobre los acontecimientos registrados cerca de Smara han generado interpretaciones muy distintas en varios medios internacionales.

Mientras algunos titulares afirmaron que “la ONU lamenta el ataque del Frente Polisario”, el texto oficial difundido por el portavoz del Secretario General utiliza en realidad una formulación diferente y bastante más precisa desde el punto de vista diplomático.

El comunicado señala que el enviado personal Staffan de Mistura “apoya y comparte las preocupaciones expresadas por la MINURSO” respecto al ataque del 5 de mayo cerca de Smara, y añade que “este es un momento para el diálogo y las negociaciones, no para la escalada militar”.

El texto de Naciones Unidas insiste además en “la urgente necesidad de regresar al alto el fuego y negociar una solución política duradera y mutuamente aceptable para este conflicto”, reafirmando implícitamente que el conflicto sigue abierto y militarmente activo desde la ruptura del alto el fuego en 2020.

👉 Texto completo y traducción:
Sáhara Occidental | NoTeOlvides 🇪🇭

LA LECTURA DEL DÍA — El Observador Saharaui (8 de mayo de 2026)

AFRICAN LION, Smara y el momento en que el conflicto volvió al centro del tablero

Durante años, Marruecos ha intentado construir una idea muy concreta sobre el Sáhara Occidental: un territorio “estabilizado”, cada vez más integrado diplomática y económicamente y alejado de cualquier escenario real de conflicto. Esa narrativa ha contado además con silencios internacionales, apoyos políticos y una progresiva normalización mediática de la ocupación.

Pero lo ocurrido esta semana alrededor de AFRICAN LION, Smara y la reacción de Estados Unidos ha terminado alterando parcialmente esa imagen.

No porque el equilibrio político haya cambiado de forma radical. No porque la comunidad internacional haya decidido de repente aplicar el derecho internacional. Y tampoco porque las grandes potencias hayan abandonado sus cálculos estratégicos en el Magreb.

Lo que ha cambiado es otra cosa: el conflicto ha vuelto a hacerse visible.

Las imágenes de AFRICAN LION en Dajla, la presencia oficial estadounidense en territorio ocupado, los acontecimientos militares cerca de Smara, la reacción de Naciones Unidas y el comunicado del Frente Polisario han terminado mostrando algo que muchos actores internacionales llevaban años intentando difuminar: que la cuestión saharaui sigue abierta y que la guerra reactivada en 2020 continúa condicionando la realidad política del territorio.

La reacción estadounidense ha sido especialmente significativa. Washington ya no se limita a mantener una posición ambigua o calculadamente difusa. La misión estadounidense ante Naciones Unidas ha asumido abiertamente el lenguaje político marroquí sobre el conflicto y ha defendido públicamente la autonomía propuesta por Rabat como supuesto “camino hacia la paz”.

Eso explica también la dureza de la respuesta del Frente Polisario, que acusa directamente a Estados Unidos de perjudicar el proceso de paz y de contribuir al blanqueamiento internacional de la ocupación.

Pero existe además otra contradicción que ha quedado especialmente expuesta estos días.

Mientras algunos actores internacionales continúan hablando de “estabilidad”, las propias declaraciones de Naciones Unidas reclamando diálogo y regreso al alto el fuego terminan reconociendo implícitamente que el conflicto sigue militarmente activo. Smara ha devuelto de golpe al escenario internacional una realidad incómoda para muchos gobiernos: el Sáhara Occidental no es un conflicto congelado ni un asunto definitivamente cerrado.

En paralelo, el mundo saharaui continúa moviéndose también fuera del terreno estrictamente militar o diplomático. El Congreso Internacional de Cooperación celebrado en Sevilla, las iniciativas solidarias en distintos puntos del Estado español, el reconocimiento institucional otorgado por Colombia a la República Saharaui o las nuevas denuncias sobre presos políticos y refugiados muestran otra dimensión muchas veces ignorada: la persistencia política y social de la causa saharaui cincuenta años después.

Porque quizás esa sea precisamente la principal conclusión de estos días.

Pese a AFRICAN LION.
Pese a las presiones diplomáticas.
Pese a los intentos de normalización de la ocupación.

El pueblo saharaui sigue ahí.

Y el conflicto también.

Carlos C. García

OBSERVADOR | Breve: La ONU vuelve a pedir el regreso al alto el fuego tras Smara

La ONU lamenta los ataques registrados cerca de Smara y vuelve a reclamar el regreso al alto el fuego en el Sáhara Occidental.

Naciones Unidas lamentó este jueves los recientes ataques registrados cerca de Smara y volvió a reclamar el regreso al alto el fuego en el Sáhara Occidental, reconociendo implícitamente la continuidad de la escalada militar iniciada tras la ruptura del acuerdo de 1991 en noviembre de 2020.

Según declaraciones recogidas por Europa Press, el portavoz de la ONU Stéphane Dujarric transmitió la posición del enviado personal Staffan de Mistura, quien considera que “éste es un momento para el diálogo y las negociaciones, no para la escalada militar”. Naciones Unidas sostiene además que los acontecimientos recientes muestran la “urgente necesidad” de volver al alto el fuego y avanzar hacia una solución política del conflicto.

La reacción de Naciones Unidas llega después de los ataques reivindicados por el Frente Polisario contra posiciones marroquíes cerca de Smara y en plena tensión política alrededor de AFRICAN LION, la visita estadounidense a Dajla y el creciente protagonismo de Washington en el conflicto.

👉 Fuente principal: Europa Press

OBSERVADOR | Breve: Washington acelera su alineamiento con Marruecos sobre el Sáhara Occidental

Washington refuerza su alineamiento político con Marruecos mientras crecen las dudas sobre su papel como mediador en el conflicto saharaui.

Las últimas declaraciones de la misión estadounidense ante Naciones Unidas han reforzado la sensación de que Washington ha dejado atrás cualquier apariencia de neutralidad en el conflicto del Sáhara Occidental. Tras AFRICAN LION en Dajla y los recientes acontecimientos en Smara, Estados Unidos ha pasado a defender abiertamente la propuesta marroquí de autonomía como “camino hacia la paz”.

La rapidez con la que Washington reaccionó a los ataques registrados cerca de Smara, incluso antes que Rabat, ha sido interpretada además como un reconocimiento implícito de que la guerra sigue activa desde la ruptura del alto el fuego en 2020. Diversos analistas alertan ya de que el alineamiento estadounidense con Marruecos debilita cualquier pretensión de mediación neutral dentro del proceso impulsado por Naciones Unidas.

👉 Artículo completo:
“Washington ya habla como Marruecos sobre el Sáhara Occidental”

OBSERVADOR | Breve: La ONU recuerda que los refugiados saharauis llevan medio siglo en el exilio

La ONU recuerda que los refugiados saharauis llevan medio siglo en el exilio y que el referéndum previsto por la MINURSO sigue sin celebrarse.

El Centro Regional de Información de Naciones Unidas para Europa Occidental (UNRIC) ha vuelto a poner el foco sobre una de las crisis de refugiados más prolongadas del mundo: la del pueblo saharaui. Según el organismo de la ONU, más de 173.000 refugiados saharauis continúan viviendo en los campamentos cercanos a Tinduf, en Argelia, cincuenta años después del inicio del conflicto del Sáhara Occidental.

El texto recuerda además que Naciones Unidas sigue considerando el Sáhara Occidental un territorio no autónomo pendiente de descolonización y subraya que el referéndum previsto en el plan de paz de la MINURSO “todavía no ha tenido lugar”. La ONU alerta también sobre la grave situación humanitaria en los campamentos, donde gran parte de la población depende de la ayuda internacional y afronta inseguridad alimentaria, desempleo y dificultades sanitarias.

👉 Fuente: Centro Regional de Información de Naciones Unidas para Europa Occidental

MINURSO, negociaciones y presión internacional: lo que empieza a moverse —y lo que no— en el Sáhara Occidental

El Sáhara Occidental vuelve a dar señales de movimiento en el plano diplomático. Pero conviene no confundirse: no es un cambio de fondo, sino el inicio de una fase que aún está por definirse.

Según explicó el representante del Frente Polisario ante Naciones Unidas, Sidi Mohamed Omar, en los últimos meses se han producido contactos a nivel de ministros de Exteriores entre las partes en conflicto —Polisario y Marruecos— con la participación de Argelia y Mauritania. Estas conversaciones, enmarcadas en la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, se presentan como el arranque de un nuevo ciclo.

El dato es relevante, pero también lo es su interpretación. No se trata de un proceso consolidado, sino de un intento de reactivar un marco que lleva años sin avances sustanciales. De hecho, el propio representante saharaui reconoce que es todavía prematuro evaluar resultados.

En paralelo, se confirma un elemento cada vez más visible: el papel activo de Estados Unidos. No solo como actor diplomático, sino como país que impulsa y copreside este tipo de contactos. Esta implicación introduce un factor adicional en el equilibrio del proceso, que deja de ser exclusivamente multilateral para incorporar dinámicas de presión política más amplias.

A ello se suma la revisión en curso del mandato de la MINURSO, que vuelve a situarse en el centro del debate. No tanto por lo que hace, sino por lo que no ha podido hacer en más de tres décadas: organizar el referéndum de autodeterminación para el que fue creada. La discusión sobre su futuro apunta, una vez más, a una posible redefinición de su papel, en un contexto donde las posiciones de las partes siguen siendo difícilmente compatibles.

Hay, además, un elemento estructural que sigue sin resolverse: la ausencia de un mecanismo de supervisión de derechos humanos dentro de la misión. Una anomalía dentro del sistema de operaciones de paz de Naciones Unidas que continúa condicionando su credibilidad sobre el terreno.

En conjunto, el escenario actual deja una conclusión clara. Hay movimiento, pero no dirección definida. Se abren conversaciones, pero sin garantías de resultado. Y se revisan instrumentos como la MINURSO, pero sin abordar el núcleo del conflicto.

El Sáhara Occidental entra así en una nueva fase que, por ahora, combina actividad diplomática con una incertidumbre de fondo que sigue intacta.

LA LECTURA DEL DÍA — El Observador Saharaui (4 de mayo de 2026)

Análisis del día sobre el Sáhara Occidental: MINURSO, negociaciones, ley de nacionalidad en España y claves del momento actual.

Hoy, la actualidad del Sáhara Occidental no se concentra en un solo titular, sino en varias líneas que, juntas, permiten entender mejor el momento que atraviesa el conflicto.

NOTICIAS DEL Sáhara Occidental del día de hoy

En el plano internacional, empiezan a perfilarse movimientos que conviene observar con atención. Las declaraciones del representante del Frente Polisario ante la ONU, Sidi Mohamed Omar, confirman que se han abierto contactos diplomáticos en el marco de la resolución 2797 y que el proceso entra en una fase inicial, aún sin resultados. No es un avance decisivo, pero sí una señal de que el escenario puede estar cambiando. Al mismo tiempo, la revisión del mandato de la MINURSO vuelve a situarse en el centro del debate, en un contexto donde se discute no solo su continuidad, sino su papel real.

A este marco se suma un elemento geopolítico que empieza a asomar en algunos análisis: el intento de introducir soluciones externas al conflicto bajo fórmulas aparentemente “pragmáticas”. Algunas informaciones que apuntan a posibles rediseños del mapa humano de los campamentos o a presiones sobre Argelia deben leerse con cautela, pero también como parte de una dinámica en la que el Sáhara Occidental vuelve a insertarse en un tablero más amplio.

En paralelo, el foco se desplaza hacia España. La ley de nacionalidad saharaui vuelve a activarse en el Congreso con negociaciones en marcha para intentar desbloquearla. No es un debate menor: afecta directamente a miles de personas y conecta con una cuestión de fondo que sigue sin resolverse, la responsabilidad jurídica de España. La exclusión reciente de los saharauis del proceso de regularización ha reavivado ese malestar y ha vuelto a poner sobre la mesa una anomalía difícil de justificar.

Pero la jornada también deja otra lectura, menos institucional y más humana. Desde los campamentos, el cierre del FiSahara ha vuelto a mostrar la capacidad del pueblo saharaui para sostener espacios de cultura, memoria y proyección internacional. No es solo un festival: es una forma de seguir existiendo en el plano simbólico y político. En esa misma línea se sitúan los relatos personales, las iniciativas solidarias o los testimonios que recuerdan que detrás de cada decisión política hay vidas concretas atravesadas por la espera.

Entre todos estos elementos aparece una constante. El Sáhara Occidental sigue siendo un conflicto en el que conviven tres tiempos distintos: el de la diplomacia, que se mueve lentamente; el de la política, condicionado por equilibrios externos; y el de las personas, que no puede esperar.

Las próximas semanas pueden ser relevantes en dos frentes. Por un lado, la evolución de las conversaciones vinculadas a la MINURSO y el papel que finalmente se le quiera atribuir. Por otro, el recorrido de la ley de nacionalidad en el Congreso, donde podrían definirse mayorías que hasta ahora no existían.

Nada está cerrado.

Pero tampoco está quieto.

¿Qué países apoyan realmente la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental?

Se está difundiendo que más de 120 países apoyan la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental.

La realidad es más compleja.

👉 Apoyo político no es reconocimiento
👉 Y los datos no dicen lo que se está repitiendo

Estados Unidos es, a día de hoy, el único país que ha reconocido formalmente la soberanía marroquí sobre el territorio, en una decisión adoptada en 2020. Ningún otro Estado ha dado ese paso.

En el caso de España, Alemania, Países Bajos o Reino Unido, lo que existe es un apoyo político al plan de autonomía como “base de negociación”. Esto no implica reconocimiento de soberanía ni modificación del estatus jurídico del territorio. De hecho, todos estos países siguen remitiéndose al marco de Naciones Unidas.

Francia mantiene una posición similar: respaldo político al plan marroquí, pero sin reconocimiento formal de soberanía.

En América Latina, países como Ecuador, Paraguay o Honduras han expresado apoyo a una solución política, pero sin reconocer la soberanía marroquí. México, por ejemplo, mantiene una posición clara a favor del derecho de autodeterminación.

En África, varios países citados como aliados de Marruecos mantienen relaciones diplomáticas con la República Saharaui o forman parte de una organización —la Unión Africana— en la que la RASD es miembro de pleno derecho.

En Oriente Medio, algunos Estados apoyan políticamente a Marruecos, pero eso no se traduce en actos jurídicos de reconocimiento. Incluso en este bloque, las posiciones son diversas y responden a equilibrios regionales.

La clave es sencilla: en derecho internacional no es lo mismo apoyar una propuesta que reconocer la soberanía sobre un territorio. Y en ese punto concreto, la realidad es clara: el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental no es generalizado, sino excepcional.

Análisis completo aquí:

👉 Desmontando bulos — No, no hay 120 países que apoyen la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental

Sáhara Occidental: el preso político Naâma Asfari inicia una huelga de hambre en la cárcel de Kénitra

El preso político saharaui Naâma Asfari inicia una huelga de hambre para exigir la aplicación de las recomendaciones de la ONU sobre su detención.

Hoy, 30 de abril de 2026, el preso político saharaui Naâma Asfari, miembro del grupo de Gdeim Izik, ha iniciado una huelga de hambre de advertencia de 48 horas en la prisión central de Kénitra, en Marruecos, según ha informado la Liga para la Protección de los Presos Saharauis en las Cárceles Marroquíes.

La organización ha señalado que esta acción podría intensificarse en los próximos días. En caso de que sus reivindicaciones no sean atendidas, Asfari tiene previsto iniciar una huelga de hambre indefinida a partir del 10 de mayo.

La protesta se produce en un contexto marcado por la falta de respuesta a las recomendaciones de Naciones Unidas sobre su situación. En abril de 2023, el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria emitió un dictamen considerado “histórico”, en el que se señalaba el carácter arbitrario de la detención de Asfari y del resto de miembros del grupo de Gdeim Izik. Tres años después, según denuncian las organizaciones saharauis, esas recomendaciones siguen sin aplicarse.

La Liga saharaui ha explicado que esta huelga de hambre busca “romper el silencio y la indiferencia sistemática” en torno a la situación de los presos políticos saharauis. En este sentido, subraya que la acción pretende llamar la atención de la comunidad internacional, en particular de Naciones Unidas y de los mecanismos encargados del seguimiento de estos casos.

Según la misma fuente, la decisión de recurrir a una huelga de hambre indefinida responde a la necesidad de hacer frente a una situación que califican de injusta e ilegal, y de recordar a las autoridades marroquíes su responsabilidad jurídica en la aplicación de las recomendaciones internacionales.

La organización ha reiterado su “solidaridad incondicional” con Naâma Asfari y ha expresado su apoyo a sus reivindicaciones, así como a las del resto de presos saharauis detenidos en cárceles marroquíes. Asimismo, ha advertido sobre los riesgos que esta acción puede suponer para su estado de salud, indicando que mantiene un contacto permanente con su familia.

El caso de Naâma Asfari se inscribe en la situación más amplia de los presos políticos saharauis, especialmente los del grupo de Gdeim Izik, cuya detención y condena han sido objeto de denuncias reiteradas por parte de organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos.

Sáhara Occidental: la posición británica entre el apoyo político y el marco de la ONU

La reciente visita del ministro de Asuntos Exteriores marroquí a Londres ha permitido constatar un elemento que define la posición del Reino Unido respecto al Sáhara Occidental: la continuidad. Más que un cambio, lo que se observa es la consolidación de una línea ya marcada en 2025.

Durante su estancia en la capital británica, Nasser Bourita mantuvo encuentros con distintos responsables políticos. Fue en el marco de la reunión con la ministra Yvette Cooper donde se abordó explícitamente la cuestión del Sáhara, con una reafirmación del respaldo británico al plan de autonomía marroquí como base “creíble, viable y pragmática”.

Sin embargo, esta formulación no constituye una novedad. El Reino Unido ya había adoptado esta posición en el contexto del diálogo estratégico con Marruecos, alejándose de la ambigüedad que caracterizaba etapas anteriores.

El elemento relevante reside en el equilibrio que mantiene Londres. Junto a este respaldo político, el Reino Unido sigue insistiendo en que cualquier solución debe desarrollarse en el marco de Naciones Unidas. Una doble referencia que permite sostener una posición alineada con Marruecos sin desvincularse del proceso internacional.

Este enfoque refleja una estrategia más amplia. Como miembro permanente del Consejo de Seguridad, el Reino Unido combina su apoyo a uno de los actores del conflicto con la preservación del marco multilateral, evitando así un posicionamiento que pueda interpretarse como reconocimiento de soberanía.

Para Marruecos, este tipo de declaraciones tiene un valor diplomático evidente, especialmente en un momento en el que se intensifican los movimientos en torno a la revisión de la MINURSO. Para el proceso en sí, sin embargo, el efecto es más limitado: refuerza una narrativa, pero no introduce cambios sustanciales.

La conclusión es clara: la posición británica no ha cambiado, pero su reiteración en el contexto actual adquiere significado. No como avance, sino como parte de un equilibrio diplomático que sigue definiendo el desarrollo del conflicto.